The world of Pendor – Capítulo 22
Capítulo 22 – Un favor por otro
Sadren tuvo que decirles tanto a Snow como a Sasha que la persona que estaba detrás de la puerta era alguien que estaba esperando hace algunos días.
La razón de la desesperación de ambas era que, dos meses pasados desde el inicio, aún no había luz verde sobre el tema de tener sirvientes en la academia y si lo había, no lo sabía. Por eso todavía no quería sacarlas de su habitación, eso y que, por infortunio que sonase, algunas personas siempre rondaban cerca de su habitación. Esa era otra razón para dejarlas, para que le cuidasen todas las cosas.
“No se preocupen, en serio lo digo. Es más probable que esta persona quiera algo de mí” Una vez dicha esas palabras, fue a abrir la puerta. Al abrirla, si vio al instructor pero venía acompañado de alguien más. “¿Instructor y…?” No hubo tiempo tampoco de terminar de hablar que ambos había entrado en su habitación, vieron a las dos chicas y luego vieron una jarra con vino. Sin dudar tomaron la jarra y dos copas y empezaban a beber.
“Ah… esto es un buen vino. ¿Dónde lo has conseguido niño?” El instructor claramente había tomado plena confianza y se sentía como en su propio hogar. No pudo responder que tampoco le dejó hablar. “No importa. Estoy interesado en esas dos niñas, ¿puedo preguntar quiénes son?”
Sadren les indicó a ambas que se presentaran. Las dos lo hicieron y el instructor, las miró a los ojos a ambas y volvía a mirar a Sadren con una sonrisa. Él mismo iba a decir algo pero supo que iba a decir.
“Son sirvientes señor, no esclavos” El acompañante del instructor miraba al niño frente a él. Susurró algunas palabras al oído del viejo para asentir algunas palabras. “De todas formas, ¿vino por lo que hemos hablado antes no?”
“Eh… Sadren, ¿Quiénes son?”
De nuevo, antes de poder hablar, el anciano, que había reconocido esa lengua habló. “Oh… la voz de la raza de los tigres blancos, hace tanto que no escuchaba esa lengua…. Qué recuerdos aquellos…” Su voz sonaba frágil, mirando al techo y perdido en sus pensamientos mientras que Snow le miraba con los ojos abiertos. Luego volvió a mirar a Sasha, quien se perturbó ante sus ojos. “Y tú, bajo ese vestido de sirvienta, estoy seguro que tus brazos y piernas son gruesas y fuertes, más grandes que el cuerpo del niño… ¿Eres acaso del país de los invasores?” Tal aclaración y tal palabra, invasores, hizo que la rubia se enojase y quiera golpearle. Pero el acompañante y el mismo Sadren le detuvieron. “Jeje… parece que a pesar de los años, mi vista no me falla para nada”
“Señor, no puedo tolerar que venga llame gorda a una de mis sirvientas… Ósea, yo puedo pero usted no” Sadren si se llevó un golpe por parte de Sasha, disculpándose luego de ello. “En todo caso, Snow, has preguntado quién es. Él es el instructor de la academia, antes uno de los mejores gladiadores que pudo haber existido. Por llegar a una edad a la que no se cree que pueda luchar, el Imperio le contrató como instructor ya que es bastante reconocido por ello. “Una postura y mirada orgullosa tenía el anciano quien miraba a Sadren, quien perfectamente le había reconocido a pesar de que los niños de su edad no reconocían a un campeón cuando le veían. Luego miró a la otra persona, desconociéndola un poco. “La otra persona, pido disculpas pero… ¿quién es?”
“Soy Dranton” Fue lo único que dijo. Ahí, la cabeza de Sadren hizo un click. Dranton al igual que el instructor eran combatientes de la arena, los mejores. No pudo reconocerlo por su apariencia, un cabello castaño corto y no el típico corte en forma de casco que siempre llevaba.
“Ah… ¿Dranton? ¿Aquél que peleo contra 10 personas y resultó aun victorioso?” Dranton asintió al escuchar esa pregunta. Eso fue hace alrededor de 20 años, ¿cómo podía saberlo? Pensaba. Luego Sadren le dio a conocer algunas cosas más a sus dos “sirvientes” sobre ellos. Luego, no pudo evitar preguntar. “¿No había otra persona con ustedes?”
Su pregunta tomó a ambos por sorpresa. ¿A quién se refería? Le dio una descripción a ambos sobre de quien hablaba. Tras escucharle y luego mirar un dibujo que hizo, dibujo que miraban asombrados, supieron de quien hablaban. “Ella… no sabemos dónde está precisamente pero, luego de saber que ambos fuimos retiraros de la arena, ella se unió a una compañía mercenaria” Era lo que sabían de ella, nada más.
No quiso seguir hablando del tema, se veía que ambos estaban decaídos por saber que ella siguió su camino y no podían culparla, era incluso más joven que ambos. “Hablando de lo que importa, díganme, ¿quieren volver a las arenas a combatir cierto? El favor no será barato” Agarró una de las copas y se sirvió un poco de vino y bebió mientras los miraba.
“Niño, ¿realmente vas a cobrarnos? ¿A nosotros? ¿Tus instructores?” El anciano quería hacer lo que fuese para no pagarle. No era alguien que le gustase deber cosas y menos, alguien que fuese un niño.
“…” Hizo silencio unos segundos y terminó su copa de vino, volviéndose a servir otro poco. “Quiero su recomendación así como entrenamiento personal para mí y ellas. Necesitan entrenar un poco o se van a oxidar”
“Mm… Es uno o lo otro, no las dos cosas”
“Uh… Bueno, que lástima. Espero que se diviertan siendo sólo instructores el resto de su vida… Si me disculpan entonces, debo retomar mis lecturas”
Su falta de sentido de negociación hizo que ambos susurraran y hablaran entre ellos mientras Sadren fingía que no quería saber nada más. Eso sí, no le faltaba el vino y el libro para leer.
“Está bien. Aceptaremos el trato siempre y cuando, primero veamos que podemos recibir una carta que certifi– “Sadren les dio a ambos una pequeña carta. No entendieron hasta que vieron el sello de la misma. Los dos estaban asombrados. “Pero cuando…”
“Como dije, quiero esas dos cosas cuanto antes si es posible. Quiero ver si mis sirvientas son dignas de servirme” Su comentario, como siempre, hizo que ambas a pesar de ser sirvientas de él, no podían reprimir a veces sus ganas de querer golpearle.
Momentos después de su asombro, los otros dos se fueron del cuarto, hablando entre ellos de lo que realmente era capaz ese niño, asintiendo y concordando que ese niño tiene un futuro enorme y más si podía conseguir de manera tal fácil.
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