Pequeña Quin Capítulo 262

Modo noche

Tras ese descarado golpe una furia inusitada recorrió todo su cuerpo.

– ¡¡Q-Q-Qué estás haciendo?…

– Palmeo tu trasero… – informó tranquilamente.

– ¡¡Maldito bastar…

¡Plap!

Fue palmeada otra vez interrumpiendo sus gritos. A pesar de su poderosa herencia dracónica, el golpe tenía la fuerza justa para causarle dolor, aunque sin lastimarla.

– ¡Ahh-… Ggrr…  – mordió sus labios para no gritar y violentas llamas nacieron por todo su cuerpo – ¡Voy a mat…

¡¡Plap!!

– ¡Gyagh-…

Cualquier energía se desvaneció con esa mano, cómo quien apaga una vela.

Ella apretó sus puños de rabia y locura. Esperaba alguna compleja técnica de tortura, pero jamás un acto tan despreciable y barbárico ¡Simplemente estaba siendo retenida en su regazo y palmeada en el trasero, como un niño! Aunque era considerablemente doloroso, el golpe a su orgullo era mil veces peor. Literalmente, “algo terrible que no podría adivinar”.

¿Qué celestial? ¿Qué técnicas a la par de Mehel? ¡Ese hombre era un bruto, vil, infame y desvergonzado demonio!

– ¿Recuerdas su nombre?… – cuestionó sereno.

– Ouch… demonio… canalla… monstruo…

Bajo murmullos inaudibles, el orgullo de Ákina se debatía entre lamentos y maldiciones, sin poder llegar a un acuerdo.

Entonces él volvió a levantar su mano.

– Ba… ¡Basta! Bien… ¡Lo tengo! No es una cosa… me disculparé con ella… – exclamó, rechinando sus dientes – ¿Satisfecho?

Se frenó un momento y la observó pacientemente, buscando la auténtica sinceridad en sus palabras. Incitada por sus propias experiencias, ver a Quin como una herramienta o un producto destinado a la experimentación no era del todo extraño. Aun si sus palabras no cargaban maldad, no implicaba que el concepto fuera tolerable a sus ojos.

Lehm bajó lentamente su mano con una expresión algo apenada. Tal vez esperaba un poco más de resistencia de ese pequeño volcán.

– Tu destino es de lo más peculiar… – declaró repentinamente – He oído que querías recibir mi tutela…

– ¡Claro que no! – rechazó en el furor del momento, pero luego de una pausa su tono tuvo un cambio sutil – Espera… ese poder… ¿Podría…

– Tales dones no son el fruto de mis manos. Subestimas su naturaleza… así como tus propias dadivas.

Tras ese elogio, se quedó pensativo mirándola en su regazo, y comenzó a acariciar su cabello hacia atrás como a una mascota.

– ¡Kyaaaaa…! ¡¿Q-Qué demonios haces?! Grrrr… – girando su cabeza y mordiendo su mano con todas sus fuerzas.

– Eres un ejemplar lo suficientemente único, no es tu tiempo de buscar poder… – expresó sereno, como no percatándose de lo que estaba sucediendo.

– ¿Grrr?… – liberando sus dientes – ¡Eso es algo que yo decido! El poder es todo cuanto deseo ahora…

– Mmm… ¿Por eso estás aquí?

– ………

Esa repentina pregunta la dejó momentáneamente sin saber qué decir.

– Difícil de llegar, difícil de volver. No parece el sitio que corresponda a esas palabras…

Silencio.

Por supuesto que lo sabía. Este definitivamente no era el lugar al que vendría esperando mejorar sus habilidades.

– ¿Y qué hace aquí un “elevado” y “grandioso” celestial? – replicó, evitando responder – ¿A quién representas?

– Sólo a mí mismo… y a mis niños, por supuesto…

– Eso no tiene sentido. Puede que la hayas encontrado primero, pero tarde o temprano será descubierta por los otros dioses y algunos harán todo por tenerla para sí… no podrás retenerla por ti mismo. ¿Qué es lo que planeas?

– ¿Ohh…? ¿Te preocupas por mí?

– ¡Sólo digo que es impropio de un celestial ser tan descuidado!… y también esa… – pausa – … esa niña. Algo no está bien en sus cerebros. ¿Por qué la dejas libre en algún viaje sin sentido? – reprochó, con una extraña molestia en aumento – ¡Ni siquiera se preocupa por sus poderes! Canta y sonríe mientras dice tonterías… es… es tan irritante…

– ¿Lo es? – sonrisa significativa – Con alguien a su lado preocupándose tanto, parece que podré estar tranquilo por un tiempo…

– No seré su niñera… y… ¡Tú…!

– ¿Mmm?…

– Bastardo… ¡¿Cuándo demonios piensas bajarme?!

~!Plap!

– ¡Gyaaa…! ¡¿Qué haces?!

– Kuhum… – bajó su mano con expresión inocente – … fue un accidente…

– ¡Accidente y un cuerno!

 

 

Mientras, del otro lado Quin rodeaba la barrera intentando inútilmente sentir algo a través.

~Swish

Sus deseos pronto fueron cumplidos al ver desvanecerse el límite y aparecer frente a ella la escena interior. Lehm estaba caminando serenamente en dirección a Azadea, y en el centro sólo quedaba una niña de rubios cabellos.

– ¡Ákina!… – corriendo hacia ella – ¿Estás bien? Emmmm… ¿Qué haces?

Ya libre de las garras de su captor, había quedado en la misma posición sobre el suelo, apoyada en sus manos y rodillas mirando hacia el piso con furiosa expresión.

– Yo… estoy… – apretando los dientes – … estoy… haciendo ejercicio…

– ¿Weeeeee…? ¿Y qué paso con maestro?

– Nada… nada pasó… – aseguró tercamente, mientras se giraba hacia ella con una mirada complicada – … Q-Quin…

Ante esa simple y forzada expresión convertida en disculpa, sus orejas se movieron atentamente y apoyó ambas manos en las mejillas.

– Jiji… jijiji…

Su rostro no tardó en poner una tonta sonrisa mientras miraba embelesada a la niña que por primera vez había dicho su nombre.

– Chst… ¿Cuál es tu problema? – resopló, siendo acosada por esa mirada.

– No lo sé… jiji…

– ………

Mientras Quin la rondaba de renovado humor, intentó poco a poco levantarse en tanto el dolor mermaba.

¿Qué clase de giro del destino acababa de caer sobre ella como una tormenta incontrolable? ¿Realmente descubriría algo siguiendo a esa niña? Por supuesto, su interés no había disminuido con su momentánea libertad, más bien todo lo contrario. ¿Cuál era el destino del extraño camino que se había abierto ante sus pies?

Aunque tal vez no hubiese recibido una cadena, una orden o grandes condiciones a cambio de este albedrío, no podía alejar el presentimiento de que acababa de firmar algún tipo de pacto con un desvergonzado demonio, y que nada sería como esperaba desde ese día en adelante.

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