Pequeña Quin Capítulo 242

Modo noche

– Chst… eres tan densa, y hablas mucho. Cualquier resistencia retrasara la agonía. Te recomiendo que desistas y no pierdas más mi tiempo…

~!Tap!

Con un golpe en el suelo se acercó a ella a gran velocidad. Sin embargo, esta vez no hubo duda en su contraparte y reaccionó a tiempo.

– ¡Esplendido! Si eso es lo que crees… ¡Tal vez deba cerrar esa estúpida boca!

~!Tap!

~¡Boom!

Tras el impacto pudo verse un claro ganador, pero el resultado fue mucho más nivelado de lo que cabría esperar ante las previas demostraciones. A decir verdad, aunque vivió algo detrás de ambos en poder puro, solía destacar bastante más tanto táctica como técnicamente. Tan refinada y precisa como podía serlo.

– Inútil…

– Y tú… ¡Siempre has sido un bruto! El poder es el destino de múltiples caminos.

– Algunos trucos baratos, los suficientes para sobrevivir. ¿Eso es todo lo que tienes? Si te hubieras esforzado un poco más en vez de perseguirme estúpidamente, tal vez tendrías alguna oportunidad real.

– ¡¿Qué has dicho?! ¡Maldito bastardo!

~!Tap!

~!Tap!

~!Boom!

Las imágenes comenzaban a ser cada vez más fragmentadas.

La batalla se extendió siguiendo el mismo patrón, resistiendo, resistiendo, escuchando las burlas cada vez más despectivas e hirientes, enfurecida, enloquecida por ello.

– Uff… uff… uf…

Sufrieron los mismos experimentos, tuvieron los mismos recursos en el mismo tiempo, llegado a la excelencia absoluta tanto en resistencia física como en la energía cósmica. Pero, aun así, de algún modo él había encontrado un escalón más que nadie en cuanto a poder puro, una anomalía dentro de la anomalía hábilmente escondida.

Incluso con toda su habilidad apenas había logrado mermar su condición. Por el contrario, ella estaba bastante herida escapando a veces por milímetros de un golpe letal. Mehel se veía cada vez más satisfecho con el desarrollo de este ritual de sangre.

Estaba realmente complacido al ver un elegido que rompería cualquier cadena sin compasión, demostrando la tenacidad necesaria para llegar a lo más alto.

– ¿Oh?… ¿Ya no escaparás?

¿Siempre estuvo planeando esto? ¿Escondiéndose astutamente? ¿Engañando a todos? De sólo pensarlo su sangre hervía más y más.

– ¡¡Eres una basura!! ¡Todos ustedes son basura! ¡Al diablo con esto, acabemos de una vez!

– Espero que no me decepciones. Ven y enfrenta tu muerte… – incitó sin emoción.

– ¡Ahhhh!

Soltando cualquier precaución o táctica, el aura de ambos elevó exponencialmente con sus ojos firmemente encendidos. Llevando sus cuerpos, esas armas sumamente refinada y letales, hasta sus límites y tal vez más allá.

– Al fin, no tendré que soportar más tu presencia.

– ¡¡Callate!! ¡¡Muérete!! ¡No quiero escucharte más!

~¡Tap!

~¡Tap!

Ambos se acercaron a toda velocidad dejando ondas expansivas a su paso. Extendieron su mano tal como lo habían hecho durante años día a día para limpiar aquel cristal y ver que no estaban solos en el mundo. Pero esta vez había una única intención de asesinato latente en cada ataque.

Ante esta trágica ironía, Mehel asentía con satisfacción presintiendo la llegada de un gran potencial para sus objetivos, tal vez lo mejor que nunca haya logrado hasta la fecha.

~!Boom!

Una sonrisa.

Un ceño fruncido.

Una mueca desagradable.

– ¡¡………!! ¡¿Q-Qué… q-qué has… por q…?!

La entrecortada voz casi agónica de una niña se escuchó entonces. Su cuerpo estaba bañado de sangre y su mano había atravesado limpiamente el corazón de aquel joven de tez oscura y ojos avellana.

– ¡Hugh-…! – escupiendo una gran bocanada de sangre – Bien… hecho. Chst… realmente duele.

– T-Tú… ¿Qué has…? ¿C-Cómo…

En completo estado de shock, no hacía más que balbucear las mismas frases una y otra vez mirando su temblorosa mano ensangrentada.

Está no era la conveniente historia donde uno superaba sus límites y lograba una conveniente victoria sorpresiva. Esta era la simple historia de alguien que simplemente retiraba su energía en el último instante, y alguien que no lo hacía.

– Ve… ya está bien… todo…

– ¡NO! ¿Por qué no acabaste? ¿Para qué esconder tu fuerza?

Entonces extendió su palma abierta y negó con la cabeza.

– No pude hacerlo… nunca pude ser… primero… tomar la cima… solo. Tal vez… no estoy hecho para… esto…

– ¡Tú! ¿Acaso eres idiota? ¿Te has vuelto loco?

– No lo sé… ¿Lo… he hecho? ¡Hugh-…! Ve… pero… no los dejes… usarte. Una vida mejor… debe existir… en algún sitio…

– ¡Basta!… ¡Estupido! ¡Te odiooooo! ¿Quién te pidió que hagas esto? ¡Nunca te perdonaré!

Sus reclamos eran intensos pero su voz era incapaz de ocultar las dolorosas emociones que estaba descubriendo por primera vez.

El sonrío como aquel niño inocente del primer día, tomando su brazo ensangrentado.

– Jeh… es… bueno… si te mantiene… con vida…

– ¡………!

– ¡¡Hugh-…!! Chst… lo… siento. No encontré… otro camin…

Silencio.

– ¿Nain?

Silencio.

– ¿Nain?… contesta…

Aferrándose a un cuerpo inerte, luego de insoportables y tortuosos experimentos, luego de incontables días abrazando sus piernas en un rincón, por primera vez una verdadera lágrima recorrió su mejilla.

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