The world of Pendor – Capítulo 19
Capítulo 19 – Ceremonia y… ¿banquete?
Tanto Snow como Sadren se encontraban charlando, ahora casualmente e ignorando lo charlado antes por pedido de él quien no estaba con ganas de seguir explicando a detalle como era su vida antes de aparecer. La mentira que uso ya estaba haciendo que se arrepintiera de decirla y más de una forma para convencerla. Quiso sacarse toda sospecha diciendo eso pero ahora, al ver que Snow casi que lo miraba como un Dios, tenía ganas de decirle la verdad.
Antes de irse para que Sadren pudiera asistir a la ceremonia, miraba a Snow quien desconociendo el hecho de que su raza pudiera usar magia, la usó con el fin de ocultar sus rasgos que delataban su raza. Seguía siendo la misma mujer que antes solo que sin orejas y cola. Tal apariencia servía para poder camuflarse entre los habitantes de los pueblos y ciudades del norte, una magia muy práctica y funcional, una magia que Sadren no esperaba ver. De ahí que la usó, él le preguntaba varias cosas con respecto a ello y qué otros tipos de magia podían usar.
La respuesta no fue para nada satisfactoria.
Esperaba que ellos pudieran usar más tipos de magias como los Noldor pero, por cada macho y hembra de su raza tenían el conocimiento de poder cambiar su forma “gatuna” a humana. Sólo los chamanes eran capaces de poder utilizar diferentes tipos de magia y sus conocimientos eran impartidos a aquellos que presentaran dicho poder para manejarlos, poder con el que no contaba Snow.
Entre charla y charla, ahora que se encontraban en la puerta del comercio para poder irse, Iris se presentó para despedirlo con una sonrisa. Entre él y ella, discutieron un poco antes de que se pudieran ir. Una discusión que involucraba a los esclavos que compró. Un papel le dio Sadren a Iris con unas pequeñas instrucciones que quería que siguiese mientras él no estaba. Aparte de ello, le dio otro papel con otras cosas apartes que le resultarían beneficiosos a ambos y les brindaría ganancias por doquier.
Con eso en mente, él junto a Snow y Sasha se despidieron del lugar y se dirigieron hasta la academia, más precisamente hasta su habitación donde, según las reglas de la academia, allí podían quedarse algunos sirvientes por el enorme espacio que ofrecia su habitación. De los guardaespaldas y sirvientes de seguir a su maestro, no había alguna regla que les prohíba seguirlos y hasta podían atender las clases siempre y cuando uno no interrumpa.
Tras dos horas de viaje, los tres llegaron hasta la academia.
El viaje era tan sólo de media hora pero debido a que hicieron algunas paradas por el mercado y algunas tiendas, precisamente por orden de Sadren para conseguir algunas cosas, tardaron más de lo previsto. Entre las cosas que decidió comprar, destacaban algunas armas sin ningún favoritismo. Tanto a Snow como a Sasha les dio una espada siendo la segunda rechazando el arma, prefiriendo una pequeña hacha, pedido que aceptó. Según ella, el hacha le serviría para poder ocultarlo en su vestido sin que nadie pudiese verlo. No quiso preguntar cómo llegó a acostumbrarse a la idea de usar el vestido o cómo esconderlo por lo que se ahorró el comentario. Por otro lado, Snow agradeció por la espada y la colocó a un costado de su cintura junto con un cuchillo que estaba en su espalda y amarrada en su cinto.
Al estar al frente del edificio donde se encontraba la habitación de Sadren, las dos ignoraron las cosas que él les dio y quedaron boquiabiertas. Sasha nunca había visto tal lujo de edificio y Snow, no tenía palabra alguna. Nada se comparaba a lo que ambas habían visto. Y al entrar, su shock ahora era más evidente. A pesar de la enorme cantidad de libros que contenía, lo demás estaba limpio y no faltaba nada que un noble tuviese.
Las dos, realmente no tenían palabras para describir la fortuna de haber sido compradas por un niño con tal nivel de lujo.
———
Ya Sadren se encontraba en el salón donde se celebraría la ceremonia.
Había una gran cantidad de alumnos, sus futuros compañeros y futuros amigos. Todos llevaban vestidos de gala y etiqueta, mostrando su clase y estatus.
Por contrario a todos los demás, portaba el uniforme de la academia porque no le gustaba mucho la idea de usar esas clases de vestimentas, no para esto y el uniforme también en cierto modo tenía cierta clase y el color le gustaba demasiado. Y claro estaba, los demás por usarlo lo miraban raro por su vestimenta. ¿Acaso no tiene una mejor vestimenta que esa? Eso pensaba los que habían socializado con él, llegando a tener una idea clara de lo simple que era Sadren. Por otro lado, los que no tenían información de él, pensaban que era pobre, siendo objeto de burlas.
Nadie se le acerco y si lo hicieran con fines de entablar una conversación, seguiría la corriente. En caso contrario de ser burlas lo que salga de la boca de los demás, los mandaría al diablo y si hace falta, se acordaría de sus madres y hermanas.
“¡Atención a todos por favor!” Una voz repentinamente resonó por todo el salón e hizo que todos voltearan para buscar el dueño de la misma. Resultaba ser que la voz a la que todos estaban buscando provenía del otro extremo del salón, vestido con un hermoso y lujoso traje. Todos estaban sorprendidos por tal vestimenta y estaba bien estarlo, Sadren desde lejos lo reconoció. Cuando eres el que maneja una academia, es normal llevar tales ropas. “¡Es momento de iniciar la ceremonia del comienzo de la academia de Ethos!”
Todos dieron un pequeño aplauso y luego terminaron cuando el director alzó su mano.
“Estimados chicos y chicas, alumnos y alumnas, todos nos encontramos aquí no sólo para celebrar el comienzo de un nuevo año sino que, nos encontramos para celebrar con ustedes, miembros de la nueva generación de estudiantes y futuros señores de nuestro amado Imperio. “Hizo una pequeña pausa para caminar enfrente y cada uno de los chicos y chicas. Cabe destacar que para hablar, nadie estada en diversos grupos, todos y cada uno de ellos habían formado haciendo una hilera de personas y parados rectamente como soldados. Sadren mirada desde lejos porque obviamente, había decidido quedarse atrás del todo. “Espero que cada uno de ustedes no me decepcionen ni a su propio futuro. Durante cuatro años, estarán aquí, estudiaran, aprenderán, sudaran y vivirán para un mejor futuro. Nadie estará a salvo aquí y no interesa quien sea hijo de quien, no me interesa si eres hijo o hija inclusive del mismo emperador, mientras estudien aquí, todos serán iguales…” Todos se miraron entre sí con esa última frase. Si realmente llega a ser así, los que eran hijos de nobles de alto rango estarán realmente descontentos y los que sean hijos de legionarios y centuriones, estarían encantados. ¿Quién no quiere ser tratado como un igual por el hijo de un duque?
El discurso siguió por un rato más, siendo agobiante para Sadren y queriendo irse pronto. No iba a quedarse para nada.
Luego de ya una hora de discurso, el director terminó su discurso, dando la entrada a enormes mesas que contenían comida de todo tipo. Carne de todo tipo junto con algunas bebidas de todo tipo. Si Sasha y Snow llegaban a ver esto, con la enorme hambre que tenían, apostaba seguro que se comerían completamente todo.
“Ahora que lo recuerdo, ellas mencionaron que estaban muriendo de hambre… ¿Podré llevarme algo de aquí para ellas? Mm… “miró a ambos lados. Cada persona estaba atendiendo a las mesas, empezando a comer y a charlar entre ellos. Él se encontraba alejado de todos, cerca de la puerta para irse. Miró a uno de los hombres que estaba en la puerta y se acercó a él. “Oye, ¿quieres ganarte 400 denarios?”
El hombre al cual le habló era un guardia pero no cualquiera. Llevaba una armadura completa de hierro, encima de una vestimenta azul portando una lanza en su mano derecha. Un legionario pesado que, a nivel de habilidad, CASI alcanza a un pretoriano. Además conocía el salario que obtenían por mes, siendo apenas 150 denarios. Aunque eran respetados por mucha gente, cobraban poco, esa era la realidad no sólo aquí sino en todos los reinos.
El legionario increíblemente, no quería aceptar el dinero porque seguro era algo demasiado estúpido y negó con la cabeza. “Seguro me pedirás hacer algo estúpido. Tampoco acepto sobornos muchacho, vete”
“Te doy 1000 si llevas una mesa a mi habitación y algunas bebidas”
Ignorando el fondo, entre los dos había un silencio enorme. El legionario no estaba al tanto de que este niño podía ofrecerle tanto y más si lo ayudaba a llevarle la comida a su habitación. “Trato” No dudó para nada y con algunas indicaciones de Sadren, se retiró para hacer lo que le pidió.
Más tarde, antes de entrar a su cuarto, se encontraba allí con una mesa que contenía una enorme cantidad de comida y sin olvidar las bebidas. Le dio el pago prometido y el legionario se fue sonriendo y casi saltando. Con ese dinero, podía simplemente tomar un pequeño receso y disfrutar unos días.
Abrió la puerta y entró con la mesa empujándola.
“He vuelto” Ninguna apareció. “He vuelto chicas” Nada de nada. “Traje algo para ustedes chicas” Esperaba que aparecieran pero tampoco. Suspiró y le quedaba decir sólo una cosa. “Traje comida chi–“La frase no pudo ser terminada que ahora sí, ambas aparecieron enfrente de él o más bien, frente a la mesa, babeando. De Snow lo esperaba, en las montañas comen como animales pero de Sasha, que era educada, no.
Tampoco hizo un comentario al verlas comer. Debía comer de todas formas y debía apresurarle, ambas estaban devorando como un agujero negro.
Sólo pudo comer un pequeño trozo de carne. No pudo tomar nada. Las dos habían monopolizado la mesa y las bebidas, dejando a Sadren con hambre.
Negó con la cabeza. No haría problema con esto. Sólo le pidió a ambas, caso que lo ignoraron por comer, que descansaran. Él iba a dormir.
Los días pasaron.
En esos días, aparte de recorrer la academia y de leer libros y de escribir sus propios libros, también iba a ver a Iris para charlar con la oni. Eso lo hacía sólo por querer conocerle pero nunca tenía resultados. Palabras, pequeñas palabras salían. Habló bien cuando le pregunto por algo. Luego, nunca más. Y aunque no había avances, charlaba a gusto con Iris y sus ayudantes, compartiendo algo de información.
Pero hoy, hoy era el día que por fin empezaría sus nuevas clases y estaba expectante de ellas.
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