The world of Pendor – Capítulo 12

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Capítulo 12 – Pequeños problemas

 

Se nos propino a mí y a los demás una habitación en el castillo de la familia Lancaster. Fue gracias a su hija, la chica que nos recibió de buena manera en la entrada Zoey quien nos brindó un buen lugar para dormir si cumplía mi promesa de poder ayudarles con respecto a sus pequeños problemas. No era de noche pero tampoco era de tarde. Quería poder charlas las cosas ahora para tener una idea antes de dormir. Zoey insistía en que no era problema en serio por lo que en la mañana podíamos poder discutir todo sin tener problema alguno.

Suspiraba y negaba con la cabeza en el pequeño cuarto que tenía. No era mucho pero tampoco iba a quejarme. Cualquier cosa era mejor que tener que estar practicando toda la noche con los demás. Si bien era bueno que practicara para no olvidar mis enseñanzas también era agotador. Pero a pesar de mis enormes cantidades de quejas, la práctica hacía al maestro y eso quería ser, un maestro para no tener que entrenar mucho tiempo.

Recostado en la cama y antes de dormir, decidí leer un rato. Había velas, suficientes para poder leer por largo rato. Tenía varios libros para leer y uno de esos tantos eran precisamente para aprender sobre las otras razas nuevamente. Esta vez había información detallada pero no tanta como para darme ideas. Sabía del Culto de las Serpientes pero de los orcos, conociendo cosas de mi vida pasada, no tenía idea si son iguales a estos.

Un rato después, me empecé a dormir un poco cabeceando en la cama hasta llegar al punto de quedar dormido pero sacudí mi cabeza. En el pequeño escritorio, deje mis libros allí y me acomodé para poder dormir y prepararme para hablar con la familia Lancaster.

Al otro día, pudiera seguir durmiendo pero escuchaba una voz, suave pero la alcanzaba a escuchar lo suficiente para saber que esa persona estaba sorprendida. Abrí un ojo aún recostado para ver quien había entrado y era Zoey la que estaba en mi habitación leyendo mis libros que tenía conmigo.

“¿Cómo es qué tiene tanta información?” Ella murmuraba cada vez que pasaba de hoja y leía todo. Sin hacer mucho ruido, me acerqué hasta ella que suerte estaba de espalda. Muy seguramente no se aseguró de prevenir que estuviera despierto. Solamente lo que hice cuando me puse detrás de ella fue soplar su nuca. Se sobresaltó tanto que tiro mis libros y se levantó de la silla gritando. Miré mis libros volar pero no importaba, sólo sonreí al ver que se había asustado. “¡¿Qué diablos haces?!” Me gritó tratando de recuperar su aliento luego de que la asuste.

“Creo que la acabo de asustar… Y también estabas leyendo mis cosas” Tomé los libros para volverlos a acomodar uno por uno. Algo que no me gustaba tampoco era que leyeran mis cosas. Luego la miré a la cara y le detuve con la mano que no gritara y que no hablase. “Quiero saber la situación que están atravesando antes de irme” Dije cruzado de brazos.

“¿Irte?” Asentí. Le dije a donde iba precisamente junto con los demás a lo que ella me miró con los ojos abiertos. “¿También vas a Ethos? Que coincidencia. Yo también iré allí pero, con esto que está pasando, creo que una vez que la situación se calme podré ir en al menos dos o tres meses” Me apoye en el escritorio, conservando la misma postura que tenía y ella se sentó en la cama donde estaba durmiendo hasta hace un rato

“¿Esperar meses? ¿Qué tan mal están entonces?” Seguía insistiendo que algo así puede ocurrir pocas veces y no duraban nunca tanto para que estén encerrados por tanto tiempo. Por el Culto se puede estar algunos días pero se pueden encargar de ellos si se desplegaba una considerable fuerza y por lo que puedo suponer, ellos podían ser al menos 3 docenas. Con respecto a los orcos, no tenía ni idea. Por eso pedía que me dijeran y contaran todo.

“Eso quería hablar antes de que me distrajera leyendo tus libros, mi padre quiere reunirse contigo para poder discutir la situación” Su tono cambio y era serio. Asentí y le pedí que indicara el camino que iba detrás de ella.

Ahora estaba sentado en un sofá junto a Zoey. Debo decir que este lugar no era para nada comparado a mi hogar. Todo era de pierda claro está y además, pintado de color blanco. Había madera y eso era los muebles así como otras cosas. Donde fiaba mis ojos encontraba cosas de valor. Cuadros, joyas, etc. Había guardias que salvaguardaban una de las puertas. No me miraban con buenos ojos, tal vez por la razón de que portaba una espada en caso de seguridad.

En todo caso, Zoey que me había dicho que su padre quería hablar conmigo, no lo veía en ningún lado a lo que me dijo que debía ser paciente con respecto a su padre. A pesar de ser él que quiera hablar conmigo no se mostraba.

“¿Cuándo más hay que esperar a tu padre Zoey?” Le pregunté perdiendo un poco la impaciencia. Quería calmarme pero mientras más tardaba en aparecer, más impaciente estaba. Pasaron minutos y luego horas. Quería poder saber si los demás se encontraban bien y que nadie lo tratasen mal.

“Hay que esperar un poco, nada más”

“¿Nada más? Creo que llevo esperando horas por tu padre” Trate de sonar lo más calmado posible ante la situación. “He dicho que te daba mi palabra para ayudarte con esto ya que conozco del tema pero si tu padre no aparece, quisiera poder irme para llegar hasta mi destino”

“¿Realmente conoces el tema?” Una voz apareció y con ella, una persona adulta. Hombre alto con vestimenta de noble de un valor demasiado alto, cabello corto y una barba desprolija color naranja como su hija y ojos verdes iguales a los de ella también. Estando más concentrado en saber cuándo iba a aparecer, no pude sentir cuando entro.

“Conozco sus pequeños problemas como se refiere su hija. No son la gran cosa pero tampoco se los puede considerar como algo pequeño… Señor Lancaster” Era obvio que era el padre de Zoey. Los rasgos que veía en ella también estaban los de él, básicamente imposible confundirlos.

“¿Cómo lo solucionarías?” Eso era una buena pregunta y una que tenía respuesta y casualmente conocía. De todas formas, me puse a pensar un poco para darles algunas soluciones.

“Hay dos casos. Con respecto al Culto, simplemente uno puede usar una pequeña fuerza, 50 équites pesados o 100 équites. Si no se puede, el uso de legionarios y ballesteros pueden dar una buena combinación. Con respecto al otro caso, simplemente le puedo decir que tiene que superar sus fuerzas en 3:1 si quiere ventaja…” Seguí dándole ideas para emplear con respecto a sus problemas y mis respuestas eran simplemente para que se deshagan de ellos. El señor Lancaster y su hija me observaban sorprendidos. Tampoco podía culparlos, quizás era la primera vez que lidiaban contra ellos y no tenían una base clara. Que el Culto siempre hostigue al Imperio no es nada nuevo, siempre ocurría pero los orcos, eso era un tema que si bien podía dar ideas, era algo que se me escapaba de las manos.

“Realmente veo que eres un niño demasiado capaz” Fueron sus palabras. El señor Lancaster realmente estaba agradecido. “Me gustaría invitarte a que te quedaras hasta que la situación mejore y luego puedas marcharte con tu grupo”

“¿Ellos se encuentras bien?” Él asintió y mis preocupaciones por ellos se fueron. Suspiré aliviado esperando lo peor pero por suerte, nada de eso sucedió.  “Al final, prometí a su hija que iba a ayudarle y es haré al fin de cuentas” Me senté de nuevo en el sofá y estire las piernas un poco mientras seguía cruzado de brazos. Zoey se alegró por unos momentos y su padre, quién miré unos segundos, levantó el pulgar en señal de aprobación, acción que ignoré.

Ahora, luego de conocer la situación con detalle por parte del padre de Zoey y ella misma junto con algunos de sus hombres, estaba preparado. Esta iba a ser mi primera misión y primera experiencia en este nuevo mundo.

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