Pequeña Quin Capítulo 249

Modo noche

// NOTA: La apariencia más cercana a Azadea que localicé es esta, que a su vez está basada en Jeanne D’arc Dark:

También pueden ver un ejemplo más épico pero algo menos preciso en el video “WHO WILL FIGHT WHEN EVERYTHING SEEMS LOST | by Richi Carter” //

 

Al escuchar esa voz los ojos del anciano volvieron a enfocarse, girando repentinamente hacia la mujer encapuchada. Le bastó con apreciar vagamente las facciones debajo para que su tez se congelara cual si el tiempo se hubiera detenido.

– ¿Cómo… cómo es esto posible? ¡Gran ances-

– ¡Silencio! No es tu momento para hablar… – ordenó fríamente sin quitar la vista de Quin.

Tras acatar el comando, el anciano entró en un estado de gran confusión. Ese ser milenario no sólo estaba con vida, sino que acompañaba a quién en principio estaba buscándola activamente.

Ignorando el intercambio, Quin se volteó lentamente aun contenida por ese poderoso agarre.

– ¿Ehh? Dea… ¿Conoces est…

– ¡Limítate a responder! – interrumpió, mientras su mano ejercía inconscientemente aún más presión – ¿Cómo has obtenido ese objeto?

– ¡Ouch!…

~Fuuuuu

El celoso guardián giró su cabeza de inmediato hacia ese lamento, resoplando fuertemente, pero un suceso mucho menos previsible sucedía al mismo tiempo.

Una pequeña figura de ojos carmesí se interpuso entre ambas, dirigiéndole una helada mirada a la poderosa mujer de cenizos cabellos.

– Quítale tus sucias manos de encima…

– ¿……?

Un breve desconcierto surgió en ella. ¿Por qué esa niña arrogante y violenta de repente la defendería tan intensamente?

– Dea… duele… – se quejó Quin, achicando tímidamente su cuerpo indefenso – Este modo cruel… no es uno lindo…

– ………

Aunque sin duda ver ese objeto había violentado sus emociones, esa triste expresión logró frenar un poco sus impulsos y le permitió analizar la situación.

– Tsk… – soltando lentamente el agarre sin abandonar del todo la seriedad de su expresión – Dime… ¿Por qué tienes ese objeto?

– Esta es la hoja que me dio maestro… ¿La conoces?

– ¿Tu maestro… te la dio? – sorprendida – ¿Con qué objetivo?

– Emm… ¿Conseguir otra?

– ¿Tú? ¿Conseguir otra?… heh… – mueca sarcástica – ¿Me tomas por tonta? Responde seriamente, no estoy de humor para desvaríos…

– Wa… ¡No me crees! – resopló ofendida, con sus manos en la cintura – Aunque eres mi amiga fragante…

– ………

Dea sacudió la cabeza con frustración. ¿Qué tonterías estaba diciendo esa jovencita? No necesitaba experiencia para saber que ignoraba completamente lo que llevaba consigo. ¿Cómo siquiera pretendía conseguir otro ejemplar?

– ¿Mmm? – frunció levemente el ceño.

Poco a poco las conversaciones pasadas vinieron a su memoria. ¿No era eso lo que había estado repitiendo desde el principio? Aunque lo ignoró como otro de sus sinsentidos, si lo analizaba en contexto…

-Espera… ¿Estás diciendo que todo este tiempo me has buscado para pedirme eso?

– ¿Eh? ¿Buscándote? – inclinando la cabeza. Un momento después sus ojos se volvieron como estrellas al percatarse de la realidad y sus cabellos se balancearon de alegría – ¡Yeeey! Increíble… ¡Eres la abuela ancestral!

– He tenido tal título, sin em… ¿Acabas de llamarme abuela?

– Eso es genialmente genial. El abuelo no es un abuelo. Ákina, ahora podremos llamar a maestro… – lanzándose hacia ella en un abrazo.

– Chst… eres realmente inútil. – corriéndose tranquilamente un paso para esquivarla – ¿Cómo puedes ignorar algo tan básico? Si es por fuerza… ya es sorprendente para un plebeyo llegar tan lejos. No debería haber nadie más fuerte que esa mujer.

A pesar del sincero reconocimiento y que su cultivo era muy inferior, su tono no indicaba temor al enfrentarla.

– ¿Llamarlo dices? ¿Te refieres a quien te dio eso? ¿Sabes dónde está o cómo lo obtuvo?

– Nunca sabes donde maestro está, pero sé dónde estará pronto… jiji… – estirando su mano.

– ¿……?

Viendo la falta de reacción de ella, Quin extendió más su mano y comenzó a parpadear bonito con una expresión tierna.

– ……… No tienes la menor idea de lo que es eso. He gastado tres siglos esperando conseguir otro… ¿Y quieres que te lo de?

– ¿Weee…? ¿Tres siglos? Si maestro tardo… mmm… – frotando su mentón – … como tres minutos…

– ¿Tres minutos?… pffff… eso es algo que pagaría cualquier cosa por ver… – por primera vez se escuchó su risa, como si fuese un absurdo demasiado gracioso incluso para ella.

– Mhm, Mhm. – asintió aún confiada – No tienes que pagar mucho… por hoy, tenemos una oferta super limitada. Debes darle otra hoja a esta pequeña madura, y cuando estén juntas ¡Maestro vendrá! Entonces todos serán felices. Vaya… es una excelente oferta.

– ……… ¿Pretendes embaucarme? ¿Tienes idea de cuantas eras he vivido? Olvídalo… tendrás que ofrecerme algo más que sinsentidos.

– Buu… soy una pobre viajera, no tengo nada más que una semilla. Oh… cierto… – recurriendo a su anillo – … tengo un excelente producto que no encontrarás en ningún otro lugar.

– ¿……?

Ante la vista intrigada de los espectadores una pequeña roca apareció en el centro de su palma. Quin la extendió hacia Dea con gran expectación.

– ………

Aunque estaba por preguntar si era otra broma absurda, rápidamente reconoció el objeto provocador de la extraña reacción del símbolo. También era destacable su nula erosión en este ambiente hostil.

– ¿Y eso es?

– Es la súper arma invencible de maestro. Puedes dividir en dos a un jefe pulpo si quieres… según mis cálculos, es como muchas veces más útil que la señora hoja… – palmeó su pecho convencida de la gran oferta.

– ¿……? – sacudió la cabeza, ya acostumbrándose a ignorar parte de sus desvaríos – Aunque admito que es un objeto extraño, no me interesa…

– ¿Weee?… ¡Rayos! Un poderoso rival ha aparecido… aunque estoy tan cerca… – murmuró – … Realmente… ¿No me lo vas a dar? – tono suplicante.

– Absolutamente…

Silencio.

– ¿De verdad… de veras?

Su tono se fue tornando cada vez más triste y desesperanzado.

– Lo que has oído. De hecho, más que darlo, necesitaría que tú…

Interrumpió la frase al ver cómo ese rostro de tristeza mutaba en la expresión de triste cachorro abandonado a punto de llorar.

– Bu… buu…

– ¿Q-que… – balbuceó con torpeza, extendiendo inconscientemente sus manos para calmarla.

Entonces Quin se lanzó hacia ella y hundió la cabeza en su pecho.

– Buaaaaaa… yo… audque viaje mucho… y fui una pequeña vadiente… snif.. snif… ¿No podré ver a padre y hedmano? ¿Quedadé desamparada en edte mundo cruel?… buaaa… – sollozó con voz lastimera, arrastrando las palabras.

– Hey… e-espera… – desprevenida.

– Buua… Dea… si no pedo cumplir mi misión… – frotándose penosamente en sus ropas y levantando la vista hacia ella – ¿Qué sedá de mí? Sódo soy una pequeña inocente… ¿Realmente quedadé solita? ¿Sedé abandonada? Snif… Mi codazoncito no podá soportad tanta crueldad… – mirándola con ojos llorosos y un lastimoso puchero cada vez más pronunciado.

– Esto…

Está triste escena no pasó desapercibida para el resto de los cultivadores, qué observando a una hermosa jovencita suplicar por ayuda, dirigieron una mirada de reproche hacia Dea.

~Fuuu Fu Fu

Incluso el oso que había estado concentrado en su vigilancia se acercó rápidamente y palmeó ansioso su cuerpo intentando consolarla.

– A-Aun así…

Dea giró su rostro hacia el costado para evitar mirar ese rostro de cachorro herido, mientras la separaba lentamente. Podía enfrentar un meteorito a puño limpio, pero no estaba acostumbrada a enfrentar este tipo de ataques.

Maldición…

¿Por qué siquiera debía sentirse culpable?

– Snif… snif… edtá bien… entiendo… aunque, creí que édamos amigas…

~Fuuuuuuuu

Dos sendos hilos ardientes salieron de las fosas del pequeño guardián, acusándola con su mirada por las penas de su elegida. Mientras los gestos de reproche se acentuaban en el pequeño público.

– ………

Dea estaba sin palabras. ¿En qué momento se había convertido en la mala? Esa joven frente a ella miraba hacia abajo con un puchero y cada tanto levantaba sutilmente su mirada de cachorro, como aferrándose a una última esperanza.

Silencio.

– Uffffff… – finalmente suspiró derrotada -… ¿Dices que sólo quieres juntarlas?…

– Mhm, Mhm…

El rostro entristecido de Quin se elevó y asintió como un perrito obediente.

– Tsk… – miro hacia un costado evitando ver ese rostro, mientras metía la mano entre sus ropas – Si es sólo eso… e-está bien.

Entonces extendió su palma ocupada por un objeto plano, grisáceo y rugoso. De forma ovalada y un poco más grande que el de Quin.

Silencio.

Tras ceder a regañadientes, volvió la mirada hacia Quin esperando ver alguna expresión de ánimo, pero lo que encontró fue una sonrisa encantadora y feliz. No quedaba ningún rastro del pequeño cachorro a punto de desplomarse por la tristeza.

Ella arrebató sin miramientos la hoja de su mano y se volteó alegremente hacia la niña de ojos carmesí.

– ¡Yeey! Jiji… Ákina, ¡Misión cumplida! – acercándose con los brazos abiertos – Ufff… estuvo difícil. Ese era mi mejor ataque…

|| ……… ||

– Eso fue patético. – replicó esquivándola, cruzada de brazos – Ahora, apúrate y haz tu cosa o lo que sea…

Mientras las dos niñas comenzaban a intercambiar palabras e ignorarla, la boca de Dea se abrió con incredulidad observando a esa feliz joven de ojos azules que festejaba descaradamente su engañosa victoria.

– ¡Tú!… ¡Pequeño demonio embustero!

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