Pequeña Quin Capítulo 244

Modo noche

– ¿Grr…?

– Usted es un dragón, una bestia ancestral ¿No es cierto?

– Dragón, uno lo es. Árkano el primordial es como lo llamas. La cima de ello… – tono orgulloso.

– ¡¿Un primordial?! Pero… si es tan fuerte como dicen los textos. ¿Cómo está preso? – con genuina curiosidad.

Después de todo, su deseo era tomar, no ser tomada.

– ¡Grrrr! Humanos poderosos, aun más traicioneros son. Muchos esperan el daño, que fatal sea. Hecho por poder que no puedes imaginar, ni ellos combatir. Sin estas cadenas, gracias darían de su aliento conservar hoy… – mirando hacia Mehel.

– Entonces… ¿Realmente puede hacerme más poderosa? ¿La más poderosa?…

– Tonterías. El poder no obtienes, como un capricho. Sin embargo, tu especie intenta sus astutas cosas. Oh si… grrr… muy ingeniosa, una especie lo es. No dudo que caminos buscan. Caminos como tú.

– Bien. – asintió al confirmar ese hecho.

Por algún motivo, confiaba realmente en sus palabras más que en cualquier otra información.

– Tienes prisas, y un conflicto. Grrrr… la sed de los humanos, apagar no puedes. Aun así, el desagradable trabajo bien hecho parece hoy. Oportunidad contigo tal vez hay.

– ¿Es así? – con gran interés – Señor dragón, usted debería conocer mucho sobre el mundo. ¿Realmente puedo llegar a ser tan poderosa que amerite cualquier sacrificio?

– ¿Grrr? – algo sorprendido – Inesperada pregunta haces. Sacrificios, los humanos no contemplan. Ni pasados errores, ni posibles futuros. ¡Grrrrr!… ¿Tan inteligente una especie, y lo básico aprender no pueden? Ambicionan, deforman, consumen, sacrifican. De ese día, antes o después la historia misma es.

– ¿Ese día?

– Mal asunto…

– ¿……? ¿Qué hay sobre mi pregunta?

– Grrr… incomparable, nuestro poder original lo es. Parte de mi tienes, y parte de mi tener quieres. Si logran su astucia, humanos, a tu verdadera llama ninguno acercarse podrá.

– Entonces… ¿Realmente nadie podrá superarme?

– Diferentes palabras, diferente concepto. Los poderes muy dispares, el tiempo demasiado antiguo. La derrota, incluso hemos reconocido, frente a uno de los tuyos. – con su mirada vagando momentáneamente en sus recuerdos.

– ¿Frente a uno sólo? – muy sorprendida – ¿Realmente existen humanos tan poderosos?

– Existe… – expresión encontrada – … o existió. Mis ojos lo ven, un humano íntegro… muy extraño… un humano aterrador… difícil de creer. Tú no puedes olvidarlo. Pero la calamidad pasa y su aura desaparece.

– ¿Quiere decir que ha muerto?

– Grrr… imposible de saber. Tal vez preso. Un poder abrumador podría contener otro poder abrumador. Incluso pudieron…

Silencio.

– ¿Pudieron?

– Grrr… – sacudió un poco su cabeza – … cansado estoy. Ve… vive y luego habla.

– Usted… ¿No está molesto por todo esto?

– Humanos… traicioneros por naturaleza son. Dragones… palabras sí respetamos. Algunos deben morir… – mirando detrás – … pero… un trato con ese hombre fue hecho, incluso si ha muerto. De bloquear tu camino, mi turno no es. Grrr… ve, mi poder en vergüenza no dejes. En los días por venir, todo poder escaso será.

Se retiró tras dejarle palabras comprensibles y palabras sin comprender. Estiró su mano y el tiempo pasó de golpe. Su palma estaba apoyada sobre la piel de la bestia, sólo que esta vez se miraban con ojos de la misma tonalidad.

No importaba cuántas veces creyera que no lo lograría, descubrió que algo le impedía darse por vencida. En contra de las probabilidades encontró en camino en la tenacidad, el camino único hacia cosas únicas, o el movimiento del destino para superar una barrera más allá de los números, como le llamó Mehel.

– Nuestro dios Vaaro, permítenos dar un paso más detrás de tu inalcanzable estela. – le había escuchado decir con una expresión hasta ahora desconocida.

Desde ese día todo cambió para ella. No sólo con respecto a Mehel. Y no sólo con respecto a sus recientes e increíbles habilidades adquiridas. Cómo presenciando el nacimiento de una estrella, todos se volvieron atentos y atentos cual venerantes de una futura reina.

El exterior que desconocía a se abrió completamente a sus pies. Un caudal de información y misterios llegaba sin cesar día tras día. Y aún así se encontró con nuevos límites, ahora impuestos por la naturaleza misma del lugar en el que estaba.

Definitivamente encontraría una manera de salir y conocer todo cuanto se le había descrito.

Unos años pasaron con grandes ocupaciones. Las técnicas y el conocimiento a su disposición eran por su cuantía absolutamente imposibles de abarcar, pero servían cada día para reafirmar la convicción sobre su potencial inigualable, persistiendo en su cultivo paso a paso.

La nueva diosa del fuego, así es cómo le llamaban.

Sentada frente a un grupo de cultivadores que le rendían homenaje, creó una esfera de energía ardiente en su palma y la observó con orgullo.

Un día definitivamente se elevaría encima de todos y demostraría que todo había valido la pena, no más experimentos, no más perdidas. El mundo sería lo que deseara que fuera.

~ … muy buena será… ~

– ¿Mmm?…

Una intensa punzada atacó a su mente. La refinada energía en la mano se tambaleó repentinamente, y ante su incrédula vista comenzó a salirse de su control.

~ Mi instinto lo dice, que ya es muy maduro. La niña bonita, no puedes dejar ~

– ¡¿Quién?!

Cada palabra sacudía más su mundo y todo comenzaba desmoronarse. Borroso y confuso, ya no sabía dónde estaba o que hacía. Entonces, frente a ella apareció fugaz la vaga silueta de una joven, con rojizos cabellos balanceándose suavemente.

– ¡………!

Cómo respondiendo a un deseo natural e irrevocable, la ardiente llama que aún mantenía en su mano amenazaba con perseguir esa figura y abandonar su dominio.

– ¡No! ¡¿Qué… significa esto?!

Tomó su cabeza sintiendo un enorme dolor y un shock abrupto. Nadie era más sensible al poder del fuego que ella.

No importaba que tan poderoso fuese el cultivador qué conociera, sabía y sabían que eran esencialmente inferiores. Todos y cada uno de ellos. Incluso si no podía ponerlo en palabras, era algo evidente que sus ojos verían.

Pero sus ojos acababan de ver algo imposible que su mente no podía aceptar. A pesar del enorme precio pagado para obtener semejante poder, desde lo más profundo, la voz de su instinto se lo dijo claramente.

A esa joven… no puedes superarla.

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