Pequeña Quin Capítulo 255 – Sobre decisiones, castigos y regalos.

Modo noche

Ákina también había recibido un impacto al ver su artefacto más letal siendo retirado con semejante facilidad, y no esperaba tener que enfrentar la ira del guardián tan abruptamente.

~!Tap!

El gigante oso ardiente se plantó frente a ella de un salto y bajó su rostro violentamente como si deseara tragarla entera.

– ¡¡Groarrrrrr!!

Su voz colérica resonó con fuerza mientras ella se cubría instintivamente aún sumida en un estado de shock. ¿Realmente iba a morir de esa manera? No estaba preparada para esa posibilidad, pero no tenía ninguna chance contra ese ser enloquecido cuya fuerza allí era casi imparable.

– Grr… Grorrr…

– ¿……?

Luego de dos respiraciones misteriosamente aun de una pieza, retiró los brazos en su desconcierto para ver ese enorme rostro enojado agitándose de manera confusa pocos metros frente a ella.

– ¡¡Groarrrr!!

Nuevamente se adelantó y expresó su furia vivaz, pero ella esta vez se mantuvo firme para ver que a, pesar de toda esa ira, no llegaba a atacarla. ¿Por qué se contenía? ¿Estaría ese celestial protegiéndola?

– Grrr… grorrr…

Nuevamente sacudió la cabeza hacia un lado con expresión difusa.

– ¡………!

Al ver más con claridad ese gesto, finalmente lo entendió todo.

No era que una fuerza superior lo estuviera reteniendo, o hubiera perdonado mágicamente su ataque furtivo. En medio de un arrebato descontrolado, esa poderosa bestia aun no había olvidado mirar hacia aquella joven que dormía plácidamente entre tanto alboroto.

Incluso en ese estado violento, era capaz de entender que alguien se pondría triste si atacaba a esa persona. Y esa simple devoción era poder suficiente para contener una ira que de otro modo tendría un final inevitable.

En un último descargo de frustración, él se volvió hacia Ákina y aplastó las garras en el piso a sus costados, acercando su rostro a escasos centímetros del de ella.

– ¡¡¡Groaarrrrrrrrrrrrrrrr!!!

~!Tap!

Tras dejar en claro sus intenciones iniciales, se levantó y dio un paso hacia la pequeña “joven” Quin. Sin embargo, su avatar rápidamente perdió masa con cada paso, e incluso comenzó a trastabillarse en el camino mientras avanzaba tercamente.

~Fuu

Su apariencia real no tardó en hacerse más visible, así como su paso errático en dirección a la bella durmiente. Una vez calmada su furia, los efectos secundarios del artefacto estaban mostrando su mella.

~Fu Fu

Cuando llegó finalmente hasta Quin, se apoyó con dificultad frente a ella y tocó su cuerpo intentando confirmar su estado.

~Fuuuuuu

Sólo al asegurarse de que estaba simplemente dormida se dejó caer medio sentado a su lado y resopló largamente, en algo más parecido a un suspiro de alivio y agotamiento. Tocándose el cuello, aun resentido por la dolorosa experiencia, cruzó sus brazos y se quedó inmóvil mirando apático hacia las dos mujeres y el hombre joven.

Silencio.

La interminable sucesión de confusos eventos parecía haber llegado a su fin, pero aun quedaban muchas cosas por resolver en ese lugar.

Mientras Ákina tenía una complicada expresión en su rostro y Azadea no sabía bien como proceder, el rostro de Lehm se había mantenido imperturbable todo este tiempo, y sólo mostró una leve sonrisa al ver la actitud del oso.

Sacudió la cabeza un momento antes de enfocarse por última vez en el vicioso espectro que aun luchaba por liberarse. Apresado por la energía de Lehm, su destino parecía sellado desde hace tiempo.

– Hay apremio… pero los brotes están verdes. – murmuró – Recibe una nota de incertidumbre…

Con eso, sus ojos brillaron tenuemente y el espacio alrededor del ente se distorsionó con fuerza por un segundo. Al volver a la normalidad, ningún rastro quedaba de la figura de tinieblas. Ya libre el ambiente de ese desagradable flagelo, la mano de Lehm se movió suavemente en dirección a Quin.

Silencio.

– Mmm… mm…

Un tranquilo balbuceo se escuchó segundos después, mientras la inocente soñadora se reclinaba y restregaba sus ojos. Lo primero que vio fue la espalda de un pequeño oso con armadura a su lado.

– ¡Fogi! Estás bien… – lanzándose en un abrazo.

~Fuu

Asintió, aun pasivo y con signos de agotamiento.

– ¿Mmm? El tipo malo… no está…

– Kuhum…

La voz de una mujer adulta irrumpió en escena, mientras daba un paso en dirección a Lehm.

– Mi nombre es Azadea, Señor… esto… ¿Celestial?

– Lehm… – corrigió volteando hacia ella, ya habiendo recuperado su habitual sonrisa serena.

– Señor Lehm. – asintió cordial – Me preguntaba si podría…

Contenido temporalmente por su poder y un aura plateada, los restos de la energía oscura aun persistía en su mano.

– ¡Sí! Rápido maestro… quita esa cosa fea…

Quin no tardó en apoyar la moción, y se separó del oso correteando hacia ellos.

– Mmm… el tiempo es bueno… – asintió mientras ofrecía una mano.

Viendo esa mano extendida hacia ella dudó un momento. Tenía cierta sospecha sobre su identidad, pero no dejaba de lucir como un apuesto joven de unos veintitantos años. Aún así, considerando lo sucedido y las opciones disponibles, no tardó mucho en responder al gesto y acercar la suya.

 

 

Varias marcas y heridas de la lucha quedaron en esas fuertes pero elegantes manos, augurando la necesidad de un periodo de recuperación. Pero eso no parecía ser lo que aquejaba la mente de la milenaria mujer en ese momento.

– Le estoy muy agradecida. Kuhum… yo… puedo tratar con el resto por mi cuenta…

– Mmm… – asintió distraídamente.

Por algún motivo, Lehm aun sostenía su mano con cierta expresión de interés.

– ………

No acostumbrada a ese tipo de contacto, frunció el ceño mientras intentaba retirar sutilmente su mano.

– Aunque sospecho que no es el caso… si hay algo que pueda hacer por usted…

– Mmm… – dejándola ir, comenzó a frotar su mentón pensativo mientras observaba su cuerpo indisimuladamente – Deberías quitarte todo…

– ¡¿Disculpe?!

Please complete the required fields.
Ayuda a Tunovelaligera a reportar los capitulos mal.




Visitar tunovelaligera.com Si no te muestra siguiente pagina, tienes que volver activar javascript.