Moshikashitara Capítulo 2
Capítulo 2 – Al pueblo con la niña
Cuando Dale se despertó era bastante temprano.
Probablemente porque la anoche anterior se había ido a dormir pronto. Dale miró a la figura de su lado, a la niña.
-Ah… Es verdad, la recogí…
Mientras bostezaba pensó en su nuevo miembro de la familia. Latina que respiraba soltando un sonido similar a: “kyupuru kyupuru” mal entonado, se agarraba con firmeza a la ropa de Dale.
“¿Cómo me salgo de la cama sin despertarla?”, pensó.
Pero cuando Dale se levantó, los ojos de Latina de repente se abrieron.
Se puso de pie de un salto como si estuviese sorprendida y persiguiendo a Dale.
Dale dejó escapar una pequeña sonrisa, al sentir la inquietud de Latina con la intención de calmarla un poco.
-Buenos días, Latina.-dijo mientras le acariciaba la cabeza.
La vestimenta que llevaba Dale era distinta a la que usaba para trabajar; una camiseta simple y unos pantalones cómodos. En la cintura llevaba la cartera y un cuchillo pequeño. Se arregló el pelo con los dedos, se puso las botas y cogió a Latina en brazos.
Ella no se había cambiado de ropa e iba tal y como se había ido a dormir la noche anterior. Su camiseta estaba toda arrugada.
Bajaron a la primera planta y Dale le dijo a Latina que fuese a la mesa de la cocina.
-Vaya, buenos días, Latina-chan.
Rita sonrió, obviamente sólo a Latina, al verlos. Kenneth y Rita estaban justo en medio de las preparaciones del desayuno. Todos los aventureros comían cantidades excesivas por la mañana por lo que había una cantidad anormal de comida para los que estaban en la posada.
Dale paso por detrás como si nada y se lavó la cara en el baño. Tras lavar la toalla que había usado para secarse la cara, volvió donde estaba Latina y le paso la “cosa mojada”. La niña pareció haber entendido lo que significaba y se lavó la cara.
Hacer la colada era lo primero que Dale hacía por la mañana.
Al volver, Rita estaba peinando a Latina. Rita parecía incansable, emocionada y maravillada, todo al mismo tiempo.
-El pelo de Latina es de un color precioso. ¡Espléndido! Dale, eres un idiota. ¡No está para nada bien dejar el pelo de una niña tan mal como el tuyo!
En efecto, después de peinarla, el pelo de Latina se volvió tan bonito que no puede compararse con nada. Por ello el principiante de Dale, se lo apuntó en la libreta de su corazón.
Rita le arregló el cabello a Latina atándolo con un lazo de forma que el cuerno quedaba escondido.
Rita miró fugazmente a Dale y como susurrando le dijo:
-Aunque sea de la raza Demonio, al tener un cuerno roto es mejor que no sobresalga demasiado.
-Entiendo, perdona.-Contestó Dale y después, miró a Latina.
Su figura no había cambiado nada pero esta Latina: limpia, con buena ropa y el pelo arreglado, no daba pie a dudas, era una chica. Era alguien completamente distinto a la niña del bosque que estaba tan sucia que ni siquiera se podía diferenciar su género.
-Oh, buenos días. Venga, a desayunar.
Kenneth paso por al lado de Rita sujetando un plato con las dos manos. Latina le miró y tras pararse a pensar por un instante.
-Buenas Díos.-Dijo sin demasiada confianza y después de lo cual, bajó la cabeza.
Kenneth se quedó de piedra; a Dale se le torció la expresión.
Al haber estado escuchando las mismas palabras desde que se había levantado le había hecho darse cuenta que era un saludo. Tal y como se esperaba, la niña tenía unos dotes de observación excelentes.
-¿***? ¿*****?
-No, está bien. Correcto.
Por la expresión que Dale había puesto, Latina se angustió creyendo que lo había dicho mal. Dale al verla en pánico, sonrió.
-Maldita sea, más te vale acordarte de esto, Kenneth.
-¡Qué inmaduro!
Sin embargo, Dale, a quien le habían robado el primer saludo, siguió quejándose de Kenneth con una gran sonrisa, al igual que Kenneth que por alguna razón no podía parar de sonreír.
-Sería genial que Rita pudiese dar a luz rápido.
Y volvió a su trabajo murmurando: “Ah, estaría bien tener un hijo”.
El desayuno de Dale era sólo pan con queso y carne ahumada del menú, pero el de Latina estaba hecho especialmente para ella. El pan se lo habían bañado en leche y huevo; la parte del medio brillaba y por encima tenía compota del día anterior con carne ahumada cortada muy fina y hecho a la parrilla hasta ponerse crujiente.
Las herramientas magicas siempre estaban por ahí. Las primeras herramientas que se tenían en la familia eran las de agua y fuego, y después, pasaban a las de agua y oscuridad. Cada una de estas herramientas se usaba en la cocina, o en otras palabras, eran las que proporcionaban agua potable, luz y congeladores. Sin embargo, todo tenía un precio tanto usar el pozo común como el fuego para encende cosas, aunque fuese terriblemente práctico.
Por ello, comer comida fría no era algo raro. El vaso de delante de Latina estaba lleno de zumo, como era de esperarse.
-Ah, qué bien… Ese Kenneth la está alimentando bien, eh.-Murmuró Dale en voz muy baja para que Latina no le escuchase.
Ésta, que se estaca comiendo el pan como si estuviese en algún tipo de trance, parecía preferir las cosas dulces.
-Hey, Rita. ¿Dónde venden ropa para niña?-Preguntó Dale devolviéndo los platos al acabar de comer. Latina, que aún estaba a mitad, miraba hacía él en pánico. Movió la cintura hasta posicionarse de tal manera que pudiese verle mientras pelaba una patata. -Por favor, enséñame luego lo que tengo que saber ya. Desde el punto de vista de un hombre hay cosas que puede que se me olviden.
-Puede… Si lo que buscas es un sastre, la tienda de Amanda en el distrito este tiene una reputación bastante buena. Aunque, bueno, hace buen tiempo, también podrías ir a la plaza de la ciudad. Allí puede que haya ropa buena de segunda mano. Para el tema de los zapatos puedes solucionarlo en lo de Baltic, es una tienda que hace esquina. Mmm… Y después de eso…-Rita paró de mover las manos y empezó a hacer una lista. Con tan sólo escuchar a Dale le dio un escalofrío.
Dale se fue del Ocelote Bailarín con Latina en brazos.
-Lo primero de la lista son los zapatos, eh… Sí, caminar descalzo no es una buena idea.
No es que el peso de ella fuese una molestia ni nada pero era imposible cargar con el equipaje a la vez.
-¿Dale?
-Ir de compras… ¿Cómo digo yo esto…?-Y añadió en un soliloquio.-Podría comprarle un libro de dibujos antes de volver.-No era barato pero algo de ese nivel no era demasiado para él.
Conforme se adentraban más al corazón de la ciudad, las figuras de los aventureros desaparecían y el número de ciudadanos se incrementó. En medio de la plaza había un mercado con muchísima gente mirando los productos de los mercaderes exponían.
Dale giró a mitad de amino dirigíendose al distrito este. Tal y como le había dicho Rita, fue hasta la puerta del artesano conocido como Baltic.
-Qué cansado estoy…
Al lado de Dale había una pila de bolsas. Para ser sincero, acabar con bestias era muchísimo más fácil. En la tienda sólo había chicas y Dale quien jamás se hubiese imaginado que ir de compras podía ser tan mortificante. Deseaba con todo su ser que las miradas que le dirigían al verle ojear ropa interior de niñas parasen. Si Latina no hubiese estado a su lado probablemente habrían llamado a seguridad.
-Dale, ¿*****?
-Ah, no te preocupes. Problema no… Estoy bien.
-¿Estash bienn?
-Ah, sí, eso es.
Sentada a su lado, Latina comía unas frutas que habían comprado en el mercado. Antes de irse, Rita le había explicado todo lo que tenía que saber sobre alimentación e hidratación.
Un rato más tarde, los ojos de Dale se encontraron con los de Latina dándole que pensar.
-A Latina la han educado bien…-pensó.
Los niños de por ahí se habrían limpiado las manos en las mangas, sin embargo, ella daba la impresión de haber sido muy bien educada. Era una niña inteligente que sabía usar su tímidez.
-Oh, agua, acáta mi órden. Agua, manifíestate.
Una pequeña bola de agua apareció por el hechizo de Dale y se abrió encima de las manos de Latina.
-Algo para secar… Supongo que también tendría que comprar algún pañuelo para Latina…-Murmuró Dale mientras se levantaba y mirando otra vez el mercado, ignorando que el comprar tanto no había estado originalmente entre sus planes.
Y así, sorprendiendo a Rita y Kenneth, una enorme cantidad de cosas apareció.
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