Pequeña Quin Capítulo 224

Modo noche

¿Cuándo fue la última vez que su cabeza le había dolido tanto?

Se tomó varios minutos para convencerse que no era él quien estaba enloqueciendo, sino el mundo alrededor de esa niña.

– ¡Bien! Al diablo… dame tu mejor golpe…

Habiendo desistido de intentar juzgar a Quin bajo la lógica conocida, el anciano incrédulo fue reemplazado nuevamente por el inteligente y observador.

Era el momento de analizar seriamente de lo que acababa de suceder. Sin importar que tan absurdo parezca un fenómeno, se negaba a creer que no era regido por ninguna lógica en absoluto.

Primero, era evidente que su cuerpo poseía compatibilidad innata con la esencia del viento, lo cual recordaba inevitablemente a aquellos seres fantásticos del pasado.

– Vamos a llamarte hada del viento… por ahora… – murmuró en tono sereno.

Tomó ese concepto y lo envío a un rincón temporalmente, mientras frotaba su barba cada vez más y más concentrado.

La segunda variable y no menos importante que la primera, era que ella estaba absorbiendo voluntaria e involuntariamente esencia elemental. Un detalle a priori menor si uno desconocía las bases del cultivo.

Desde lo carnal a la supremacía, en todos los reinos sin excepción se respetaba un mismo principio fundamental: El cultivo progresa gracias a la energía cósmica.

Un mortal se alimenta y entonces produce su sangre. Pero luego no se alimentará de sangre, por más que pueda. Así un núcleo elemental absorbe energía cósmica que puede resultar en algo de esencia.

Lo que estaba haciendo Quin iba directamente en contra del orden natural de las cosas. Su cuerpo no sólo absorbía esencia directa, sino que ignoraba por completo la energía cósmica, haciendo muy difícil determinar su cultivo.

– Dime pequeña… ¿Cómo es que funcionas?

De pronto sonrío divertido, recordando a un ser de fábula que comía sangre en vez de alimento, y no pudo evitar imaginar a la pequeña Quin con dos tiernos colmillos mordiéndolo.

– Veamos…

Extendió su dedo nuevamente y formó un punto de energía elemental cerca de ese rostro durmiente. Pero esta vez no se levantó, sino que su nariz se movió levemente como investigando un aroma, y finalmente frunció los labios e ignoró su acercamiento.

– ………

Aunque esto se sentía realmente indignante de alguna manera, varias conjeturas acababan de ser cerradas por el sabio.

– Mmm… interesante.

Volvió a reforzar la corriente sobre ella y Draga, haciendo pequeñas variantes y enfocando toda su atención. Algunos minutos después frotaba tranquilamente su barba con unos ojos llenos de sagaz entendimiento.

– Con que así es… no eres ningún vampiro después de todo.

Estaba bastante convencido de que su reciente aperitivo había sido fruto de la ignorancia. Lo que ella atraía de manera tenue no era su esencia interna, sino la escasa esencia natural del ambiente que se aglomeraba gracias a su propia técnica.

No era que despreciara su energía… simplemente descubrió que no era su tipo de “alimento”. Tenía el presentimiento de que encontraría las fuentes de esencia naturales mucho más “apetitosas”.

Resuelto ese misterio, volvió a desplazarlo a un rincón de su mente y siguió paciente enlistando sus preguntas, mientras poco a poco en la distancia se veía el nacimiento de un nuevo día.

¿Era esta dieta particular de las hadas?

¿Sería su encanto un efecto secundario, aunque no haya mención en las leyendas?

¿Estaría ella también en ignorancia de ese talento? Lo veía bastante difícil.

– Uffff… este será un día muy interesante…

 

 

~Ñom Ñom

– Abuelito… ¿Crees que ya estamos llegando? – indagó Quin mientras masticaba una fruta.

– No… estamos a mitad de camino, pero me apetecía descansar un momento.

Habían bajado en el claro de un bosque, atravesado por un pequeño arroyo. Las escasas nubes no impedían que el sol del mediodía se refleje en sus aguas.

Quin estaba recostada sobre la princesa, quién continuaba durmiendo sin interrupción.

– Emm… ¿Y por qué estás bailando? Te mueves parecido que hermano…

Inclinó la cabeza, bastante extrañada por su actividad desde que bajaron a tierra. Él estaba a pocos metros delante de ella dando pasos en todas direcciones y a diferentes velocidades.

– Oh… ¿Esto?… no es un baile. – aclaró, cómo percatándose recién de sus actos – Estoy practicando mi técnica de pasó veloz. Mira bien…

Entonces comenzó a desplazarse más y más lento cada vez hasta el punto en que casi dejó de moverse, pero mantuvo cada detalle de la técnica elegante y visible.

~Swish

De repente cambio de ritmo y comenzó a moverse tan rápido que incluso Quin lo perdió completamente de vista, para finalmente regresar a la misma tranquila rutina de siempre.

~ Plap Plap Plap

– Woooooh… abuelito, eres super rápido.

– ¿Dijiste que tu hermano también se mueve así?… – tono distraído.

– Bueno, no tan rápido, pero baila parecido. Él es súper fuerte y talentoso, incluso maestro lo ha dicho.

– Mmm… ya veo. –  frotando su barba sin interrumpir sus movimientos – Así que tu hermano también está bajo la tutela de ese maestro deficiente.

– ¡Buuuuuuuu…! Maestro puede ser pervertido, vago y tacaño, pero no deficiente… – exclamó, inflando sus cachetes.

|| ……… ||

– Oh mi error, mi error. – levantando las manos en son de paz – Sólo pensaba… viendo lo poco que te ha enseñado… no parece ser muy buen maestro.

– ¡Buuuuuuuuuuuuuuuuuu…! Abuelito – se levantó estrechando los ojos – ¿Buscas pelea?

Barerov se rio por dentro, viendo como esa niña de actitud normalmente alocada podía ser tan casualmente perspicaz.

– ¿Cómo podría?… yo busco lo mejor para ti. – rostro inocente – Y aunque dices que eres su mejor discípula, no pareces poder hacer mucho… tal vez deberías cambiar de maestro, por tu bien.

– ¡Suficiente! Puedo hacer muchas cosas increíbles… y soy una excelente discípula.

– ¿Es así?… a tu edad yo ya podía entrenar el paso veloz sin viento, pero, aunque tu puedas controlarlo ni siquiera has aprendido algo tan básico.

– ¡Qué pasó veloz… ni pasó rápido… ni paso pasado! – exclamó airada, con sus manos en la cintura – Sólo es controlar tres nodos inferiores y uno superior para estabilizar el impulso… esta pequeña ha intentado cosas así con los ojos cerrados. ¡Hmpf, Hmpf!

Inmediatamente avanzó con dos saltos cortos hacia adelante, casi como un movimiento de danza, y antes de caer el tercero sus ojos zafiro se enturbiaron de forma tenue.

~Tap Tap

Una pequeña corriente nació de sus pies y fue impulsada rápidamente, mientras otra crecía frente a ella evitando que se eleve. Repitió el proceso en un segundo paso, pero esta vez no se estabilizó y dio un largo salto con giro artístico para caer elegantemente a varios metros de su comienzo.

Extendió sus brazos como finalizando orgullosamente una presentación. No era mentira que había experimentado cosas similares mientras estaba en la base, aunque fuera simplemente porque disfrutaba de su danza.

– ¡Ejem! – sonrió jactanciosa.

~ Plap Plap

– ¡Bravo!… bravo. – elogió el anciano efusivamente – Ese fue un gran control del viento…

– He he… – rascando su cabeza.

– Sí señor… un gran control del viento…

– Mhm, mhm… – asintió contenta.

– Una excelente manipulación elemental…

– Emm… ¿Gracias? – algo extrañada.

– Que gran dominio de la esencia del viento…

– Esto… abuelito… ¿Te fallan los parámetros? Eso ya lo has…

Silencio.

La sonrisa de Quin de repente se puso rígida y comenzó a parpadear nerviosamente, mientras el sabio la observaba con una expresión satisfecha, sin ocultar ya la intención de sus actos.

– ¿Decías algo?…

Silencio.

– Kuhum…

Lily…

|| Dime ||

Te he dicho que eres mi linda y bonita reina parametral…

|| Negativo ||

Y que eres la inteligencia menos defectuosa de las inteligencias…

|| Nunca ||

Y sobre mi admiración por la gran utilidad de tus funciones…

|| Jamás ||

¡Pero siempre lo pienso!

|| Extremadamente improbable ||

Silencio.

|| Desarrolla ||

Por favor… ¡Apiádate de los puntos de tu mejor amiga!

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