The world of Pendor – Capítulo 15
Capítulo 15 – La ciudad y la biblioteca
Ethos
Una ciudad que en el juego si bien no demostraba ser comparable alado de la capital, la que tenía al frente Sadren eran sin duda alguna una obra maestra. No era lo mismo obviamente verlo durante el juego y por eso estaba más que impresionado lo que veía. Más estaba sorprendido que hubiera cambios en el relieve y sus alrededores, siendo las montañas claro ejemplo de este cambio. La construcción de torretas de vigilancias en estas montañas eran sin duda alguna una buena decisión para avisar de posibles ataques o simplemente vigilar las aguas para que nada malo suceda.
Pero su mayor sorpresa fue al pasar las murallas de la ciudad.
Tenía la idea de que esta ciudad iba a estar poblada pero nada a lo que veía sus ojos. No eran algunas personas quienes andaban por las calles, eran muchas, tantas que podían sobre poblarlas. De su asombro se había quedado parado con su caballo encima, mirando toda la ciudad de arriba abajo.
Estaba más que claro que no podía ya relacionar algunas cosas del juego con esto, que a pesar de ser un mundo de un juego, ya era la vida real y tal presencia de vida y calidez viviendo de esta ciudad, ya le estaba dando muchos sentimientos encontrados y otros, pensamientos sobre cómo sería la capital del Imperio.
Fue avisado por las personas que lo estaban acompañando que no se detuviera, que siguiera caminando y que sorprenda luego ya que estaba en medio y todas las miradas estaban centradas en él. No porque se viera mal o algo por estilo sino que estaba con la boca abierta y algo de baba salía de ella. Saliendo de su estupor, siguió a todos mientras miraba para todos lados.
—Definitivamente esto no se puede comparar con nada
Sadren seguía viendo todo mientras avanzaban. A lo lejos se podía observar una construcción enorme que pensando que era el castillo, eso era el lugar a donde tenían que ir, la academia. Luego le señalaron que el castillo no se encontraba muy lejos de la academia, bastante cerca estaba en caso de proporcionar ayuda para el mismo. Obvio que el castillo resaltaba a simple vista, siendo una enorme construcción y varios guardias patrullando las murallas. Pero su vista no se quedaba sólo allí, justamente donde estaba la academia se podía observar algunas mansiones y otras casas que con verlas demostraba mucho lujo. A sus alrededores donde estaba pasando, lugar donde la gente se hacía a un lado para no entrometerse, había un enorme mercado, enormes edificios donde se vendían de todo lo que uno pudiera llegar a pedir. Herrerías, armerías, sastrerías, de todo. No solamente edificios comerciales sino que en el camino, pudo ver un anfiteatro y un pequeño lugar donde los esclavos peleaban, una especie de coliseo pero con una forma algo extravagante. Ese era un lugar donde estaba interesado a ir en un futuro para poder ver a gente pelear y sacar algunas ideas de ellos. Por si fuera poco, también por parte de los guardias de Valeria y otros de los acompañantes, comentaron que había lugares para saciar el ocio de los hombres y otras cosas.
Básicamente esta ciudad lo tenía todo y tal vez, en menor proporción de lo que había en la capital pero seguía habiendo muchos lugares interesantes que anotó mentalmente y a cuales visitar en los años que pase en la ciudad.
Llegar hasta la academia, pasando por tanto lugares a los cuales quería parar para poder comprar algo o mirar la mercancía, le tomo algunos minutos. Estaba colocado en la otra punta de la ciudad pero contaba con un enorme espacio suficiente. Y al tener un edificio tal como la academia frente, le hacía pensar que dicho edificio podía llegar igual de grande que su hogar o todas las tierras de su padre.
No había nadie cuando habían entrado. Obviamente tuvieron que dejar los caballos atrás y tenían que hacer todo el recorrido a pie. La entrada era un poco larga. Pero con ser largo se podía ver un camino lleno de flores, arbustos y algunos árboles que hacían resaltar el lugar. Con esta vista, todos estaban con la boca abierta, más precisamente aquellos que eran nobles menores quienes pocas veces podían disfrutar de una vista como esta. Por otro lado, Sadren se mostraba indiferente. Él mismo sabía que los bosques Noldor es el mejor lugar para uno relajarse pero tampoco podía negar la preciosidad de la entrada.
— ¿No falta aún un mes para que las enseñanzas empiecen? —Preguntó Sadren quien miraba a Zoey mientras caminaban por el camino hasta la academia.
—Sí, falta un mes. Pero se recomienda que se venga con anticipación. ¿No leíste las reglas?
— ¿Esto tiene reglas y no sabía?
Zoey suspiraba mientras se tomaba la cabeza. Los demás ya habían entrado con sus cosas. Ellos dos quedaban frente al enorme edificio cargando sus respectivas cosas. Zoey sacó entre sus cosas un libro que Sadren no tenía y era algunas reglas de la academia así como los lugares que había y que cosas se podía aprender. Dos minutos le tomó para leer algunas cosas de las cuales quería ir a ver ahora. Primero eran las reglas que las leyó por encima pero, en busca de las cosas que podía aprender y los lugares dentro de la academia, encontró una página donde describía dicho lugar. Le devolvió el libro y se fue corriendo dentro, dejando a Zoey con los ojos abiertos.
———
Sadren buscaba el lugar y cuando pasaba por los enormes pasillos, vio un pequeño cartel encima de una puerta.
“Biblioteca”
Esa palabra le hizo entrar y encontrar con una sala demasiado enorme. No sólo enorme en cuestión del espacio sino la altura, siendo muchos los metros de distancia contra el suelo. En su vista, adelante había un enorme escritorio con un hombre leyendo en él con las piernas encima del mismo. Su cabello era castaño pero ya estaba perdiendo su color y contaba con unos bigotes y barba pequeña. Llevaba sus cosas en mano aún ya que no fue directo a donde debería ser su habitación. Ver y saber que tener una biblioteca de este tamaño con gran cantidad de libro era su deleite, su fetiche, sus ansias de saber y conocer más por medio de la lectura le apasionaba y entre más conocimiento, mejor.
— ¿Qué quieres niño?
Pocos pasos dio que el hombre ya le había preguntado su razón por venir.
—Vine a leer, ¿eso es malo señor?
—No lo es. Me parece bueno que alguien le interese leer. A tu edad, es bueno que quieras leer. ¿Qué buscas?
Dejó su libro y se sentó en su silla como corresponde y miraba a Sadren con una sonrisa. Este se acercó con su “equipaje” encima. Cuando tenía el escritorio frente a él, dejó sus cosas a un costado y del interior de su chaqueta, sacó una lista de lo que buscaba encontrar y leer. Esto lo había hecho en el camino hasta aquí. El hombre recibió el papel por parte de Sadren y ver la lista de las cosas que quería leer, se tomaba su mentón mientras se lo acariciaba.
—Son muchos libros
—El conocimiento no tiene límites
—Jeje… Es cierto… Pero a veces, es peligroso conocer algunas cosas que uno no debe
—Mientras uno sepa que es peligroso o no, entonces esa persona no debe tener ningún miedo de que algo malo le suceda
El hombre abrió los ojos impresionado. Nunca había escuchado a un niño decir eso. Para ese momento, salió de su estupor y le dijo que tomara asiento donde quiera, que en unos minutos le traería los libros que le había dado en la pequeña lista. Asintió con la cabeza y se dirigió a una de las mesas que estaba desocupada.
Seguía sorprendido con la gran cantidad de libros y lo tranquilo y callado que era el lugar. Era de esperarse que el lugar fuera un lugar silencioso. No había nadie y tampoco se podía hacer ruido que altere la lectura de los demás. Un ruido lo había sacado de sus pensamientos. El hombre de antes le trajo una pequeña cantidad de libros de los que había pedido. Entre ellos, destacaban libros que ayudaban a aprender algunas lenguas, libros que Sadren más quería para poder aprender los diversos idiomas. Como conocía parte de los idiomas de Pendor, ahora quería conocer sobre las diversas razas ya que, al leer algunas cosas que tenía esta biblioteca al principio, descubrió que la cantidad de razas aparte de la humana que existía eran incontables. Acá fue donde se dio cuenta el gran cambio que tuvo el juego, ahora su mundo actual.
Mientras le dedicaba su tiempo a su lectura, no se olvidaba de sacar sus cosas para empezar a tomar apuntes mientras que el hombre el cual se presentó como Chester, le traía más libros. Libros que hablaban sobre cuentos, historias, mitos y leyendas de hace muchos años. Él quería poder leer todo.
Algunas horas después de leer y tomar algunos apunte, cerró su libro y se relajó en su asiento unos segundos para mirar de nuevo a Chester quien justo había alzado la cabeza para mirarlo
— ¿Tienes idea en dónde se consiguen esclavos?
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