Pequeña Quin Capítulo 264

Modo noche

Mientras Quin comenzaba forzosamente una etapa de cambios extraordinarios en lo profundo de la reliquia, las cosas estaban cambiando también fuera de ella. Ciertos rumores tomaban vuelo, siendo desperdigados por toda la ciudad. Rumores sobre un ancestral que se creía muerto, y sobre misteriosos enemigos extranjeros.

La posibilidad de un traidor con semejante poder volviendo dejó a la mayoría en una coyuntura inesperada. Un creciente gentío se agrupó dentro y en las cercanías del primer templo, donde el paso había sido misteriosamente cerrado antes de lo previsto.

~Swish

Fuese a causa de la conmoción o por algún otro misterio, nadie se percató de la repentina aparición de dos nuevos individuos. Uno era un hombre joven con cabellos y ojos de plata, quién sin preámbulos procedió a contemplar las inscripciones e imágenes del templo con sus manos detrás.

El otro era un hombre que ocultaba su apariencia con un largo sombrero de cono, cuya confusión era evidente. No era de extrañar, ya que hace poco estaba junto al anciano extravagante hablando con Azadea, antes de que cruzara los límites hacia la quinta zona.

Tras constatar la ubicación de su entorno, recobro la compostura con notable aplomo y dirigió su mirada hacia el joven de blancas vestiduras. Pareció debatirse un momento sobre cómo continuar, para finalmente retirar su fachada y proceder a inclinarse en su dirección.

– Izvra Barerov le saluda, Señor Cel-…

Las palabras del sabio se detuvieron al mismo tiempo que sus movimientos. Sin importar cuánta fuerza aplicase, su cuerpo no se movería y su cabeza no bajaría.

– Esto…

– Procura inclinarte cuando el corazón lo hace… – habló Lehm, aun apreciando el mural.

Cómo entendiendo sus intenciones, él asintió brevemente y recuperó su postura erguida.

– Lo tendré en cuenta…

Entonces se acercó unos pasos hasta quedar frente al muro a su lado.

– Parece que has tomado gusto por mi discípula…

– Bueno, ella es una niña… realmente especial. – asintió, rememorando lo que había visto ese día y los anteriores – Pero, verla crecer resultó el deseo ingenuo de un anciano.

– ¿Mmm?… ¿Planeas tu muerte?…

– Claro que no… – rechazó con una mueca extraña – Pero, el discípulo de una deidad pisa un camino muy lejos de mi alcance.

– Un título tan ostentoso como inadecuado. – rechazó – Puedes llamarme Lehm, sólo un simple erudito errante.

– Y, sin embargo, los motivos de este viaje no pueden ser simples, o menos que extraordinarios…

La expresión de Lehm finalmente cambió y se giró hacia él para observarlo en silencio.

El sabio había reemplazado sus celestes vestiduras por unas más comunes, pero su apariencia seguía siendo majestuosa y serena, como una controlada ventisca. El semblante demostraba una antigüedad excelentemente llevada, con ojos azul oscuro llenos de vida. El rasgo más distintivo sería sin duda la abundante barba, que terminaba en una cuidada punta.

– Eres perspicaz. – elogió de repente – Aunque un poco perezoso en el cultivo…

– Ho ho… – rascando su cabeza, como un niño que es atrapado por un adulto – No soy bueno quedándome quieto en un mismo lugar…

Él sonrió, como comprendiendo su forma de ser. Entonces volvió su vista hacia el muro.

– Señor… ¿Entiendes nuestro tesoro?

– Un vestigio del pasado dedicado a las nuevas generaciones. Algo que no debe ser manchado. – describió vagamente.

– Uffff… es un alivio…

– ¿Mmm?

– Siempre temí que estuviéramos usurpando los logros de antiguos poderes, considerándolos como nuestros.

– Tales ideas no podrían estar más equivocadas. – acariciando suavemente la piedra – Cada centímetro de esto les pertenece por derecho. Su pueblo hace bien en atesorarlo.

Barerov se quedó momentáneamente sin palabras ante tal declaración, y se creó un bache de silencio. Entonces Lehm retiró la palma y volteó su cuerpo en dirección a la montaña ardiente.

– No es propio del maestro poner el camino bajo los pies. Son pies aquello que debe dar para que uno elija la dirección de su paso, y velar distante que no tropiece en terrenos pantanosos.

– Pues este anciano esperará con ansias ver la ruta que tome. – asintió con expresión expectante.

Sonrió un momento al recordar el shock recibido cuando el cuervo le dijo que su cuerpo había crecido de golpe, y se mantuvo incrédulo de tal técnica incluso luego de presenciarlo por sí mismo.

– Sin embargo… – continuó, recordando algo – ¿Qué hay de la niña extranjera? Parece sumamente talentosa… ¿La tomarás en tutela?

Estaba realmente curioso de por qué la había dejado con Quin, después de lo que había visto.

– No. Enseñar no siempre es la forma de enseñar. Lo que necesita ya está en sus manos, sólo que aún no lo sabe. Un día deberá tomar su propia decisión… – girándose hacia él – Al igual que tú.

– ¡………!

No necesitaba analizarlo para saber lo que estaba insinuando. Si realmente deseaba seguir a esa pequeña más allá del tiempo, una decisión con enormes consecuencias debería ser tomada. Ese día había recibido una pequeña advertencia sobre los peligros a los que se podría enfrentar en un futuro.

– Esas personas… no han venido de paseo… – declaró con seria expresión, como debatiendo algo de vital relevancia – ¿Qué tan fuerte… ¡Hugh-…!

Absolutamente de la nada perdió el aliento y cayó sobre sus rodillas. Sintió de pronto como si el cielo mismo estuviera cayendo encima suyo. Intentó levantar la vista para exigir una explicación, y terminó percatándose de que no era un fenómeno aislado.

Aunque la multitud constaba mayormente de cultivadores entrenados, todos comenzaron a desfallecer, tomando sus pechos con agitación.

– Una pregunta oportuna…

El único sin cambios era por supuesto Lehm, quién tenía un tenue brillo en sus ojos y tomó al sabio del hombro.

– ¿Q-Que…

– Shhh… – susurró, con un dedo entre sus labios.

Lentamente sintió como la presión se aliviaba, y mientras se incorporaba confundido creyó ver fugazmente una silueta en el aire antes de que desapareciera en la nada.

 

 

A cientos de metros, frente a las puertas principales de la reliquia, un pie se plantó firmemente. Su cabello era de un color gris oscuro y estaba entrecortado en líneas ordenadas uniéndose en una trenza. Su vestimenta consistía en dos hombreras negras y estilizadas, con la mitad superior de su torso desnuda, donde podía observarse parte de un gran tatuaje con círculos negros entrelazados.

Aunque su raza era conocida por poseer belleza, su tez pálida y fría expresión lo hacían ver más siniestro que bien parecido.

– ………

Este imponente individuo se mantuvo impasible esperando una reacción que nunca sucedería. Entonces caminó hacia una entrada y colocó su mano en el símbolo.

~Fzzzzzz

El brillo esperado nunca apareció, pero una respuesta surgió de inmediato y el grisáceo material formó un claro y ordenado relieve.

ACCESO DENEGADO

Su expresión decía que no estaba satisfecho con esa respuesta.

– Uno de los míos con una humana han desaparecido. Exijo una explicación. – demandó fríamente.

~Fzzzzz

ACCESO REGISTRADO

– ¿Dónde está? Haz que salga…

~Fzzzzzzzzz

TRANSGRESIÓN DE PRIMER GRADO

ERRADICACIÓN CONSUMADA

~Crack

Él cerro su puño con fuerza al ver esas palabras, pero el sonido no correspondía a sus huesos crujiendo sino al espacio quebrándose.

– ¿Erradicación?…

Le había dado la supervisión de la niña a su subordinado más valioso en este sitio, pero había terminado ingresando al único sitio que no debería.

– Esa maldita mocosa. Tsk… tendrás que culparte a ti mismo y a tus creaciones defectuosas…

Aunque el daño estaba hecho, aún había algo que necesitaba allí. El “regalo” de T’aras no podría ser destruido aunque muriera, y tendría que estar en algún sitio dentro.

– Abre para mí…

Silencio.

– ¡Ahora! – amenazó con furia, haciendo que la misma montaña se sacuda.

Sin embargo, sus demandas continuaron sin ser cumplidas. Por lo menos algo en el símbolo cambió y nuevas palabras fueron grabadas.

~Fzzzzzzzzzz

K’ERUS. TERCER LORD DE LOS E’KRA. TU PRESENCIA NO ES BIENVENIDA. RETÍRATE.

– ¡………!

Ante este rechazo directo del ente regulador su paciencia pareció debatirse entre el antiguo respeto por su origen y la propia voluntad.

– ¡Los tiempos han cambiado! Eres un rezago del pasado que no tiene a quién servir. Ya es tiempo de aceptar un nuevo dueño…

Nuevamente se formó un largo silencio hasta que el material volvió a moldearse.

~Fzzzzzzzzzz

ES TIEMPO DE ACEPTAR UN NUEVO DUEÑO

– ¿……? – K’erus levantó una ceja, no esperando obtener una respuesta – Si es así, entonces… abre para mí. – volvió a ordenar.

Silencio.

Las palabras cayeron en oídos sordos, y sus oscuros ojos en los que la luz no se reflejaba se volvieron más oscuro si cabía. Su humor empeoraba cada segundo sintiéndose burlado por la reliquia.

– Acepta tu nuevo amo y obedece.

~Fzzzzzz

NO CALIFICADO

– ¿No calificado? Jah… – sonrió por primera vez, encontrando risible ese juicio – ¿Y qué consideras calificado?…

~Fzzzzzz

IRREGULAR

– ¿……?

Otra respuesta inesperada.

– Esto es una pérdida de tiempo. Entraré de un modo u otro.

Sin más paciencia finalmente extendió una mano hacia la puerta. Pero, antes de realizar ningún acto, sus ojos se estrecharon y desvió la mirada en otra dirección.

Atravesando las nubes a kilómetros de la superficie, un siniestro rostro espectral había estaba golpeando contra una fina barrera de energía, pero esta terminó por desaparecer en ese momento.

Una desordenada confusión surgió para el ente, pero pronto dejó de divagar y avanzó con decisión. No hizo muchos metros hasta sumergirse en una palma de tonos pálidos que había aparecido de repente.

– ………

Luego de recuperar ese ser, inexplicablemente ileso y separado de su anfitrión, K’erus se quedó largo tiempo mirando con una especial seriedad hacia la superficie, hasta que en algún momento su figura desapareció sin dejar rastro.

Era imposible saber qué pasó por su mente, o que significaba ese suceso. ¿Era una señal? ¿Un reto? Al menos, cual fuese el mensaje implícito, parecía haberlo recibido.

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