The world of Pendor – Capítulo 6
Capítulo 6 – Futuro prometedor
“Dos años…”
Me miraba en el espejo de mi cuarto mientras repasaba mi apariencia actual. Crecí bastante, llegando a sobrepasar la altura de los niños de mi edad. Seguía con la cara de niño y ni hablar de mi cabello. Pelo corto con varios mechones que sobresalían para varios lados pero mayormente teniendo un pequeño flequillo que podía peinarme con la mano, bastante práctico.
Había cambiado la vestimenta. Ahora llevaba una chaqueta de color verde oscuro junto con el emblema de nuestra casa Blackwood en un costado del pecho de color blanco. Esta chaqueta que pedí hacer para mí era perfecta y el color era igual que el bosque por lo que, no decidiría cambiar este estilo para nada.
Hace una semana que cumplí los 10 años. Fue una buena celebración de mi cumpleaños contando con mis familiares y los vasallos de mi padre y algunas personas que pasaron a saludarme. Cabe destacar que otros nobles de otras casas han pasado a verme debido a que Arthur, mi actual maestro, presumió junto los demás maestres a sus amigos, haciendo así que estos se interesasen en mí y queriendo ver qué clase de niño era para que me llamasen “el niño más inteligente del imperio” título que no veía apropiado para mí… Aunque eso conllevaba a esperarse mucho de mí. Odiaba a mi maestro por hacer esto.
La puerta sonó con varios golpes y di permiso para que pasara. Seguía mirándome al espejo mientras me miraba detalladamente de nuevo. Mi piel era demasiado suave, casi como un algodón. La cara por sobretodo, era demasiado suave, no podía evitar acariciarme en todo momento.
“Cada día te ves mejor hijo” Di vuelta mi cabeza y era mi madre que estaba observándome con una sonrisa de oreja a oreja, irradiando felicidad de ella. Se acercó hasta mí para darme un abrazo y apretando fuerte. No tenía manera de decir algo, mi cara estaba clavada entre sus pechos lo cuales me sofocaban. Me aparté rápidamente porque estaba quedando sin aire. El vestido de mamá justamente estaba apretado en esa zona y por si fuera poco, meter narices en ese lugar no era bueno… Más cuando alguien de mi edad está en el cuerpo de un niño.
“¿Ha ocurrido algo madre?” Le pregunté mientras aclaraba mi garganta. Ella estaba viéndome y sonreía sin parar, llegando a que me sintiera un poco incómodo.
“El maestre Arthur ha dicho que hoy es tu último día en el que te enseñará”
“¿En serio? Es una lástima, ya había empezado a tener cariño por él” Era mentira. Sabía que me quedaba pocos días para aprender de él y los demás y que se vaya, era una buena noticia para mí. La razón de ello fue que priorice mi aprendizaje en todas las manera posibles, historia, religión, arte, geografía, matemáticas y muchas materias más. Deje de lado aprender a manejar una espada, a tener un oficio aparte de lo que vaya a ser en el futuro y cazar. También pasé de alto algunas cosas como las ceremonias entre los nobles y algunas festividades. Básicamente me aislé de la humanidad pero eso me sirvió para poder terminar años de enseñanza en sólo dos, haciendo obviamente que mi familia entera estuviera extremadamente sorprendida y por si fuese poco, parientes del mismo celosos. Desde entonces, dejé de tener mucho contacto con ellos porque a la primera que me veían, trataban de hacerme quedar mal o como un imbécil.
“Oh, pensé que no te agradaba” Me dijo a lo que me reí sarcásticamente y negué esa afirmación. “Eso es bueno. Él insiste a tu padre que lo acompañes hasta Ethos para que el Archi-maestro te vea”
“¿El qué?” Le pregunté. No entendí ese término. Parpadee varias veces cuando ella lo repetía. “¿Por qué iría hasta allá de todas formas?” Me puse a pensar muchas posibilidades. Todavía no quería dejar mi hogar. Había cosas que debía ver y cosas como estar en el bosque unas horas para poder relajarme y olvidarme de que tengo un futuro.
“Como dije, Arthur y los demás quieren que vayas para que demuestres tus conocimientos a los demás. Él cree que puedes hasta dar clases” Me tape la cara con la mano, creyendo que lo que estaba escuchando era una estupidez. ¿10 años y dar clases? Gracias pero no. “Además tu padre conoce al señor de allí. Quiere que vayas para que te conviertas en el escudero de su hijo” Abrí los ojos y miré a mi madre a la cara.
“¿Escudero?”
“Ah, perdona. A veces escucho y leo cosas sobre Sarleon, no le hagas caso a tu madre jeje…” Mi madre río y su risa era suave y delicada, nada comparada con las que vengo escuchando diario. “El hijo del señor de Ethos, Tiberius, ha estado al pendiente en estos dos años de ti y ha dicho que encajas perfecto en el papel de Gregarius*” Así que esa era la razón de querer que vaya. Sonreí mientras negaba con la cabeza “¿No te agrada la idea?”
“Madre, la idea de ser un Gregarius es un honor pero, de momento quiero aprender a manejar la espada y aprender varias cosas más. Hasta entonces no abandonaré mi hogar” Mi decisión era esa. Quería poder aprender ahora el uso de la espada y otras armas así como conocimiento táctico y administrativo a nivel militar.
“¿Realmente estás seguro de eso mi pequeño Sadren? Sabes perfectamente que no hay vuelta atrás” Inclinaba su cabeza un poco y alzaba las cejas con cada palabra. Mi madre realmente con su apariencia y sus rasgos faciales y físicos, no sabía si decirle hermana mayor o madre.
“Una decisión es una decisión sea acertada o errada” Fue lo único que dije. Mi madre me miraba sonriente y se abalanzó contra mí para darme un enorme abrazo y muchos besos mientras decía que era ya todo un hombre.
Horas después de ese momento embarazoso en donde mi madre me ha atacado, me pude liberar e irme a caminar un rato por los alrededores del castillo. Sí, también empecé a llamarlo de esta forma. Cada vez que me daba cuenta, padre estaba junto a unas personas organizando algunas cosas, entre ellas construcciones. Me escabullí una vez para ver uno de estos planos que habían estado hablando. Estaban dispuestos a construir torres alrededor de la zona de donde estaba “el castillo” así como otras que variaba entre un herrero personal y un armero.
Fui a buscar a mi padre para decirle sobre mi decisión pero no lo encontré en ningún lado. En todo el castillo no estaba, ni siquiera en su oficina o en detrás del mismo. Sólo había gente entrenando que, ahora sabía que era la guardia personal de mi padre así como la de la casa Balckwood. Pregunté si sabían dónde estaba mi padre pero ninguno sabía. El capitán de la guardia de la casa me dijo que mi padre había salido por algunos asuntos debido a que su hermano mandó un mensaje con respecto a las minas.
Simplemente no estaba. Agradecí al capitán el cual respondió dando una reverencia y me retiré de allí.
“Mi padre no está…” Con eso en mente, podía irme a cualquier lado y me iba a ir hacía el bosque. Quería estar alejado de todo un poco. Mi cerebro en cualquier momento iba a salirse de mi cabeza. “Es hora de unas pequeñas “vacaciones” para mí” Me reía en voz baja y miré para ambos lados para ver si alguien me había escuchado. Suerte que no.
Fui directo hasta el portón que separaba el castillo con el bosque. Estaba abierto pero había algunos guardias. Sabía que no podía pasar corriendo sin que me atrapasen. Pensé algunas posibilidades y la mejor era tomar un caballo del estable de mi padre y galopar tan rápido como pueda. Tenía una idea general de equitación por ver a la caballería de mi padre cuando pasaba mis días estudiando afuera.
Volví hasta la parte trasera. Mire el establo por un rato. Nadie estaba vigilando y era la oportunidad perfecta. Me escabullí sin que nadie me mirase, necesitaba pasar desapercibido. Pasos ligeros y evitando pisar algunas ramas o piedras. Minutos de estar caminando sin ser visto sirvió, nadie me había visto al final y pude llegar al establo. Tomé un caballo y me subí en él. Ya estaba puesto con la montura y listo para partir. Como pude me subí encima de él. Revise que estuviera preparado yo más que nada y con un poco de memoria y algo de habilidad, empecé a galopar.
Iba despacio al principio pero luego de dominar un poco esto de la equitación, agité la correa y golpee en los costados al caballo, aumentando su velocidad. Ahora poco importaba si me vieran lo cual fue el caso. Gritando, avise a los guardias y al capitán de que iba a salir a pasear y que no necesitaba escolta ni nada. Ninguno se esperaba que hiciera esto por lo que los tome desprevenidos y no tuvieron tiempo para reaccionar. Cuando lo hicieron, yo estaba afuera volteando la cabeza y viendo que no llegaron a cerrar el portón. Me reía mientras volvía a ver al frente y galopaba. Era hora de tener un buen descanso en el bosque hasta el atardecer sin nadie a mi lado.
Un rato después, el caballo empezaba a desacelerar un poco. Había estado galopando por al menos media hora y el caballo estaba resistiendo demasiado. No sabía que un caballo pudiera aguantar tanto a lo que me dio a entender que estaban totalmente adiestrados y entrenados de una manera excepcional.
Estaba acariciando al caballo un poco y me bajé. Estaba cansado por lo que le hice caminar un poco hasta el pequeño lago del cual había despertado aquella vez. Todo el ambiente era hermoso y relajante. Jamás iba a cansarme de este lugar.
Llegando a la laguna, observe el pasto que estaba manchando con sangre. Me acerqué para ver la sangre, soltando al caballo. El caballo no se fue sino que fue directo a beber agua por lo que no necesitaba mirarlo por si se escapaba. Toqué la sangre con los dedos y lo acerqué hasta mi cara
“Sangre azul…” La olí y debo decir que era la sangre más limpia que había visto y olido en mi vida. Empecé a pensar sobre el color de la sangre. Los Noldor eran los únicos que la tenían pero no había descripción del olor por lo que puedo añadirlo en mis apuntes. “Eso quiere decir que hay alguien herido” Levanté la cabeza para buscar el rastro de sangre. Había todo un camino de sangre que aparecía de a poco para luego ser seguido. Empecé a seguir la sangre que formaba un camino.
Vi a alguien al seguir con la vista el rastro de sangre. No quise gritar porque desconocía si este Noldor conocía mi lengua por lo que trate de acercarme despacio y con ciudad. Levanté mis brazos y manos mientras me acercaba para demostrar que no tenía intención de hacer daño. No pude acercarme porque de la nada, salió detrás del árbol que estaba sentado. Era un Noldor y era la primera vez que veía a uno en persona.
Él empezó a hablar pero no pude entenderle para nada. Me acerqué unos pasos más y seguía hablando en otro idioma que desconozco, llegando a suponer que era el idioma de los Noldor. Fue suficiente para poder verle la cara y ver de cerca su bella armadura. Las armaduras de ellos eran simplemente exquisitas. Una armadura completamente blanca con varios grabados de lo que podían ser vides. No podía verlo con claridad tampoco por lo que tuve que suponerlo. Extrañamente, sentía que era familiar porque su cabello rubio y esos ojos celestes fuertes que tenía, me daban un sentimiento de familiaridad enorme.
Ese fue el momento en el que me di cuenta de quién podría ser. Ignoré el hecho que estaba herido y se tomaba el estómago y cojeaba al caminar.
“¿Lethaldiran?” Dije el nombre por querer adivinar. Ese elfo Noldor era el que estaba en el juego y participaba como compañero en la aventura. Su apariencia que recordaba era la misma de la persona que tenía frente a mí. Lo miraba demasiado confundido y esperaba que fuese él.
Decir ese nombre hizo que con jadeos y con algo de fuerza que le quedaba por intentar caminar, me mirara a la cara sorprendida y con shock. Rezaba para que esa expresión fuese que haya acertado.
“¿Cómo me conoces humano?” Si, realmente en mi mente estaba gritando de felicidad. Era él, Lethaldiran El Exiliado.
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Gregarius: rango del ejército romano que se encargaba de tareas técnicas (guardaespaldas de un Tribuno) así como la administración.
Espero que les haya gustado
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