Pequeña Quin Capítulo 230 – Sobre símbolos ancestrales y encuentros inesperados. Parte 2.

Modo noche

– Esa es una mera suposición.

– Tonterías… mira la cara de estos monos, nunca han visto nada parecido. Está claro que este híbrido jamás se ha dignado a saludarlos siquiera.

– Puedo estar de acuerdo con eso.

~Fuu

Todos observaban con expresión tensa como el guardián se acercaba a un individuo que incluso tenía la osadía de tapar su rostro frente a él. Finalmente, sus cortos pasos lo llevaron hasta la misteriosa persona, qué delicadamente extendió el revés de su mano como esperando una muestra de sumisión.

~Fuu

Contrario a las expectativas generales, el pequeño pero fiero oso se frenó frente a esa mano y puso una expresión amena, sin mostrarse molesto por la interrupción.

– ¡Increíble!…

– ¿Quién es esa persona?

Las voces teñidas de incredulidad no se hicieron esperar

– Bien… ¿A qué esperas? Llévame hacia las cosas que valen la pena.

~Fuu Fuu

La extraña bestia asintió en aprobación.

– ¿Ves? He aquí alguien de quién podrías tomar ejemplo…

Pero entonces el oso se acercó hasta ella y extendió su mano para tocar su pierna, asintiendo nuevamente antes de rodearla a paso lento y seguir su camino por el pasillo, no sin antes dirigirle una mirada dudosa al anciano a su lado.

– ¡………!

– Vaya… felicidades…

– Felicidades…

– Buena fortuna para ti…

Las caras tensas se relajaron y comenzaron a felicitarla por haber recibido el gran honor de ser reconocida, pero debajo de la capucha dos grandes ojos rojizos se habían estrechado violentamente, presas de la indignación.

– T-Te atreves… ¡Pedazo de ba-… mmmmmm mm mmmm…

Antes de que pudiera terminar de explotar, la mano del anciano tapó su rostro y la miró con una expresión tan fría cómo irritada.

– Compórtese, o me veré obligado a cumplir mis órdenes.

– Mm mmmm ¡Mmm!

– No lo repetiré.

– mm…

– ………

– ………

Tras un breve concurso de intensas miradas, la joven finalmente dio un sutil asentimiento con expresión muy malhumorada.

En este punto el oso guardián ya había recorrido dos tercios del camino sin mostrar ningún otro interés, y se acercaba sin prisa pero sin pausa hasta el otro extremo donde se ubicaba el templo. Las miradas de todos habían pasado de tensión a sorpresa y de sorpresa a gran curiosidad.

¿Qué motivaría a ese escurridizo personaje para salirse tanto de su rutina habitual?

Quien contaba con la respuesta veía desde el interior del templo como ese ser de enfadada expresión se acercaba dando resoplidos hasta la entrada.

– Realmente está viniendo…

– Wa wa wa… el señor oso es tan adorable…

– ¿Adorable? Mantente detrás, él sólo impedirá que salga. – cubriéndola con su cuerpo – En algún momento se aburrirá…

– ¿Eh? ¿Está tan enojado por una sacudida?

– Kuhum… bueno, tal vez fue un poco más que es-… ¿Eh?

De repente levanto una ceja al ver cómo llegaba hasta el umbral, y en vez de quedarse en vigilancia cruzaba sin pausa directamente hasta ella.

~Fuu

– ¿Maldito oso, realmente tienes que ir tan lejos?

Respondiendo a su incógnita él se acercó hasta estar a un metro delante y resopló fuertemente con una expresión molesta.

~Fuu Fuu

– Bien, bien… mensaje recibido, no estoy entrando… no estoy entrando… – levantando sus manos en rendición.

~Fuuu

Resoplo más fuertemente dando un paso hacia adelante.

– ¿……?

Dea se mostró visiblemente sorprendida, ya que el guardián cumplía un rol pasivo, no poseía una naturaleza hostil ni acostumbraba a interactuar con los cultivadores. Sea lo que hoy le haya despertado de tan mal humor, continuaba mostrándose cada vez más enfadado mientras le demandaba activamente, a pesar de que ella no estaba intentando avanzar.

– ¿Cuál es tu problema? Mira, me estoy yendo… – dando un paso hacia atrás.

~Tap

Inmediatamente recibió una respuesta en forma de otro paso hacia adelante. Entonces dio un paso hacia el costado y el resultado fue el mismo, sólo que el oso se mostraba cada vez más molesto con ella y sus ojos rojos se encendían progresivamente.

~Fuu Fuuu

– ¿……?

Las cosas se estaban volviendo demasiado extrañas, pero no había nada que ella pudiera hacer o estuviste haciendo para provocar esto.

– ¿Están jugando a algo?… – indagó Quin sacando la cabeza hacia un costado.

– Ya me gustaría q-… ¿……?

~Fu

Dea entrecerró los ojos, que no se habían apartado del caprichoso guardián todo el tiempo, y una idea descabellada tomó forma repentinamente.

Movió su mano hacia la espalda y agarró a la pequeña Quin del cuello como a un perrito, levantándola y sacándola hacia un costado lentamente.

– Wa…

~Fu Fu

– ………

A continuación, volvió a esconderla detrás suyo.

~!Fuuuuuu!

~!Tap!

Inmediatamente el oso resopló un hilo de fuego ardiente y dio un pisotón hacia ella con expresión irritada.

– ………

La sacó otra vez, esta vez levantándola frente a ella y moviéndola de un lado al otro como una carnada.

– Wa wa…

~Fu

La bestia volvió a tranquilizarse inmediatamente y levantó la mirada, siguiendo fijamente el recorrido de la niña con sus pequeñas garras extendidas.

– ………

¿Estás bromeando conmigo?

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