Pequeña Quin Capítulo 96

Modo noche

– ¿Por qué lloro?… – intentó ordenar sus ideas – creo que… estoy triste… – tomó su pecho – algo me causa dolor… mucho sufrimiento… – esforzándose por recordar – … es por… mi madre… sí… cierto… si no fuera por mi… ella no… no debería haber… no debería… – tomó su cabeza, sintiéndose mareada.

La silueta, apenas perceptible, se quedó en silencio… era difícil determinar si estaba realmente allí, o si escuchaba sus palabras… Luego de un momento, levantó una mano y palmeo suavemente su cabeza.

– N… es t… cu…pa…

Sus palabras tenían un efecto extraño e intoxicante.

– Mhm… – asintió, más calmada – estaré bien… descansando con la princesa. Cuando duele… es otra forma de crecer… – pausa – me lo dijo alguien muy confiable… – entrecerró los ojos, intentando recordar su imagen, sin éxito.

Se sentía algo embotada, desde que se acercaron.

Silencio.

– B…ena n…ña… – acariciando su rostro.

Con cada contacto se relajaba un poco más.

– Que extraño… tengo sueño… en un sueño… – murmuró, mientras iba perdiendo el sentido.

Miró a su alrededor, cada vez más confuso e indefinido.

– Señora fantasma… ¿Quién… eres? – balbuceó vagamente, con sus ojos zafiro ya vacíos de expresión.

Silencio.

– Nad.. imp…rt… – acercándose poco a poco.

 

 

Una expresión amable apareció en ese rostro difuso… rodeándola con los brazos abiertos, acunando su cuerpo, sin encontrar resistencia.

– S…lo tú…

Durante mucho tiempo, la meció, como una madre a su pequeño, mientras el viento danzaba felizmente, con una música pacífica… aun inconsciente, pudo sentir calidez en su alma, siendo consolada.

Poco a poco… esa silueta fue esfumándose… como un humo pasajero que la envolvía… hasta que, finalmente, el último retazo pasó gentil por su oído…

– Ve, …l m…ndo te esp…ra… – susurró, desvaneciéndose en la nada, junto con el paisaje… tal como había llegado.

Sus ojos volvieron a la vida, y se encontró sola… recostada pacíficamente en una cama.

Estiró sus brazos, bostezando, y restregó sus ojos adormilados. Su cabello era un lio.

Incorporándose, se sentó en el borde, pataleando y con el ceño fruncido.

– Emm… – golpeteó su mentón, mirando a la distancia – mmm… mmmmmm… – comenzó a rascar su cabeza, arrugando los labios, como esforzándose en una tarea mental. Fue contando posibilidades con sus dedos, mientras negaba con la cabeza, incapaz de encontrar la respuesta a sus dudas.

Terminó con ambas palmas abiertas, encogiéndose de hombros, en señal de desconcierto.

– ¡Rayos!… Siento que estoy olvidando algo importante… – se quejó.

Tras otro intento infructífero, tomó una gran bocanada de aire y golpeó sus cachetes.

– ¡Como sea! – desestimó rápidamente – hay mucho trabajo que hacer… – animada. Por algún motivo, se sentía tan relajada y ligera como una pluma.

Saliendo de su enajenación, miró alrededor. Estaba aun en el centro del pozo, rodeada de pequeños pilares. – Oh… vaya… jijiji… – rio, tapando su boca con una mano.

Pegada a uno de los pilares, Draga dormía plácidamente, enroscada y boca arriba, como un bebé. Era, probablemente, un resultado involuntario.

– Pilar de hielo encontrado… – declaró, alegre – para que la princesa termine así… debo haber dormido varias horas…

|| Incorrecto. El periodo de reposo fue de 10 días y 14 horas ||

– ¡¿Weeeeeeeeee?! – exclamó, incrédula. Draga abrió los ojos y, reconociendo su posición, se incorporó rápidamente – ¡¿10 días?!… ¡Wow!… sin comer o beber… así que esto es lo que se siente… – pausa pensativa – por cierto… ¿Dónde está la comida en esta base?… – preguntó, en tono sospechoso.

|| Ya no dependes de una ingesta periódica de nutrientes ||

– Buuuuu… ¡Me lo temía!… Este lugar es como el maestro… ¡Tacaño!…

|| El cultivo aislado es algo que necesitas experimentar. Tu maestro así debe pensarlo ||

– Vaya… ¿entiendes al maestro? – indagó, con interés.

|| Comprendo sus métodos ||

– Mmm… Tal vez puedas ayudarme a la hora del regalo… – murmuró, frotando sus manos.

|| Pareces de buen humor ||

– Ohhh… Lily… ¿Te preocupas por esta pequeña?… – sonrió astutamente.

|| Afirmativo. Tu salud física y mental son parte de mis prioridades ||

– Bueno… Si soy una niña llorona… – golpeó la cama con ambas manos, empujándose hacia adelante, en dirección a Draga – … nunca podré ser fuerte y viajar libremente con la princesa…

Draga se había recostado normalmente, lamiendo su pelaje elegante… pero, se mantuvo mirando de reojo a Quin, como esperando algún comentario sobre su estado previo.

Ella llegó y se paró en frente, tomando su cabeza con ambas manos, para mirarla a los ojos.

– No dejaré que nada nos impida la felicidad… porque lo prometí… seré tan libre y feliz como pueda… – sonrió, con confianza… y un pequeño dejo de tristeza.

Draga resopló, por lo bajo, aunque no tenía su aire despectivo habitual.

~ || “Niña ingenua” ||

– Jijiji… bueno… según mis cálculos más recientes… – mirada astuta – tú también eres una niña…

Al escuchar eso, se levantó de golpe, con su cola erguida…

– Auwf… uwf… – efusiva.

~ || “!Soy grande! ¡No niña!” ||

– Oh… si, si… mi error, princesa – sonrió, alegre, al encontrar un punto sensible.

~ || “!No crees!” ||

Ignorando sus reproches, volvió hacia la cama. Allí descansaba la piedra de alto nivel.

– El maestro ya debe haber partido… y hermano sin duda estará entrenando… – dijo, tomándola – no puedo quedarme atrás…

Se sentó en la cama, con las piernas cruzadas, y entrelazó sus manos sobre la piedra. Respiró hondo, y cerró sus ojos.

No los abriría… por mucho, mucho tiempo.

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