Pequeña Quin Capítulo 243

Modo noche

– Lo has hecho bien.

Pese a su reacción inicial, Mehel se encontraba detrás completamente enfocado en ella con su habitual expresión, haciendo caso completamente omiso al brutal escenario o los dos cuerpos estáticos.

– ¿Bien? – sin emoción, y sin quitar la vista de Nain – Pero… él era… no soy…

– ¿Más fuerte? Lo era… y sin embargo tú estás viva. ¿Más astuto? Tal vez… y sin embargo siendo pie eligió ser escalón, carente de la determinación necesaria, presa de una debilidad temprana. En cuanto la auténtica prueba, resultó ser el más débil de los tres… un absoluto fracaso.

– ¡………!

Por primera vez en años, ella se volteó hacia él con verdadero odio en los ojos. Sin embargo, lejos de sorprenderse mostró una media sonrisa complacida.

– Maravilloso. Tal vez despertó su potencial más rápido, pero no lograría esa mirada. Lo he notado desde tu desempeño en la quinta fase.

– ………

Su expresión se tensó, acosada por desagradables recuerdos.

– Como he dicho, las cosas únicas tienen caminos únicos. El que pisas es uno construido por más sacrificios de los que puedas imaginar. La sangre tus manos es una gota del mar acontecido y del que puede acontecer. Y ha sido derramada con el único objetivo de entregarte esta oportunidad. ¿Entiendes eso?

– ………

Su vista retorno hacia la voluntaria víctima de sus manos. Numerosas e incontrolables emociones fueron descubiertas en tan poco tiempo, opacando cualquier experiencia pasada.

El dolor de la traición, el motivo del sacrificio, el peso de una pérdida. Aunque había hecho cosas horribles y visto morir a muchos, hasta ese día nunca había sentido el abrumador dolor al serle arrebatado algo que no comprendía que tenía.

Algo simple pero significante. Tal vez la única cosa importante que obtuvo desde que llegó al mundo.

¿Que podría hacer que esto valga la pena?

¿Qué camino tomar?

Al voltearse, sus ojos habían perdido toda expresión y el intenso odio yacía escondido en sus profundidades.

– Lo… entiendo.

– Bien. – asintió, analizándola en silencio – Ven, es tiempo de que conozcas a tu “padre”.

– ¿Mi… padre?

Tan inesperada declaración la sumió en un estado de desorden, mientras seguía instintivamente la estela de ese hombre más allá de la puerta de salida. La misma daba a un largo pasillo hasta otra habitación.

Tal vez llamarle habitación era una expresión simplista, dado que se extendía hacia arriba y los costados más que cualquier lugar donde hubiese estado antes.  Sin embargo, lo más notorio de este lugar era una extraña pared de otro material que interrumpía el paso abruptamente.

– ¿Más pruebas?

– Al contrario. Puedes considerarlo una especie de recompensa si lo prefieres. No se dignará a hablar con nadie más, por lo que estas ocasiones no deben desperdiciarse.

– No comprendo… y… ¿De qué debería hablar?

– Esa es tu elección. Cómo he dicho, no atenderá a terceros.

Dicho esto, se adelantó hacia la pared y enfrentó sus dos palmas.

~!Booom!

Ella tapó sus oídos ante la explosión sonora del simple choque de sus manos. Aunque ese hombre nunca había utilizado su poder, siempre comprendió instintivamente que podría acabar con ella con cualquier gesto casual.

– ¡Garrrr!

De pronto la pared comenzó a alejarse por sí misma y una respuesta sonora aun más atronadora vino desde ella. Cuando la pared estuvo lo suficientemente lejos y pudo apreciar el verdadero panorama, abrió su boca ampliamente con gran sorpresa.

La habitación resultaba ser incluso más grande de lo que parecía y ellos sólo estaban a media altura de la misma, ubicados sobre una plataforma. Lo que ocupaba una gran parte del lugar era un ser bestial de enormes proporciones, cuyos rojos ojos abiertos ya eran varias veces más grandes que ella.

– ¡Tú!

La bestia abrió sus fauces y una aterradora masa de fuego fue lanzada hacia ellos sin compasión. Cuando toda su visión fue ocupada por el desproporcionado ataque, la invadió una sofocante sensación de absoluta impotencia, que presionaba su pecho diciéndole que no tenía absolutamente ninguna posibilidad de llegar a ese grado de poder.

– ¡Haa!

Sin mostrarse sorprendido, Mehel se paró frente a ella y extendió su mano con los ojos encendidos.

~!Boom!

Antes de hacer impacto, el fuego abrasador se encontró con un muro de energía igual de imponente, surgiendo fieras fluctuaciones en el espacio tras el choque.

– ¡Grrrg!…

De repente el poder de la bestia comenzó a dispersarse y gruñó con irritación. Varias partes de su cuerpo mostraron un brillo rojizo, que al observar más detenidamente descubrió venían de objetos parecidos a enormes estacas que lo atravesaban en todas direcciones.

Junto con el ataque, la furia en sus ojos se fue atenuando hasta presentar un aspecto más calmado y lleno de inteligencia. Finalmente, Mehel también retrajo su poder y esperó que la bestia se posicionara a frente a ellos.

– Ha sido un tiempo, viejo amigo.

– Tanto tu amigo como de estas cadenas. ¡¿Qué quieres?!… ¿Grr? – notándola parada detrás, su tono se aplacó levemente – Oh… ya veo. Ese tiempo otra vez es. ¿De intentarlo, no se cansan?

– No hay logros sin perseverancia.

– En la propia destrucción, siempre han perseverado. Grr… ¿Niña? – tono extrañado – ¿Cuándo fue?

– Seiscientos años.

– Grr… tan minúsculos, realmente son. Acércate…

– Esto…

Ella giro su cabeza hacia Mehel con expresión dudosa. Lo que se suponía fuese su padre resultó ser una bestia colosal qué podría aplastarla casi con sólo pensarlo.

– Ve. Está todo bajo control.

– ¡Jah! Menos ellos mismos, siempre bajo control. Humanos…

Un gran desprecio podía notarse en su atronadora voz, que de todos modos era bastante tolerable y clara considerando su emisor.

Ella avanzó lentamente hasta el borde de la plataforma y enfrentó ese enorme rostro con ojos rojos que la observaban intensamente.

– Habla… ¿Palabras, acaso no tienes?…

– Yo…

¿Qué debería decir?

Ahora más calmada podía sentirlo, podía percibir esa extraña familiaridad con el ser frente a ella. Por fin sabía realmente cuál era el origen de su poder y potencial.

Cierto. Tras tanto sufrimiento era la única capaz de llegar hasta allí, pero aun no tenía ningún control sobre sus actos. Incapaz de tomar decisiones, incapaz de obtener conservar algo preciado, incapaz de resolver su odio.

Débil. Porque era demasiado débil alguien se había sacrificado, para darle esta oportunidad.

Respiró profundamente y levantó la cabeza. Ya no había dudas en sus ojos, sino el brillo de una nueva determinación.

– Señor Dragón… ¿Cómo puedo hacerme más fuerte?

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