The world of Pendor – Capítulo 32

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Capítulo 32 – Sin descanso y segunda misión I

Cerró sus ojos con la idea de dormir TODA la noche y todo el día. Quería pasar al menos dos días durmiendo. Su espalda le estaba matando de estar durmiendo en la tierra durante un mes todo por ayudar a Ithilrandir. Sabía que en el futuro algo bueno le iba a pasar pero, ahora mismo se odiaba por ayudarla.

De pronto, sintió como la puerta de su habitación se abría poco a poco. Había especificado que nadie debía entrar en su habitación y alguien lo estaba haciendo. Pero tampoco iba a decir algo o hacer algo, quería escuchar la persona que estaba entrando.

Se movía lentamente y sin tratar de hacer ruido. Pero Sadren podía escucharle perfectamente.

La dirección en la que caminaba era lo que le preocupaba, siendo que se dirigía a su cama. Eso le empezó a preocupar, ¿esto era un asesinato? Esa pregunta empezaba a tomar fuerza dentro de él y por primera vez, estaba asustado.

Ese algo que se acercaba a él saltó repentinamente a la cama donde estaba él, abriendo los ojos y tratando de defenderse del repentino ataque. Pero esto no era un ataque cuando abrió los ojos, al contrario, por algo que no creía, era Snow quien estaba encima de él.

“¿Qué haces aquí?” Fueron las palabras que salieron de su boca. Sí, estaba sorprendido, bastante de hecho. Snow no usaba su magia que siempre le pedía que usara para verse como una humana, no. Ahora estaba con sus orejas y cola de su raza, los tigres blancos de las montañas. No hubo respuesta por lo que trato de sentarse pese a que tenía a Snow encima de ella. “¿Qué te pasa? ¿Estás colorada?” Eso lo dijo una vez al verle un poco mejor pese a la oscuridad entre ellos.

Snow respiraba apresurada y pesadamente. Su cara sí estaba roja y su forma original, su forma “felina” donde muestra su característica cola y orejas estaban presentes por una simple razón: ella está en celo. Por eso mismo se encontraba como se encontraba y cuando olfateaba en busca de alguien, el olor de Sadren le fue demasiado cautivador y vino en seguida.

“Sadren… ayúdame por favor…”

Ella tomó la mano de Sadren y la puso directo en su pecho para que lo agarrase. El tacto, el leve tacto hizo que ella soltara un leve gemido. Aguantar tanto las épocas de celo hizo que ahora, en este mismo momento, esté muy delicada y muy sensitiva.

“¿Snow…?” Él notó esto y luego miró su cara de nuevo. Su cara estaba roja pero también, su cara tenía una expresión de súplica, una expresión de quererlo. De ahí supo que algo estaba mal con ella pero no podía hacer nada. Cada vez se le tiraba más encima a tal punto de tener sus pechos en su cara. ¿Ella está en celo? Se decía así mismo.

No le quedó otra cosa que ayudarla pese a que no quería hacerlo pero, su cara, le era imposible negarle la ayuda y como tal, su cuerpo y el de ella se hicieron uno durante horas y por toda la noche.

———

No se sabe cuánto tiempo estuvieron pero, Sadren era consciente de que estuvo toda la noche con ella haciéndolo. Más que nada, también estaba al tanto de que era muy posible de que otros le escucharan como alguien gemía y no podía aguantarlos.

Pero lo peor era que cuando quería dormir, no podía. Tenía los ojos muy abiertos por lo ocurrido no hace algunos minutos. Recién hasta ahora terminaron. Su cabeza se volteó para mirarla a ella, dormida entre las mantas de la cama plácidamente y acurrucándose sobre él. La escena era linda, no podía mentir pero tampoco le agradaba quedarse.

Tuvo que separarse de ella y dejar que siga durmiendo porque hoy, pese a que estaba decidido a dormir todo el santo día, ahora que estaba despierto, debe presentarse a la academia para continuar con sus estudios.

Se puso un traje de noble, uno de siempre. Una chaqueta de cuero no sin antes ponerse caminas de lino de color verde. Lo demás, también eran de cuero pero un cuero diferente a lo que usaba normalmente. Esto parecía un trabajo nuevo y muy bien hecho. Ambas, pantalón y botas, tenían un color algo negro. Mirando su reflejo en el espejo de la habitación, su rostro, sus ojeras eran enormes. No le quedaba otra que seguir adelante y terminar con el día.

Salió del lugar, despidiéndose de todos e ignorando si las personas a las cuales saludaba habían escuchado todo el ruido de ayer. Incluso le dijo a Sasha que cuidara de Snow más detenidamente de ahora en adelante antes de irse la cual, sólo pudo asentir con duda en su rostro.

Cabe aclarar que la academia, una vez sabido el estado de Sadren, retiraron la recompensa del gremio generando muchas dudas acerca de ello y también el enfado de grupos que estaban más que listos para reclamar la recompensa. Ya lo habían encontrado fue la explicación que dieron ocasionando que los grupos listos para encontrarlo cambiaran repentinamente sus misiones.

Además, los profesores y alumnos, amigos de Sadren, estaban más que felices cuando supieron esto y mucho más al verle llegar al salón de clases donde incluso los profesores no pudieron ocultar su felicidad y saludarle.

Lamentablemente, apenas pasado 15 minutos en la academia ya fue llamado por alguien para ver al director nuevamente. Ya empezaba a odiar que le llamaran. Seguro, por lo que pensaba, era otra misión basura donde tenía que explorar algún otro lugar o ayudar a gente de la ciudad.

En la oficina del director.

“Lo siento, no dormir a veces puede afectarme bastante, ¿otra misión?”

“Así es y no cualquiera. Mira esto” El director le acercó una hoja donde estaba escrita la solicitud de una misión específica. Él lo tomó y lo miraba para leerlo para llevarse una sorpresa.

Director de la academia.

Con el debido respeto, me gustaría poder contar con los servicios de uno de sus mejores alumnos del cual he estado escuchando un poco acerca de él, siendo proclamado por otros estudiantes y también mencionado por mi hijo que acude a su misma academia. Creo que ese muchacho se llama Sadren ¿verdad? De ser posible, quisiera contar con él para eta misión en donde debe dar caza a unos desertores.

Tiberius

“…” Hizo silencio unos momentos luego de leer la hoja y levantó su cabeza para ver al director. “¿Tiberius no es nombre del hijo del señor de la ciudad?”

“También su padre se llama de esa manera. Su hijo sería Tiberius I pero, tan sólo lo llaman de esa manera” Él asentía con las palabras que decía.

Primero que nada, estaba molesto porque tuvieran que asignarle otra misión más. Segundo, quería dormir y al parecer, por como lo contaba el director sobre este pedido, debía ir ahora mismo. Tampoco buscaba dejarlo pasar los días, iba a ir decidido para cumplir la misión lo más rápido posible.

“Muy bien. Si me disculpan, me retiro para la residencia del señor. Lisa” Antes de irse, también saludo a la secretaria con una sonrisa pese a su rostro en mal estado y se fue de la oficina.

Más tarde, llegó al castillo del señor pasando por el portón no sin antes presentar el pedido del señor para poder pasar sin problemas. Pasó y entró al patio exterior del castillo donde había gente entrenando así como otras llevando varias cosas, armaduras, armas y otras que cuidaban el estado del caballo.

Guiado por uno de los guardias, fue llevado hasta el salón del castillo que, antes de entrar, tuvo que dejar su espada por cuestiones de seguridad. No quería alejarse de su espada pero debía hacerlo y pidió que le cuidaran bien el arma. Ellos podían ver que la espada era de buena calidad pero sobre todo, de los Noldor. No hacía falta decir que estas espadas eran fundidas una vez obtenidas para hacer armas con el mismo material pero distintas. Sabía que había una mirada de codicia en sus rostros por lo que también les dio un poco de denarios para que no hicieran nada. Con esos denarios, ninguno iba a hacer algo.

Al entrar una vez solucionado el tema, miró el salón de arriba abajo. Una gran mesa que le seguía de un “trono” bien elaborado y bien decorado y luego, un poco más cerca de la puerta, otras pequeñas mesas. En las paredes, colgaban escudos así como armas y el estandarte de la familia. Dos franjas rojas que posaban por encima de un castillo negro descansando en un campo dorado.

“Oh, ¿eres tú Sadren verdad? Bienvenido a mi salón” Un hombre algo mayor notó la entrada de este joven y al parecer, según la descripción de su otro hijo, este niño era el que había pedido. Este lo notó y lo saludo mientras seguía mirando el lugar mientras se acercaba a ellos con una cara muy mala. No en sentido de una mala actitud sino una mala cara de falta de sueño. “Niño, ¿cómo es que tienes esa cara?” Le preguntó.

“Verás… estuve toda la noche ocupado escribiendo y bueno, aquí estoy ahora. Quiero terminar lo más rápido posible para ir a dormir” No iba a contar que estuvo toda la noche follando como un animal en celo, claro que no. Eso se lo llevaría a la tumba o hasta que alguien más le preguntase.

“Jajaja… así que realmente también eres un erudito aparte de ser un buen guerrero. Sí, me han hablado sobre tu pequeña misión sobre el escondite del Culto, muy bien hecho por rescatar a todas esas mujeres. De todas formas, primero me presento, soy Tiberius Severus de la casa Severus” Aunque estaba algo dormido, podía notar muy bien que este anciano sólo aparentaba la palabra pero no la personalidad de uno o actuar como uno. Al contrario, se veía en muy buen estado.

“¿Cuál es la misión de todas formas? ¿Cazar desertores? ¿Nada más?” Fue al grano. Quería saber de qué trataba en profundidad. Le dio la hoja que había escrito

“En la hoja lo dice: cazar desertores. Estos desertores eran justamente parte de mi ejercito pero por alguna razón, y esa razón tiene que ver con un pequeño noble mejor que habitaba aquí, se fueron y andan merodeando por mis tierras”

La descripción siguió un poco más con respecto a la misión.

Sadren estaba de acuerdo de que, con respecto a esa rata de noble que desertó con algunos hombres, debía ser eliminado. Quizás asaltaría algunas personas por dinero y comida y eso no quera lo que quería Tiberius.

“¿Cuándo partimos señor entonces?”

“¿Partir? ¿No quieres dormir?” Tiberius miraba su cara y en serio, podía decir que necesitaba dormir. Sadren negaba con la cabeza con una sonrisa antes de responderle.

“Señor, le voy a ser sincero. Si me duermo ahora, no creo que despierte por algunos días por lo que quiero hacer la misión ahora si no es mucha molestia”

Pensó un poco, antes de siquiera negar con la cabeza al igual que él, con una sonrisa en su rostro. “Está bien. Debes esperar en el patio mientras junto algunas personas para que hagas la misión y claro, iré contigo también. Necesito enseñarle una lección a ese bastardo y sobretodo, verte a ti también. Nos veremos afuera”

Dicho eso, él salió por un lado y Sadren por otro.

Tomó su espada y fue hasta el patio exterior a esperar por las cosas que Tiberius iba a traer para hacer la misión.

Sadren se decía a si mismo que no debía dormirse. Se dormía parado. Por eso, estaba demasiado seguro de terminar con los desertores, aniquilarlos a todos para que la misión se cumpla, sea pagado y se retire para dormir. Pese a la situación de que iba a derramarse sangre, él pensaba en dormir.

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