The world of Pendor – Capítulo 26
Capítulo 26 – Furia y enfrentamiento III
Momentos antes de que el director sea avisado por su secretaria por la llegada y acciones de Sadren, el peli marrón había estado caminando por los pasillos, aquellos pasillos que estaban abiertos y daban directo a un enorme patio interno con varias decoraciones y muchos lugares para relajarse o si quieren, estudiar.
A los estudiantes que le preguntó acerca de donde estaban estos muchachos, uno de ellos estaba hablando con sus amigos, no los mismos con los que tuvo aquel problema sino otros. Sólo con verlo de lejos, se daba cuenta perfectamente que estos no eran amigos, eran gente que estaban bajo su sombra, gente que le seguía ciegamente con tal de tener beneficios.
“…por eso digo que debemos hacer otra cosa, ya aburre molestar a los amigos de Sadren” Este era uno de los estudiantes. Hijo de un noble, más principalmente un conde y un buen comandante de sus ejércitos. No perdió tiempo, había investigado y buscado información de ellos. Todos eran hijos de condes, tenían más tierras que su padre y posiblemente más riquezas que su padre. Este muchacho, llamado Titus, seguía hablando de hacer cosas a sus amigos, más los otros diciendo las cosas que habían hecho. Se había acercado lo suficiente para escucharlos y luego, escuchar detalladamente sobre lo que hicieron y sobre lo que iban a hacer, no se ocultó más y se dirigió contra ellos.
Uno de ellos lo notó pero no sabía quién era por más que tratara de reconocerlos. “Oigan, alguien vienen hacía aquí” Dijo. Sadren se acercaba a pasos cortos, en su cabeza, para darle más suspenso. Pero tampoco estaba apurado, debía controlar sus nervios y sus emociones pese a la gran dificultad que este presentaba.
“¿Ah? Seguro es alguien que quiere estar bajo mi servicio” Vio cómo se acercaba hasta quedar frente a él. Estaba entremedio de los otros chicos quienes miraban a Sadren sin saber que era él. No recordaban su cara y eso estaba en favor de él. “Oye tú, dime cuál es tu nombre” No hubo respuesta. Se levantó del asiento donde se encontraba y miraba a la cara al niño que tenía frente con los ojos entrecerrados. “¿No nos hemos visto antes?”
“Mi nombre es Sadren” Los ojos de los estudiantes se abrieron como un plato. No esperaban que él mismo Sadren se presentara ante ellos. No tenían un recuerdo fijo de su apariencia y por ende, no le reconocieron.
Titus tampoco lo había hecho y era el más sorprendido de todos. Debía haber podido haberle reconocido enseguida. Al momento de decir algo, una mano ya le había agarrado toda la cara y con una fuerza de impulso, su cabeza entera fue impactada de lleno contra el banco donde estaba recién sentado.
Tal acción fue, como siempre, repentina y rápidamente ejecutada. Pedazos de madera volaron alrededor de los otros que miraban aún en su lugar e impactados por cómo la cabeza de su señor se clavaba en la tierra que a un costado se mostraba las gotas de sangre esparcidas a un lado. Apretó un poco con fuerza para enterrarlo más y más hasta un punto que lo soltó por lástima. Si lo mataba, sería peor que lo que estaba haciendo ahora mismo.
Lo soltó, se levantó y se volteó a ver a los otros quienes no sabían si correr o enfrentarse a las consecuencias. La primera era una buena opción pero sabían que tarde o temprano él vendría a por ellos. “Ahora, retomemos la charla cuando alguno de ustedes dijo de querer abusar de una amiga mía…” Tronó sus dedos y su cuello. La mirada que le daba a los demás era aterradora sumando su sádica sonrisa.
———
Para cuando el director se enteró de las cosas que Sadren hizo, ya había al menos, golpeado alrededor de 20 personas, tanto de su edad como personas con al menos dos años superior a él. Había mucha gente al parecer que seguían a estos niños y, sabiendo que habían participado en el acoso y maltrato a sus amigos, no les perdono. Bah, tuvo que tener compasión dándoles moretones por toda la cara.
Incluso algunas mujeres instigaron a sus amigas. La única solución que tenía para ellas era otra, otra que tampoco se enorgullecería de hacerlo pero, su mente increíblemente estaba llena de estas ideas. Sacudiendo su cabeza en ese momento de la verdad, le dio una bofetada a cada una de ellas, sin considerar que realmente eran mujeres.
Mientras tanto, el director era llevado por su secretaria a los lugares por donde Sadren pasaba. Se veía a jóvenes recuperarse de los golpes que tenían. Vieron al director que estaba sorprendido de verlos. ¿Esto fue hecho por alguien de 12 años? Pensaba. Se acercó a ellos para ver si tenían algún daño más. Por suerte sólo fueron golpes de lo que podía ver y sentir en ellos.
Al ver al director, todos dijeron que Sadren les había golpeado sin razón, que había enloquecido y que estaba dispuesto a matarlos de no ser que estaba en la academia. Todo lo que contaban eran mentiras. Si dicen la verdad acerca de lo que ellos han hecho, ellos serían los expulsados o serán castigados de una manera muy severa.
Tras sus explicaciones, el director tomo nota de esto. Ordeno a su secretaria que le dijera a los guardias que lo buscaran y que inmediatamente.
Dos horas después, logran capturarle o mejor dicho, luego de estar repartiendo golpes por todos lados como decían los involucrados, se entregó él mismo.
Ya en su oficina, el director caminaba de lado a lado frente a un Sadren encadenado y atado. Todo esto era por sí acaso llegaba a ocurrirle la idea de querer atacar el director.
“¿Puedo saber la razón de tu repentino ataque a mis estudiantes?” La calma del director se podía ver pero su ira también se podía notar. También estaba en proceso de querer matarlo pero no podía. Si no fuera por su respaldo, entonces no tendría ningún problema. No hubo respuesta de todas formas por él, no decía nada y se le quedaba mirando con unos ojos indiferentes y una nula expresión facial. “¿No me vas a responder? ¿Te vas a quedar callado? ¿Sabes que si no dices nada, puedo expulsarte por tu conducta verdad?”
Sadren le miró para luego cerrar sus ojos y suspirar. “¿Usted sabe que los estudiantes que les di una paliza violaron a alguien verdad?”
Los guardias que estaban en caso de que Sadren se moviera lo miraron extrañado cuando dijo eso último. El director incluso estaba estupefacto con esa declaración. Se acercó enojado y le dio una bofetada a Sadren quien la recibió en silencio sin decir nada al respecto, ni siquiera quejarse.
“¡Mientes! ¿Crees que no sé qué buscas decir cualquier estupidez para poder escaparte del castigo? ¡Eres realmente despre–“
“¿Por qué iba a mentir sobre esto director?” Interrumpió. Miró a la cara con una expresión enojada y con la marca de una mano en su mejilla. “Puedes preguntarle a los chicos que he golpeado. Algunos de ellos incluso lo ha dicho mientras charlaba con sus amigos.” Sadren dijo con una sonrisa e imitó lo que la persona había dicho. “Nadie se va a enterar que he violado a esa muchacha. No era amiga de Sadren cuando la estaba penetrando pero no me importaba, yo seguía con lo mío” Al terminar, volvió a mirar al director quien, no podía moverse por lo que escuchaba. “Créeme que lo que hice con ellos fue mejor que la muerte. La chica cuando estaba a punto de matarse. De no ser por mí, tendrías que explicar mucho a tus superiores… bueno, de todas formas tienes que explicar estas cosas que ha pasado” Su sonrisa final sólo le hizo ganar mucho más bofetadas por parte del director quién estaba furioso. Incluso ordenó a los guardias que le golpearan, siendo imposible negarse a su pedido.
Tras varios golpes, se podía notar a un Sadren con toda la cara sangrando y llena de moretones así como la caída de pocos dientes. Pero conservaba su sonrisa en su rostro, irritando al director.
“A partir de este momento, no sólo tendrás que entregar una enorme suma para pagar las heridas de los estudiantes que has ocasionado sino tendrás que entregar todas tus cosas, incluyendo a tus sirvientas, a la academia. De no hacerlo, serás expulsado y nunca más podrás volver a aprender en una academia del Imperio”
Con su declaración final, el director ordenó a los guardias llevarse a Sadren de su oficina y que mandaran a alguien para que limpiara. No sólo iba a expulsarle y quitarle sus cosas, iba a decir que todas las cosas que ha escrito, que sabía que eran muchas, las proclamaría como suyas. Sonreía para sí mismo. Si daba a los maestres, tendría un enorme prestigio y podría conseguir un buen trabajo, uno mejor, inclusive tener como respaldo, ¡al mismo emperador en persona! Se excitaba con tal de pensar aquella posible posibilidad. Ordenó también que vayan al cuarto del muchacho para confiscar todas sus pertenencias cuanto antes.
Al cabo de un rato, se le informó que toda la habitación de Sadren había sido confiscada así como obtenido una gran cantidad de libros que tenía guardado así como algo de denarios consigo. El director estaba feliz con la noticia, más principalmente por los libros. No perdió tiempo para revisar todos aquellos libros, sabía la obsesión de él a la hora de escribir. Cuando recibió de aquel profesor las reformas para el ejército, le pareció perfecta. Desde ese momento, estaba deseoso de poner sus manos en sus escritos.
Pero lo que no esperaba era que, todos los libros que había revisado, fueran cosas que tenía un pequeño conocimiento y es más, eran cosas que provenían de la biblioteca de la academia. Más sorprendido estaba cuando al entrar en su habitación, no había nadie más. Estaba todo vacío.
Por otro lado, Sadren, quien lo habían encerrado en una celda de la cárcel que contenía la academia (aparte de contemplar que la misma academia tenía una cárcel), sonreía sentado y apoyado contra la pared feliz de su resultado final.
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