Pequeña Quin Capítulo 250 – Sobre una amenaza… ¿Carmesí?

Modo noche

– Jijiji… ~Las hojas ya tengo, tras mucho viajar… y el mejor maestro, está por llegar~… Jiji… ~Pequeña valiente, pequeña ejemplar… con nuevos amigos, y un…

– ¿Cuál es el problema con tu cerebro? – resopló Ákina sentada cerca – ¡Has estado cantando y sonriendo estúpidamente por una hora! ¡¿Cómo se supone que eso traiga a tu maestro?!

– Wa… pero, si ya tengo dos hojas. Mira… – señalando felizmente las dos cosas apiladas sobre su cabeza – Maestro vendrá en cualquier momento…

– ¿Qué clase de método es ese? ¡No tiene ningún sentido!

– Pequeña carmesí, maestro no tomará una discípula impaciente. – tono sereno, como aleccionando a una joven aprendiz – Aprende de tu hermana mayor, que ha esperado tres años por la princesa…

– ¿Quién sería discípula de un hombre sucio y mentiroso? Además, soy mucho más grande que… – hizo una pausa, frotando su frente. Cada vez que hablaban terminaba igual – Chst… olvídalo. Eres realmente imposible.

– Mhm… – coincidió Azadea, quién había recuperado su habitual calma.

Tras hablar con el anciano cultivador, vigilaba pacientemente su tesoro. Incoherente como sonaba, Quin unió ambos objetos sin ningún tipo de procedimiento y los puso sobre sus inquietos cabellos. Entonces quedó sonriendo y cantando en voz baja, como si desde ese momento fuera la persona más feliz y despreocupada del mundo.

Era probablemente el individuo más extraño e incomprensible que haya conocido.

Su cuerpo emitía el aura de un dominio temprano, pero… ¿Cómo demonios habría llegado tan lejos? ¡Y además siendo muy joven! Definitivamente no se parecía a un prodigio apasionado por el cultivo.

Ákina no estaba mejor, incapaz de encontrar el modo de lidiar con Quin, y viendo que nada sucedía a pesar de la inamovible convicción en sus palabras. ¿Tendría que cambiar de planes?

– Ákina, te ves preocupada… ven, canta conmigo… ~Maestro no miente, aunque es un tacaño… junto a…

– ¡Canta con un perro!…

– Wa… es el modo cruel. Debes intentar ser más feliz…

– ………

Balanceó la cabeza un momento, deduciendo que su felicidad no sería compartida por ninguna de las acompañantes, y Fogi estaba vigilando el área. Lo que le hubiese alarmado antes, aun lo mantenía molesto.

Lily… ¿Estás despierta?

|| No existen interrupciones en mis procesos de observación ||

Jiji… ¿Siempre me cuidas? Eres tan tierna. ¿Has visto como he cumplido mi misión? El abuelo ancestral era mi amiga Dea… ¿No es increíble?

|| Negativo ||

¿Eh?… ¿Nada de nada? ¿Ni siquiera un poquito…?

|| En ningún grado ||

¿Wee…? Pero… – inflando los cachetes – no podías decir dónde estaba… pero yo la encontré. ¡Hmpf!

|| Incorrecto. Su ubicación fue determinada 14,76 segundos luego de atravesar el perímetro externo de la ciudad ||

¡¿Weeeeee?!… eso es como hace muuuuucho tiempo. Dijiste que no sabías… ¡Me has estafado otra vez!

|| Falaz. No poseo información sobre un “abuelo” inexistente. Puedes culpar tu tendencia a malinterpretar los datos ||

Buu… ¡Podrías haberme corregido! ¿No es tu pasatiempo favorito?

|| Tal ayuda sería de interferencia crítica en tu misión, lo cual no comulga con mis obligaciones primarias||

Vaya… por supuesto… – frunció molesta los labios hacia un costado – … siempre es el modo tacaño. Entonces ¿Sabías que era una abuela pero no me dijiste?

|| Su sexo fue estimado por detalles estructurales en la armadura retratada, coincidente con una fémina de busto pequeño ||

– ¿Eh? Dea… – girándose de repente hacia ella – ¿Tu busto es pequeño?…

– ……… ¿Estás buscando pelea? – estrechó los ojos, viendo como Quin levantaba orgullosa su pecho – Creo que ya has ocupado mis cosas bastante tiempo…

– Wee… no, no… debes esperar a que llegue maestro. Lo prometiste… ¿No eres una amiga con palabra?

– Tsk… sólo accedí a dártelo… – y porque fui engañada – … no a esperar indefinidamente sin sentido.

– No te preocupes, maestro es uno que da regalos. Si sabe que has guiado a su adorable discípula… podría pedirle otra hoja para ti… – guiñando el ojo.

Ella levantó una ceja sin saber que pensar. La mención de otro objeto sin duda le generaba interés, el suficiente para tolerar temporalmente sus incoherentes métodos.

|| Planeas perder tu tiempo ||

¿Eh?… no pierdo tiempo. Mmm… sólo estoy muy feliz. ¡Hace tanto que no veo a maestro y hermano!…

|| Dada la variable latente es prioritario que mejores tus habilidades y recursos ||

¿Te refieres a la pequeña carmesí? Ella es una niña buena… ¡No es ninguna amenaza!…

|| Incierto ||

Buuu… yo puedo sentirlo. Lily, tienes que confiar en mis instintos maduros… como yo confío en ti.

|| ……… ||

Silencio.

|| El instinto no es un parámetro cuantificable. Los riesgos potenciales del evento excepcional persisten ||

Aunque digas eso, no me dejas comer nada. Así nunca voy a crecer… oh… – bajando la vista – … aunque ya he crecido mucho… jiji…

|| La asimilación elemental no incide en la extensión de tus habilidades ||

Oh, habilidades. – levantando un dedo de repente – Eso me recuerda…

– ¡Pequeña carmesí! Enséñame a hacer el super ataque…

– ¿Sí?

– Ya sabes… la cosa genial… – apuntó con su índice hacia adelante, imitando la pose.

– ¿……?

Ákina frunció el ceño y pareció haber pensado en algo, pero rápidamente volvió a la normalidad adoptando una expresión orgullosa.

– Heh… aunque tengas un “poco de talento”, estás muy verde para lograr algo así…

Entones extendió su índice y un intenso punto esférico de energía carmesí tomó forma en su centro.

– Wooh… ¡Eso es!… ¡Eso es!…  – se acercó animada.

Ákina sonrió con sarcasmo, como viendo un pequeño simio que descubre el fuego, y extendió otro dedo para crear un segundo punto.

~Plap Plap

– ¡Yeey! Eres tan genial… – aplaudió alegremente, completamente atraída por ese poder.

– Chst… eres tan ruidosa. – intentado parecer molesta – Como un dominio temprano, no puedes acumular y controlar suficiente esencia para crear un núcleo. Deberías saber que es una técnica propia de los supremos…

– Mhm, mhm… – asintió sin quitar la vista de esos dos puntos rojizos – Pero, tú no eres un supremo…

– Por supuesto. No puedes comparar mis habilidades con los estándares humanos. – desestimó con soberbia – Aunque, bueno… – se frenó, mirando significativamente a Quin – ……… ¡Hey!… ¿Me estás escuchando?

Los dos ojos zafiro de Quin parecían llenos de estrellas y estaban completamente enfocados en los núcleos de esencia, como si fueran una revelación. Entonces de repente alzó ambas manos en festejo.

– ¡Yey! ¡Lo tengo!

– ¿Lo tienes? ¿Eh? ¿Qué demonios significa eso?

Sin responder, Quin se acomodó de pronto en una posición de cultivo y unió la punta de sus dedos. Entonces cerró sus ojos y comenzó a murmurar, sumiéndose en un estado de concentración.

– Mmm…

– ¿……?

Silencio.

– Mmmmmm…

Ante la vista incrédula de Ákina y Azadea con ese repentino interés por el cultivo, los minutos pasaron sin cambios en Quin o el centro entre sus dedos, más que en sus labios fruncidos involuntariamente.

– Mmmmmmmmm…

Silencio.

– Esto…

~Swish

Entonces, algo extraño sucedió de repente. La energía del área se estancó un momento, las extrañas esferas de entrenamiento vibraron, e incluso el enorme objeto flotante se frenó por un pequeño instante.

Silencio.

– ¿Qué?  – balbuceó Ákina, estrechando sus ojos carmesí.

~Swish

Tras esa pausa sorpresiva, como siendo atrapada por una suave pendiente, la energía alrededor cambió su curso aleatorio y comenzó a “caer” lentamente en dirección a la adorable niña convertida en hermosa joven.

El centro del “pozo” resultó no ser otro que el hueco entre sus manos, donde un casi imperceptible vórtice se había formado y absorbía débil pero sostenidamente la esencia circundante, formando un pequeño punto ardiente en su centro.

– ¡Esta técnica!…

Ákina no tardó en reaccionar al suceso, e incluso Dea abrió los ojos visiblemente sorprendida. Lamentablemente, no tendrían más tiempo para pensar al respecto.

– ¡¡¡Groarrr!!!

Antes de que nadie pudiera reaccionar, el poder del guardián se elevó sin control hasta tomar la forma de un oso de fuego gigante cuyo tope llegaba hasta lo más alto del techo.

El poder resultante de su alarido impactó en una de las puertas laterales, donde apareció de golpe una fluctuación descontrolada de energía.

– ¡Maldición! ¡¿Qué es esa mocosa…?! – sonó una voz irritada desde la zona.

Un momento después todos vieron por primera vez a un viejo de aspecto común que miraba a Quin con ojos inyectados, como si hubiese encontrado a su peor enemigo.

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