The world of Pendor – Capítulo 24
Capítulo 24 – Furia y enfrentamiento I
Los soldados arribaron a la habitación de Sadren por el aviso de alguien, más precisamente la vecina que estaba alado, molesta por el ruido que habían generado hace algún momento atrás y por eso, fue en busca de algunos soldados para que viniera y terminaran con el desorden de alado.
Una vez que llegaron y vieron toda la escena, la vecina de Sadren estaba expectante de lo que iba a pasar y asomó su cabeza por la puerta. Cabe decir que también teniendo una habitación de lujo como la de él, demostraba que importancia pese a que en la academia se decía y se afirmaba que no había diferencias de estatus.
Lo único que pudo ver fue como los soldados que antes había llamado para hacer algo con su vecino, los mismos soldados se llevaban a estudiantes atados y heridos de allí. Ella empezaba a pensar lo peor. ¿Mi vecino es de casualidad gay? Ver todos hombres atados y lastimados, las ideas empezaban a generarse más y más pensamientos erróneos y malos. También pudo ver dos mujeres, una morena y una con una piel que a sus ojos, era hermosa. Allí, fue la gota que derramó el vaso. ¿¡Al final era una orgía!? Su cabeza daba vuelta y se encerró.
Mientras tanto, Sadren y sus dos sirvientas tuvieron que ir hasta la oficina del director junto con los estudiantes que ahora estaban desatados y eran atendidos. Para los demás eran simples heridas pero para aquel que estaba herido de gravedad, tuvieron que llevarlo a un profesional.
El director miraba a los chicos y a las dos mujeres junto con los soldados detrás de ellos. Sabía que el director estaba viendo a jóvenes pertenecientes a buenas familias y luego estaba Sadren, quién había recibido una gran cantidad de recomendaciones.
“Bien. Ya hemos esperado un largo rato para que a ustedes cuatro se recuperaran. Digan, ¿qué sucedió?” El director preguntó primero a los cuatro. El quinto, por recomendación de un profesional debía descansar. La herida que tenía era profunda y era imposible para un humano hacer tal herida. Con eso empezó a sacar conclusiones propias.
Uno de ellos miró a los demás y se paró frente al escritorio del director que le miraba seriamente. “Director, nosotros fuimos a visitarlo a él porque hemos oído que es muy bueno explicando. Teníamos dudas con respecto a algunas cosas y por eso fuimos a verlo” Los demás asentían con su declaración. Les preguntó y ellos respondieron exactamente lo mismo, indicando en que cosas querían que le explicara Sadren.
Él por otro lado, estaba en silencio de brazo cruzado y bastante enojado. De Snow escuchó otra cosa. Si fueron a verlo pero no para pedir explicaciones. Fueron a su habitación para ocasionar líos y destrozos. Por suerte, ella pudo detenerlos aunque un poco tarde. Pese a su esfuerzo, interiormente estaba demasiado furioso y no quería que el director interfiera; deseaba tomar venganza propia por ello.
“Bien. Tú, la mujer de piel morena, ¿puedes decirme qué pasó?”
“No se moleste, no conoce el idioma” Sadren habló por ella, excusando que no conocía el idioma. Allí yacía una mentira. Sí lo conocía pero no como para poder entablar una conversación. Por ende, era mejor decir que no lo sabía.
“Entonces, ¿cómo esperas que me diga que sucedió? Si ella no lo sabe y tú sí, ¿no me espera alguna mentira?” El director por un lado no estaba seguro si era verdad aquello, pero tampoco podía dejarse mentir. Lo que decía era lógico; si no sabía el idioma y él sí, ¿no era claro que iba a mentir para que parezca verdad? Sadren ese punto de vista no lo vio venir. Pero tampoco perdió tiempo y sabía que decir.
“¿Usted realmente cree que puedo mentirle señor? No. Tampoco necesito hacerlo y no quiero de todas formas. “Miró a Sasha que estaba parada detrás de él y sonrió. “Pero creo que usted estaría omitiendo a una persona”
Sasha se adelantó un paso, hizo una reverencia y miró de la misma manera que el director a los presentes. “Estuve desde el principio en la escena. Ellos vinieron a ver a mi señor, quien no se encontraba sino en una clase que debía presentarse. Antes de irse, nos dijo que seguramente alguien vendría a verle y debían decirle que no estaría por algunas horas. Cuando ellos arribaron, le dije exactamente esas palabras y traté de despedirlos. Luego tomaron una actitud altanera y empezaron a ocasionar destrozos, intentando también querer prender fuego el lugar.” Hizo una pequeña pausa y miró a los cuatro estudiantes son furia en sus ojos. “Son niños y yo no quise hacer nada, pero al oírles las cosas que iban a hacer una vez empezando a tirar las cosas, tanto yo como la otra sirvienta del señor tomamos cartas del asunto. Luego, busqué inmediatamente a mi señor para comunicarle la situación y, aquí estamos ahora”
A lujo de detalles, el director escuchó la explicación sin perder nada y anotando todo en un papel apartado de los demás. Los estudiantes, por otro lado, estaban mirándose entre ellos y ya no sabían que hacer cuando uno de ellos se dispuso a hablar y dirigirle palabras a Sasha. “¡Eres una vil y sucia mentirosa perra! ¡Nosotros fuimos para que él nos enseñara y fuiste tú la primera en atacarnos cuando quisimos ver los libros!” Hizo una pequeña pausa y se puso frente a ella, “cara a cara” y con su rostro, aun siendo menor, arrugado por fruncir el ceño. Sadren sabía que ella le golpearía por lo que se puso detrás de ella y le advirtió que no haga nada. “Sólo espera que mi padre se entere de lo que me has hecho sucia puta barata, ¡desearás morir cuando se entere!”
Para Sasha, escuchar ser llamada de esa manera era algo que no podía tolerar más. Iba a golpearlo pero se dio cuenta que había sido empujada hacía atrás de un tirón de su vestido. Repentinamente vio a Sadren, quien estaba detrás, ponerse delante de ella y sin dudar algún segundo, lanzó una patada con todas sus fuerzas. No apuntó a la cara ni al pecho, apunto a la pierna.
Ninguno esperaba tal movimiento, menos el muchacho que se atrevió hablarle así a Sasha y el resultado fue que al impactar en su pierna, por la fuerza y por la trayectoria, su pierna izquierda ahora tenía una forma de L, dando como consecuencia el grito de dolor y llanto del estudiante.
La ira consumía y ardía dentro de Sadren, quien tampoco toleraba el hecho de que sus sirvientas sean llamadas de esa forma. Los soldados miraban como su golpe llegó a quebrar la pierna del otro, impactados por la forma que tomó. El director estaba sereno y miró la escena por completo sin decir nada. Estaba impresionado también por el golpe que lanzó y por cómo rompió la pierna de esa manera. Ordenó a sus soldados a llevarse al estudiante lo cual, no perdieron tiempo alguno. Los otros tres miraban a Sadren quien en sus ojos aún yacía una enorme furia y que estaba a punto de atacar a los demás pero Snow le agarró para evitar más como esto y aunque estaba en acuerdo en lo que acaba de hacer, hasta ella sabía que lo que estaba haciendo estaba mal.
Tras unos minutos, Sadren se pudo tranquilizar a pesar de las miradas de impresión en él. “Lo siento. Me he ido un poco debido a que no puedo tolerar a una persona insultar a alguien bajo mi servicio. Realmente lamento no haberle hecho más daño” Pese a estar calmado, su ira no se iba y su comentario no fue bien recibido por el director, quien ya escuchando y viendo la reacción de ambos lados, tenía un Benedicto.
“Luego de escuchar y ver todo. Los estudiantes serán suspendidos dos semanas. Sus acciones no fueron las correctas y querer romper y destrozar un edificio que pertenece a la academia, sería considerado con mayores castigos pero al ver que las sirvientas de Sadren ya proporcionaron castigo físico, no podrán hacer nada por dos semanas, afectando mucho en su calificación rendimiento académico” Los estudiantes, obvio estaban demasiado desanimados. Poco servía decir que eran hijos de nobles poderosos del Imperio. En las academias, poca su influencia servía aquí. Luego miró a Sadren que estaba todavía con una cara de pocos amigos y dijo. “Para ti, no habría sanción alguna. Creo perfectamente en lo que dicen tus sirvientas… Pero luego de ver lo que has hecho, debes pagar al menos un monto de 15.000 denarios. Tienes una semana para juntar di–“
“No hace falta. Ya tengo el dinero. Denme al menos dos días para traerle la cifra” Hizo una reverencia e ignoró lo siguiente que iba a decir, dándose la vuelta y yendo junto con Sasha y Snow siguiéndoles detrás.
El director, ya viendo que cada persona se iba retirando una por una, suspiraba tomando su cabeza y negando con ella. Sabe que el pequeño castaño debe mejorar su actitud de ahora o sino, será dominado por sus emociones e impulsos llevándole a la perdición.
———
Dos días después, Sadren consiguió el dinero. No fue difícil de todas maneras. Con su conocimiento y los contactos que tenía la Hermandad Roja, había conseguido mucho dinero, suficiente como para comprar algunas tierras. Cuando iba a retirar el dinero en cuestión, no escatimó en quedarse un rato en compañía de ellos y más que nada de la oni, quien a pesar de todo este tiempo pasar momentos con ella, nunca le dirigía palabras como dos o tres. A pesar de ello, la oni parecía ser un poco más abierta con él, aun dirigiéndole muy pocas palabras.
Una vez con el dinero, se lo dio al director y se retiró de allí, recibiendo información de que ahora, aparte de haber pagado tal suma, debe ser suspendido por algunos días de las clases y que al igual que los otros, su desempeño será afectado por ello.
Con su ira reprimida, llegó a su habitación, entrando y viendo que Sasha y Snow ahora, hicieron una reverencia (pequeña a decir verdad) ante su presencia. Luego miró el escritorio y la pequeña librería que tenía y ver que ahora le faltaban una gran parte de libros, le dolía bastante.
No hubo respuesta de él mientras acomodaba los estantes. Estaba callado, haciendo silencio. Las dos miraron esto y no sabían que decir.
“¿Sadren?” Sasha se atrevió a preguntar que le pasaba. Él mismo dijo que no le importaba ya pero su cara ya era otra cosa.
“¿Por qué lo dejaste pasar?” Su voz sonaba casi sin vida. No estaba de ánimo luego de ver su colección achicarse y más principalmente, ver que las cosas que él mismo había escrito, ya no estaban. Apretaba con fuerza sus manos y sus ojos de igual manera. No hubo respuesta de ambas. Sadren le miró la cara a ambas, incapaces de encontrar alguna respuesta que darle. Verlas confundidas hacía que estuviese más enfadado. “¡Hice una maldita puta pregunta! ¿¡Por qué mierda le has dejado entrar!?”
Ambas, realmente estaban sin palabras. No sabían que decir. Era la primera vez que lo vieron tan enojado. Su cara incluso enojado y arrugada por mostrarse con tal emoción, era lindo.
“Pero Sadren…”
“¡No! ¡Nada de Sadren ya! ¿Tienen idea alguna de lo que llegó a tomar escribir todo eso? Gran parte de las cosas que rompieron eran justamente las porquerías que había escrito todo este tiempo. ¿Qué se te pasaba por la cabeza cuando le dejaste pasar? Son niños, inclusive yo soy un niño. ¿Tenías planes de follartelos?” Se acercó hasta Sasha, poco importando que la altura sea una diferencia enorme. Sus ojos se cruzaron con los de ella, quien ahora tenía el mismo fuego en ellos como los de él por su comentario. “Nada que decir, ¿es cierto?”
Sasha si bien quería golpearlo, se estaba controlarlo. Estaba a punto de matarlo y no quería eso. Si lo hacía, sería su deshonra. Pero ahora, poco le importaba a ella mientras lo miraba cada segundo.
“Sadren… Piense un poco lo que está diciendo. El daño ya está hecho y hemos podido hacer lo que pudimos”
“¿Lo qué pudieron? ¡LES DIJE QUE NO DEJARAN PASAR A NADIE CUANDO ME VAYA, SEA ASÍ EL CREADOR DEL PUTO UNIVERSO!” Se daba vuelta, gesticulaba y caminaba de un lado a otro apretando sus manos con fuerza y evitaba romperse la cabeza contra la pared. Luego miró a Snow, quien estaba sin moverse y los ojos abiertos no podían cerrarse para nada. “Ah… JAJA. Por supuesto que no me he olvidado de la gata de calle… Claro que no. ¿Tanto tiempo tardas en reaccionar cuando ALGUIEN ROMPE MIS COSAS?”
Gata de calle. Era la primera vez que le llamaban así. Le ofendió de tal manera que ella no se reservó como Sasha, al contrario, de una manera rápida, utilizó su mano, más precisamente las uñas que tenía las cuales eran demasiado afiladas para atacarlo.
No hubo contacto. No sólo lo esquivo de una manera imposible para que Snow pudiera darse cuenta de que realmente no lo golpeo sino que, al esquivar, Sadren la golpeó con la palma abierta en la boca de su estómago, haciendo que retroceda y se tomara en el lugar golpeado y tratando de tomar aire con mucha dificultad. Había golpeado en una parte sensible, haciendo que se quedara sin aire que por suerte sólo duraría un minuto máximo.
“Encima tienes el valor de atacarme. Para variar, un niño que está a punto de cumplir 13 años te gana, perdí mi tiempo pagando una enorme suma por ti… y por ti también. Ambas me acaban de decepcionar. Espero que recapaciten a partir de ahora”
Las miró a ambas una vez más. Suspiró y se fue de la habitación sin decirles nada. Las dos, una que estaba todavía parada y miraba las acciones de Sadren y la otra que todavía estaba en el suelo recuperando el aire, tampoco dijeron nada. Luego se miraron y se dieron cuenta que, a pesar de haber ayudado, habían ayudado un poco tarde ocasionando que se enojara.
“Recuérdame… recuérdame de no intentar golpearlo de nuevo por favor…” Sasha asintió mientras ayudaba a Snow a pararse. Claramente, habían despertado a un dragón dormido.
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