The world of Pendor – Capítulo 28
Capítulo 28 – Primera misión I
Tras los sucesos ocurridos aquellas fechas, ya han pasado alrededor de dos años.
Ese día, los siguientes mejor dicho, se tomaron decisiones que produjeron enormes cambios.
El cambio de director que se realizó luego de usar su poder como director para aceptar sobornos y dar tratos especiales a “X” estudiantes así como el encierro y la confiscación de materiales a Sadren así como negar y olvidar la atención de sus estudiantes, involucrando el caso concreto de una estudiante violada.
El estudiante que había hecho tal acción de violar a una chica, fue despojado de toda posibilidad de tomar cargo de tierras por parte de su padre, mejor dicho, fue desheredado y por parte de la academia, expulsado y prohibido en enlistarse en cualquier otra academia del país. Esto fue mejor que la muerte misma. También pagó una gran suma de dinero a la muchacha en cuestión para pedir perdón pero aunque aceptado el dinero, disculpas rechazadas.
Y los que iniciaron toda esta ola de problemas, fueron expulsados de la misma manera. Aunque el castigo fue menor en comparación con otros, aún debieron pagar una considerable cantidad de dinero a los afectados quienes celebraban al ver que los acosos se habían terminado podían vivir una vida en la academia en paz y aprender muchas cosas.
Por otro lado, Sadren sí tuvo que pagar una compensación a los chicos que había herido pero se negaba rotundamente a pagar a la gente que estuvo relacionada con el caso de la violación así como el abuso a sus “amigas”. Los mandos superiores no le dijeron nada pero debía pagar todavía a los demás. No le importaba tampoco, tenía dinero de sobra.
Con eso y otros cambios más, la academia volvía a ser la misma de antes, olvidando los hechos de lo sucedido y queriendo olvidar por completo todo eso. Aparte, si también se supiera lo que había pasado, las academias del Imperio perderían enormemente su prestigio contra las otras academias de los demás reinos.
Olvidando todo aquello, todo el mundo ocupaba su puesto: estudiante, profesor, administrador, director, etc y la vida volvió a ser normal como siempre aparentaba ser.
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¡BUM!
El sonido de una lanza destrozándose en miles de pedazos resonaba en lo que era una pequeña justa de entrenamiento entre dos personas armadas con las lanzas ya rotas de madera así como portar armaduras completamente de hierro e incluso un casco del mismo material. No era una arena sino parte de un lugar de práctica y duelos en la academia. Aunque no lo parecía, el lugar en donde practicaban justas había sido una implementación por parte de los instructores para aquellos que gustaran de usar lanzas o los que apuntaban a ser caballeros del Imperio, algo que Sadren desconocía de hecho, si ostentaban un buen manejo del mismo podían serlo.
En el momento de las lanzas rotas, sólo uno de ellos cayó del caballo de una manera pesada debido a la armadura. Aquellos que estaban viendo la escena fueron a checar que la persona estuviera bien y por suerte, luego de unos segundos, se levantó con algo de dolor y con una sonrisa en su rostro pese a su derrota.
La otra persona rodeó la valla que separaba ambos lados y bajó de su caballo cerca de la persona caída recién levantada junto con los otros que le miraban como su figura bajaba.
“Buena justa” Fue lo único que dijo el perdedor. Estiró su mano para estrecharlas con el ganador pero este se alejó un pequeño paso. Notó esto y se había olvidado por completo de aquello. “Oh, l-lo siento mucho p–“
“No importa. De todas formas, bajas la lanza en el último momento, por eso pude ganar fácilmente” Esa fue una de las razones de la cual el otro perdió. En la justa, ambos bajaron la lanza para golpear a su rival pero en el último segundo, uno de ellos corrió la lanza un poco y esto hizo que a pesar de impactar en su rival, impactó en su escudo y no le tiró pero la lanza del rival sí lo hizo. La persona se quitó el casco, dejando ver un hermoso rostro y un largo cabello de color marrón. Llevaba atado el cabello con una cola de caballo que por circunstancias del casco, debía llevarlo atarlo de una mejor manera para que entrara. Y por último, sus ojos de color marrón de igual que su cabello eran bastantes lindos. “Sigue practicando y tal vez mejorarás y podrás ser mejor que antes”
“¿No eres un poco ruda Aria?” Decía avergonzado y humillado.
“Lo que dice ella es verdad Máximo. Hasta Alex demuestra que es mejor que tú y eso que no le gusta llevar la lanza” La persona que se acercó hasta ambos fue Sadren que observaba de lejos la justa. Alex, quien fue mencionado, se estaba quejando de la “burla” que había hecho a lo cual respondió con algo de risa.
“¿No podemos ponernos de acuerdo que Máximo bajó la lanza en el último momento?” Otra persona que ayudaba al mencionado hizo una pregunta en general quien todos confirmó esto. Obvio que Máximo estaba algo triste por esto pero tampoco se dejaba manipular porque sabía que debía mejorar.
Todos ellos tenían ya 14, casi 15 años. Cada uno de ellos habían crecido como se esperaba siendo Sadren el único que no cambió para nada en su apariencia. Físicamente había crecido como todos pero su rostro seguía siendo fino y una piel suave y perfecta. Su piel incluso podría ser mejor que el de una mujer. Sus ojos ahora eran más fuertes que antes y finos y agudos. Parecían puntiagudos y su cara era más seria que antes por lo que había pasado aquel momento. Después, seguía siendo igual. Sus amigos habían cambiado mucho más que él y eso le llamaba la atención.
Para cuando estaba a punto de seguir con las justas, diciendo los nuevos participantes, alguien se acercó hasta ellos.
“¿Sadren se encuentra aquí?” Un hombre se acercó hasta el grupo donde discutían. Este era uno de los nuevos secretarios y administrativos de la academia que asumió hace unos años.
“Sí, aquí estoy. ¿Qué ha pasado?” El hombre le entregó una carta e hizo una reverencia y se fue dejando a todos confusos y encerraron en grupo, salvo Aria, para ver que decía. “No puedo leer así si los tengo muy cerca” Se alejaron unos pasos para permitirle leerlo. Abrió la carta, la leyó y lo que miraba le parecía fenomenal y era ya la hora de demostrar lo que valía.
Todos miraban a un Sadren sonriente, algo que últimamente pocas veces visto. “¿Y? ¿Qué dice?” Preguntaban expectantes.
“¿Están preparados para una primera misión?”
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La información de la misión era simple o mejor dicho, era simple de entender. Tenían que averiguar la ubicación del escondite del Culto de las Serpientes que según algunas personas, más precisamente otros estudiantes, informaron de esto.
A esta edad, los estudiantes estaban aceptados para tomar misiones por parte del gremio de Aventureros y Mercenarios como parte de su calificación final. Por eso, la misión asignada para Sadren y las personas que el escoja es buscar este escondite que si su memoria no fallaba, sabía perfectamente donde podía estar.
Podía contar con más ayuda y conocía el lugar perfecto para hacerlo. La Hermandad Roja en estos dos años que pasó, gracias a Sadren y a sus conocimientos así como las enormes conexiones que poseían, lograron sumar una enorme suma de dinero. Por ende, si Sadren iba a ellos ahora y les pedía que alguien metiera algo en el ano de otro, nunca le negarían tal propuesta por más bizarra que sea. Por eso había escrito una pequeña carta al establecimiento pidiendo una pequeña ayuda y le entregó la carta a Sasha, quien sus 20 años demostraba una enorme belleza a comparación de antes y, llevaba ahora un atuendo más distinto, una armadura de cota de malla con una sobreveste verde, igual al que tenía él.
Les ordenó a sus amigos que se prepararan, que tendría todas las cosas listas en unos días y partirían sin perder tiempo porque lo más esperado era conseguir logros como aventurero o como mercenario. Y como era la primera misión, debía ser una más fácil… aunque si tenía buscar un escondite de un Culto y más la clase de culto que era, no era tan fácil como aparentaba. Aun así, no le parecía nada malo empezar por allí. Aquellos que cazaban monstruos, otras razas, razas peligrosas para el hombre, eran justamente los buenos mercenarios y aventureros que tenían un rango alto.
Los aventureros y mercenarios eran justamente lo mismo. Ambos luchaban por dinero, siendo el primero que estaba mucho más propenso a explorar Pendor de arriba abajo con tal de cazar bestias y razas agresivas contra los humanos que, obvio tenían que ser encomendados en alguna misión para ello. También ofrecían sus servicios a los señores o a aquellos que podían pagarles. Los mercenarios, como en todo juego o en lo que era la antigüedad o en la existencia de su vida pasada, cobraban por sus servicios por tales trabajos. Entre mayor la paga, mayor el trabajo.
Los aventureros en realidad eran mercenarios, los cuales tenían cinco niveles diferentes y podían progresar a lo largo de su vida y que tanta contribución realizaban. Bronce el más bajo siguiente de hierro, luego plata y oro siendo los más altos y por último, platino. Luego, uno podía hacer un salto para ser aventurero que, no hacía falta escalar rango por rango. Podían hacer las pruebas para ser aventurero teniendo los niveles como zafiro, rubí y diamante. Pero esto era más, mucho más difícil que ser un mercenario que constaba de registrarse y uno empezaría como “no calificado” para luego entrar en los respectivos rangos.
Días después, sus compañeros ya estaban preparados y debían esperar a Sadren en una de las puertas de la ciudad. Charlaban entre ellos, todos amigos salvo Aria quien estaba separa del resto y en silencio en su caballo a un lado de Sasha, quién era la encarga de estar a su lado siempre debido a aquella experiencia vivida y por ende, para evitar problemas, aparte de tener que servirle a él, debía protegerla a ella por igual.
Momentos después, un Sadren llevando una armadura de cota de malla con el sobreveste verde, un arco en mano y flechas colgando en su espalda junto con su espada característica y regalo por parte de su maestro en su parte derecha de su cinturón siendo seguido por varias personas vestidas con buenas armaduras y armas. Esta imagen impactaba a la gente que debía correrse del camino e impactaba más a sus amigos a pesar de conocerle bien.
“¿Esas personas?” Preguntaron todos curiosos.
“Oh, son esclavos, ex prisioneros de guerra que han capturado. No se preocupen si ellos hacen algo, serán leales en todo momento” Les ordenó a los hombres que le seguían que avanzaran y salieran de la ciudad para ir al lugar que habían recomendado y que, sus amigos les siga.
“5, 10, 15…”
“¿Qué haces Aria?” Le preguntó Sasha a la castaña quien parecía contar a los hombres que seguía Sadren, aparte de ellos.
“¿No somos pocos? Nosotros contándote somos 7 y con ellos somos 17 personas más, eso sí paso de contar a los que le siguen en caballo a un costado con esas capuchas”
No podía decirle que Sadren había decidido traer a Snow, quién nadie conocía por suerte o nadie sabía su verdadero ser y que, obtuvo un esclavo en particular que al parecer sólo él encontraba o tenía una idea de lo que hacía.
Tras caminar un poco, Sadren se detuvo frente a todos ordenando que pararan. Se dio media vuelta para verlos a todos y dijo: “Escuchen todos. Ahora iremos a una misión impuesta por el gremio a nosotros. La tarea es explorar e identificar un escondite de un culto que podemos eliminar si llegan a ser pocos. No será una tarea fácil pero tampoco difícil. Todos deben estar preparados en caso de ser emboscados o esperar encontrar algunos grupos de ellos. Tendremos un mes para hacer esto, máximo mes y medio. Síganme”
Palabras dichas, todo el mundo, incluyendo los esclavos, seguían a Sadren sin decir nada o charlando entre ellos viendo la cara seria que tenía él en ese pequeño discurso que dio. Al igual que sus amigos, que conocían ya la información, los esclavos estaban sorprendidos por lo que escuchaban de él, no sólo siendo su nuevo maestro sino que, charlaba o trataba de hacerlo con ellos ignorando si eran esclavos o no.
Sadren, sabiendo esto, estaba seguro que si trataba bien a estas personas al igual que a los demás demostrando ser bueno, ganaría su lealtad. Pero mientras pensaba eso, también quería concentrarse en la misión. Esta era su primera misión y esa emoción y practica en estos años ahora deberían rendir sus frutos.
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