Pequeña Quin Capítulo 226

Modo noche

Su protegida accedió a regañadientes a interrumpir su travesía, diciendo algo sobre salvar sus puntos al oír que serían detectados pronto, y sobrevolaron estás extensas tierras cálidas, ampliamente pobladas, hasta su propio centro.

Desde las ocres alturas se podía ver en la distancia la imponente imagen de un volcán rodeado de un río circular de lava ardiente, y tres ciudades, que probablemente eran cuatro, ubicadas a varios kilómetros de su borde desde los diferentes puntos cardinales.

Podrían fácilmente confundirse con pequeños pueblos ante la imponencia del símbolo ancestral.

En la ciudad más cercana, frente a un salón muy similar al que habían visitado en Fraga, un festival estaba teniendo lugar y una pequeña niña miraba emocionada todos los puestos de comida.

– ¿No puedo ir con la princesa? – había dicho.

– Sabes que es demasiado llamativa. El cuervo sagrado te cuidará en silencio si quieres ver el festival, pero Draga se queda conmigo.

– Buuuu… – se quejó con expresión triste.

– Toma, este dinero te servirá aquí…

– Wiiiii… – su tristeza se esfumó como el aire y se acercó al anciano para abrazarlo – … abuelito… ¿Dónde estuviste todo este tiempo?

– Ho ho… ve, ve… – sonriendo ampliamente – … este anciano volverá pronto con noticias…

– Mhm…

Así había llegado a esta situación, parada en la cola de un puesto de comida. Pasaba completamente desapercibida entre el gentío tranquilo y alegre, esperando ansiosa por comprar su primer aperitivo, algo que había hecho muchas veces en Medea con Lehm.

~Nif Nif

De repente su pequeña nariz entró en actividad, y ladeó la cabeza curioseando alrededor.

– Mmm… algo huele delicioso.

Viéndose notablemente atraída por esta nueva sensación abandonó la fila y comenzó a vagar a tientas en la dirección estimada.

~Nif Nif

Paso a paso llegó hacia un banco pequeño dentro de la plaza, siendo uno de los pocos que tenía un solo y solitario ocupante. Nariz por delante continuó su búsqueda para asegurarse de que estaba en el sitio adecuado.

Entonces se acercó alegremente hacia el individuo quien no tenía extrañamente su rostro al descubierto, sino que utilizaba un traje común, pero con capucha. Comía unos bocados de carnes fritas recubiertas con mucho aderezo picante y no parecía tener interés en el festejo local.

La persona levantó una ceja al ver a una niña de tonta sonrisa sentarse a su lado mirando sin ningún disimulo hacia su dirección.

– ………

Rápidamente decidió ignorarla y siguió en su rutina.

Silencio.

Cuando iba por la mitad de su comida, miró por el rabillo del ojo y frunció el ceño. La niña se había convertido en algo así como una estatua sonriente, y no mostraba indicios de querer abandonar su acoso.

– ¿……?

Aunque normalmente ignoraría cualquier tipo de aproximación, por algún motivo esa expresión le daba un mal presentimiento, como si en cualquier momento esa pequeña estuviese por saltar y dale un mordisco.

– Oye… – reaccionó finalmente, permitiendo que se escuche la voz de una mujer madura – … ¿Tu madre no te dice que no molestes a los adultos?

– Wa… – perdiendo un poco la sonrisa y bajando la cabeza – … mi madre… ya…

– ………

La mujer puso una mueca incómoda y se giró hacia el otro lado.

– Tsk… – chasqueó su lengua. Entonces se volvió hacia Quin nuevamente – … dime… ¿Qué quieres? ¿Un dulce? ¿Una bebida? ¿Quieres probar mis chacos?

– ¿Eh?… ¿Me lo vas a comprar? – recuperando algo del ánimo anterior – Mhm… todo eso me parece bien.

– ………

Extrañamente, no parecía haber pensado en ello antes, haciendo que la mujer se confunda aún más por sus verdaderas intenciones.

– Dime… si hay tantas cosas que una niña como tú puede hacer en este sitio. ¿Por qué estás aquí?

– Oh… mmm… bueno. Es que hueles muy bien…

– ¿Disculpa?

– A esta pequeña le gusta mucho tu olor…

– ¿……?

Esa niña de tonta sonrisa no estaba mintiéndole, lo cual no hacía sus declaraciones más coherentes.

– Aun así… hay muchas personas, seguro que si paseas un poco encuentras otra que te guste más… – intentando ser diplomática.

– Oh, no… estoy bastante segura, nada huele mejor en este lugar…

– Esto… – realmente desconcertada – … ¿Acaso eres un perro?

– Wa… ¡No soy un perro!, soy una pequeña aventurera… – palmeando su pecho.

– Pequeña aventurera… vaya título te has dado… ¿Y cuáles serían tus grandes aventuras?

– ¡Ejem!… he hecho muchas cosas. Derroté a un super pulpo gigante, viajé por la tierra y conocí a un malvado malvado, entonces fui valiente hacia tierras desconocidas, me enfrenté a la señora luna, y luego fui secuestrada hasta que conocí al abuelito y ahora viajamos en busca de un abuelo super viejo y super fuerte.

– Ya veo… – sonrió, sin tomar nada en serio – … ¿Y cómo te va con eso?…

– Mmm… parece difícil. – entonces señaló hacia la gran masa ardiente en la distancia – El abuelito dijo que podría estar hace muchos años profundo y profundo dentro del señor volcán.

– ¿En Atutu?… – frunció el ceño – ¿Y qué tan fuerte dices que es este anciano?

– No lo sé, aunque parece que es de los más fuertes de todos…

– Bueno… si existiera alguien tan fuerte y su recluyera en los niveles más profundos… me temo que encontrarlo sería prácticamente imposible.

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