The world of Pendor – Capitulo 16

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Capítulo 16 – Materias, lecciones y esclavos… de primer nivel

Ya habían pasado un mes desde que Sadren llegó a Ethos y también a la academia.

Todo los días hasta la inauguración del comienzo de clases por parte de los nuevos alumnos que llegaban, incluido el mismo, se la pasaba leyendo en la biblioteca solo saliendo para poder comer, hacer sus necesidades y obvio que para poder dormir. Eso fue lo único bueno, tenía una habitación para él solo. Era grande y tenía suficiente espacio contando con un enorme escritorio para todas sus cosas. Esto fue porque al llegar la noche aquel día cuando averiguo sobre los esclavos, tuvo que ir hasta la oficina del director, quien curiosamente, conocía bastante sobre él lo cual no quiso indagar sobre eso y aceptó dicha habitación. Destacaba más que nada el lugar donde estaba, apartado de los demás y rodeado por habitaciones que eran del mismo calibre. Claramente fue privilegiado por encima de otros.

Fue también de gran ayuda de que Chester le permitiera poder llevarse libros a su cuarto para poder leer con mayor comodidad. Además de libros, obtuvo su nuevo uniforme. Camisa y chaqueta de color blanco con botones negros y bordes del mismo color. La chaqueta tenía varios adornos en él, siendo más destacable el hombro, donde se encontraba una marca en él figurando el posible rango de la persona. En simple palabras, parecía un traje de sirviente con adornos.

Pero no le importaba de todas formas. Si era lo que tenía que usar, lo usaría sin ninguna queja. Aunque sólo lo usaba cuando salía de su cuarto, igual le gustaba bastante el uniforme. Además en el pecho llevaba un pequeño logo del estandarte del Imperio.

Pero no salía mucho, sólo para poder pasear un poco o para devolver algunos libros, sacar otros. Con esos paseos e idas y vueltas, pudo conocer sólo algunas personas quienes iniciaron conversación con él al verlo leyendo en uno de los patios que tenía la academia. Aun faltando para que se inaugure las enseñanzas para él y para los que sean de nuevo ingreso pero, como correspondía se debía estar algunos días antes. Gran mayoría de los chicos y chicas que conocía eran de nuevo ingreso y otros mayores que él. Sabía que venir aquí en cierta parte era para poder estudiar pero por otra, era para poder conocer a demás hijos de nobles, establecer amistades y aliados para el futuro de las casas de cada uno. Por eso mismo trato de ser amable cuando estaba fuera consiguiendo impresionar a la mayoría de las personas con las que charlaba. Algunos eran nobles de su mismo rango, otros menores y demás hijos de soldados de alto rango en los ejércitos que podían pagar.

Días antes también de que empezara la ceremonia, Sadren tenía que pensar y saber a qué lecciones debía asistir y a cuáles no. Había bastantes materias de las cuales le llamaba mucho la atención pero eran cosas que ya conocía de antemano. No se podía rechazar las enseñanzas y entrenamientos físicos y con respecto al uso de armas. Uno podía elegir también una carrera militar pero con ello implicaba ser conocedor de diversas materias, sea ejemplo administración, algo que le interesaba bastante. Además, se enseñaba arte, diplomacia y etiqueta, leyes entre otras. Materias que su vida pasada, si bien las sabía cada una, no eran de su agrado pero, teniendo en cuenta que estas materias ahora no serán las mismas que aquí, con gusto las había seleccionado para poder hacerlas.

Obvio que cada materia tenía un determinado coste y algunas su valor era extremadamente alto para alguien cuyos fondos no son suficientes. Con la planilla que le habían dado junto con el uniforme debía indicar que hacer. Remarcado salía que las clases prácticas no se podían negar y que por lo tanto, esas clases eran gratis. Por otro lado, terminó eligiendo materias de ámbito cultural y administración. La carrera militar implicaba aprender sobre logística y administración así como otras cosas puntuales por lo que también la seleccionó. Cada uno de las materias que estaban basadas en el tema cultural, sea aprender sobre las demás culturas, arte, etiqueta costaban 450 denarios cada una, suma relativamente normal. Por la carrera militar, en total eran 1640 denarios que incluía varias dentro de ella. Era algo caro para algunos pero para otros ese precio era solo un vuelto. Más se sorprendía al saber que canto, una materia de la cual no tenía ni idea que pudieran enseñarla, constaba 4000 denarios. Ver ese valor hizo que se le pusiera la piel de gallina. Sacudió su cabeza y se preocupó ahora de llevar dicho papel junto con el respectivo dinero.

———

Luego de llevar el papel con las materias que él iba a hacer junto con la cantidad justa de denarios, pidió permiso en administración, lugar donde dejo el papel, si podía salir a ver un poco la ciudad. El hombre no le negó pero debía volver antes de que el sol se esconda porque la ceremonia empezaría con un pequeño banquete para los nuevos ingresantes para que se conozcan entre sí a mayor profundidad y futuros compañeros. Cabe decir que no estaba interesado ahora mismo en pensar en eso y se concentró en buscar el edificio comercial que Chester le había indicado.

— “Luna roja” —tales palabras prevenían de un cartel que colgaba de un fierro saliendo de una de las paredes del edificio con una luna roja como imagen. Si las indicaciones eran correctas, este era el lugar donde quería venir—. Espero que este sea el lugar porque si no ese viejo me las va a pagar

Sin mucho más que decir, abrió la puerta y entró. Al pasar por la puerta, un pequeño sonido apareció en la oreja de Sadren el cual volteo para ver el origen del sonido. Era una pequeña campana que avisaba el momento que alguien entraba como él. Su vista del lugar era primero analizarlo todo. Unos sofás y una pequeña mesa entre las mismas y los alrededores estaba muy bien decorado, demostrando que el lugar era demasiado lujoso e ideal para concretar charlas… o para dar una buena impresión.

—Oh, un cliente —una mujer apareció de la nada frente a Sadren quien todavía estaba mirando los cuadros. Los cuadros no sabían quién los había hecho pero el nivel de belleza era sumamente alto para sus ojos—. ¿Señor…?

—Oh, lo siento. Estaba mirando este cuadro, es una obra de arte

A pesar de sólo tener 12 años, Sadren tenía un físico y una altura suficiente para ser confundido como alguien mayor a su edad. Aparte de eso, su vestimenta podía demostrar el nivel de estatus que tenía. No usó el uniforme correspondiente de la academia y optó por usar el propio que había diseñado en su hogar. Cuando miró a la chica, se sorprendió al ver quien era. Tez morena, cabello negro y unos ojos fuertes de color marrón con una vestimenta un tanto peculiar y rara para alguien que vivía en Pendor.

—Lo es. De todas formas, encantada de conocerle, soy….

—Iris

Iris miró a Sadren con los ojos abiertos por unos segundos para volver a su cara normal. No esperaba que alguien adivinase su nombre por lo que, estando tranquila por fuera, por dentro estaba empezando a sospechar de él

— ¿Cómo sabes mi nombre?

—Un amigo me ha mencionado este lugar y ha mencionado tu nombre. Por eso mismo vine.

—Bueno señor –hizo una para indicarle que tomara asiento en uno de los sofás. Con un pequeño aplauso, dos mujeres aparecieron por una puerta con algunas copas y jarras. Ambas para los ojos de Sadren eran mujeres bellas, algo positivo para una sirvienta. Ambas coloraron la jarra y las copas en la mesa y se pararon detrás de Iris no sin antes darle una pequeña reverencia. No lo parecía pero los ojos de las dos estaban clavados en la apariencia de Sadren quien correspondió la mirada unos segundos para luego volver a ver a Iris a la cara—. ¿Y bien? ¿Qué estás buscando?

—Antes me gustaría preguntarle algo si es posible –Iris asintió con una ceja levantada y sorprendida por sus palabras—. ¿Existe algún descuento?

—Sólo para aquellos que sean amigos o conocidos de nuestro pequeño comercio señor –Iris sonrió levemente mientras una risa salía de su cara. Sadren le miraba sin cambiar su expresión seria de su rostro mientras tomaba lo que había dentro de la copa. Intentó volver a servirse pero una de las sirvientas había visto su acción y fue para servirle ella misma. Puso su mano y le miró para indicarle que no lo haga, que el mismo lo iba a hacer. Se sirvió al parecer vino llenando la copa y de nuevo lo termino enseguida—. ¿No planea ponerse ebrio verdad?

—Sólo una pequeña discusión mental en mi cabeza, nada serio. ¿Has dicho que conocidos y amigos verdad? Si dijera que la conozco mejor que nadie, ¿me haría un descuento?

—Si sabe de mi tanto como usted afirma, le prometo regalarle un esclavo sin importar el precio

Sadren sonrió pero internamente estaba en duda de decir lo que sabía de ella por lo que volvió a servirse otra copa de vino y de un envión, se lo tomo todo. La idea de un esclavo gratis le sorprendió por lo que no podía perder esta oportunidad.

—Vendiste tu padre como esclavo por misericordia de no matarlo por lo que te ha hecho

Iris, quien justo estaba bebiendo, su copa se cayó al suelo. Por otro lado, Sadren estaba inclinado hacia delante con sus brazos apoyados en sus piernas. Sólo miraba como la expresión de shock de Iris se mostraba muy evidente y comenzaba a temblar un poco. Miró a las sirvientas y les indico que se vayan y los dejará solos.

— ¿Cómo puedes saber eso de mí?

Su expresión amable ya desapareció. Ahora su rostro se había vuelto otro debido a la furia que ella cargaba encima. Sus ojos se volvieron unos cuchillos que apuñalaban a Sadren junto con su expresión enojada.

—Mi bendición y mi perdición es saber cosas que otros no, lo de tu padre es algo que no me gustaría saber tampoco –Y era cierto. Esta información que tenía de casi todo el mundo a veces era mejor guardarla pero en esta ocasión, no pudo evitar hablar de más. Internamente se decía a sí mismo que no debe volver a contar cosas de este estilo ya que, Iris que lo veía con ganas de matarlo, podría hacerlo realmente. Iris volvió a aplaudir y las mismas dos sirvientas habían aparecido, curiosas de lo que haya pasado. Les ordenó que trajeran algunos esclavos para Sadren quien seguía sentado tomando vino como si nada pasara.

—Como prometí, te daré un esclavo gratis –Minutos después apareció una de las sirvientas junto con un pequeño grupo de esclavos que le acompañaba. Suerte era que esta sala no era pequeña. Pudo albergar a los esclavos que trajeron. No eran tantos tampoco, sólo 15 y había tanto hombre como mujeres—. Elige al que quieras, luego deberás pagar

Sadren pensó un poco mientras se levantaba y caminaba mirando a los esclavos. Ninguno le atrajo y tampoco le generaba interés alguno. Negaba con la cabeza e Iris notó su expresión de disconformidad.

— ¿Estos no son de tu agrado? Tenemos mejores así qu-

Sadren sacaba dentro de su chaqueta una pequeña bolsa y la lanzó hasta ella quien de la nada dejo de hablar para atrapar dicha bolsa. No dijo nada y le pidió que mirase el contenido de la misma, acción seguida, Iris miró dentro de la pequeña bolsa y casi sus ojos se salían de su rostro y su boca, más abierta y grande que el mismo sol.

—Quiero lo mejor que tengas. Espero que eso sea suficiente para poder pagar a los demás esclavos que me traigas

—Eh… –Iris poco a poco salía de su asombro y por lo tanto, no podía hablar. Los esclavos no entendían nada al ver dicha mujer que sólo conocían un lado que Sadren conocía pero tampoco quería conocerlo. Unos minutos tardo para que volviera a la realidad y, hablando por debajo con la sirvienta en cuestión, se llevó a los esclavos de la habitación y pidió que le siguiera, que lo llevaría con la mercancía que había solicitado.

———

Sadren le había seguido por todo el edificio. Antes de dejar dicha sala, había tenido que esperar a que Iris hiciera algunos arreglos para que haya gente en la entrada para poder atender a aquellos que entren.

Al seguirla, pasaron por algunas puertas, puertas que llevaba a distintos lugares del edificio que correspondían a cuartos para cerrar tratos más personales y oficinas. Tampoco pudo indagar mucho sobre el lugar ya que no recibía ninguna respuesta.

Fue entonces cuando de la nada, Iris abrió una puerta e invitó a pasar a Sadren primero. Le miró a la cara para saber si no era un truco pero, al parecer había la misma seriedad en su cara como la de él por lo que entró en la habitación sólo para llevarse la sorpresa que no era una pequeña sala como antes sino una especie de prisión. No era muy grande y sólo estaba iluminado gracias a las antorchas que había en el lugar. Tampoco comentó nada y se decantó por seguir a Iris quien caminaba como si nada.

—Estamos aquí –hizo una pausa luego de caminar por unos minutos para parar frente a unas celdas que mirando un poco, se podía ver algunas personas. Allí fue cuando pensaba que había visto muchas cosas. No eran personas, tampoco humanos, había un altercado de varias razas en las celdas haciendo que Sadren abriera los ojos. No quería preguntar de cómo fue que Iris, perteneciendo a la Hermandad Roja, pudiera conseguir tales esclavos—. Esto es el valor de lo que me has dado. La oferta de un esclavo gratis todavía está vigente, aprovecha bien tu elección.

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