Moshikashitara Capítulo 3

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Capítulo 3 – Cansado por cuidar a la niña

Cuando acabaron las compras Latina tenía una cara cansada.
-Latina, ¿estás bien?
Sin embargo, cuando Dale le preguntaba algo así, ella sacudía la cabeza y respondía:
-Bien.
Al ser una niña capaz de notar las necesidades de los demás a tan corta edad, el enseñarlo esa palabra podría haber sido un error.
Dale suspiró y tras cambiar la forma con la que sujetaba las compras, cogió a Latina en brazos.
-Dale, bien.
-Fatiga recuperar imposible no.
Latina siguió sacudiéndo la cabeza y empezó a golpearle la espalda mientras Dale le preguntaba si estaba bien. Las bolsas pesaban pero aún añadiéndo el peso de Latina, no era algo que no pudiese aguantar.

Tal y como pensaba, cuando Dale llegó al Ocelote Bailarín, Latina estaba completamente dormida en sus brazos. Como siempre, los sonidos que Latina hacía al dormir eran arítmicos. Dale hizo una línea con varias sillas y las uso de cama provisional para que Latina durmiese la siesta.
En esos momentos no habían muchos clientes. Era demasiado temprano para la cena y demasiado tarde para los que buscaban trabajo. Sólo estaban aquellos en busca de información.
Dale empezó a beber un poco de vino aguado mientras miraba la cara dormida de Latina.
-Mmm…
De repente se escuchó un rugido.
-¿A qué viene esa cara?
Desde la barra, Rita le miró soprendida.
-Por la petición de ayer. Hasta que no me digas los resultados no estaré bien. Ya sabes cómo están las cosas, es imposible que pueda traer un trozo de esa cosa.
-Ah, eso. Eso que apesta. Si trajeras esa cosa no te dejaría entrar, sabes.
-Si lo sabías habérmelo dicho.
-Ya te lo dije. ¿Quién haceptaría una petición así?-Respondió Rita muy casualmente.
Así que, Dale sólo comprendió las condiciones para conpletar la petición de convertirse así tras algo así.

-La única alternativa es llevar al maestro de misiones al sitio para que lo confirme. Seguramente mañana llegarás tarde.
El maestro de misiones de este trabajo era el alquemista más influyente de Kroix.
Coincidentemente, quería convertir sus bestias en amigos por adelanteado. Al parecer las hierbas que sólo crecían en un lugar determinado, estaban ahí.
Muchas de las peticiones de este tipo eran, básicamente, conseguir un trozo de algún monstruo, como por ejemplo, las orejas.
Dale lo hubiese hecho si no fuese por el hedor de esa Rana.

-Ni de coña puedo llevarme a Latina conmigo…
-¿Y si la dejas aquí?-Dijo Rita, acabó con las preocupaciones de Dale de un golpe.
-A cambio de los servicios de niñera, al alquiler de este mes se le sumará un extra.
-¿En serio…?
-No hay otra alternativa, ¿no? Sólo esta vez. A la próxima tendrás que buscarte una niñera.

Después de eso, lo siguiente que tenía que hacer Dale era explicárselo detalladamente a Latina.
El primer sonido que Latina hizo al despertarse de la siesta fue: “¿Dale?” con una voz llorosa. Este era el beneficio de ser padre.
-Aquí estoy.
Al escuchar su voz, Latina puso una cara de obvio alivio. Se bajó de las sillas y se acercó a Dale que acaba de terminar de escribir un documento en la barra. Se agarró a la ropa de Dale con fuerza y se calmó tras mirarle.

-Es imposible, Rita. ¡Es imposible que pueda dejar a Latina atrás!
-No digas tonterías. ¡Es peligroso, sabes!
-No pasa nada. Aunque tenga que abandonar al cliente, protegería a Latina.
En la cara de Rita se leía: “Este chico no tiene remedio”.

-¿Dale?
-Latina… Ah… Esto no está bien. Comparado con el maestro de misiones, llevarme a Latina podría ser otra opción…
-Idiota. Dentro de nada te empezarán a llegar tus trabajos habituales y tendrás que irte lejos. Y antes de eso, si no tienes las agallas para quedarte en casa, es imposible que puedas criarla.
El argumento de Rita era cierto.
El trabajo de Dale era peligroso, no era algo que pudiese hacer con una niña pequeña.
El tiempo que pasaría en casa se haría más largo, era mejor que estar solo en el bosque y Rita y Kenneth también estaban ahí, así que no tenía que preocuparse por las comidas.
Estaba seguro que todo iría bien. Pero que estuviese bien o no, era otra cosa. Aunque tendría que haber entendido que haría sentir a Latina sola.

-Uh…
Al pensar eso porque no quería que estuviese sola, la opción de llevarla a un orfanato en esos momentos era un “no”.
No era algo que él fuese incapaz de superar, sólo algo que llegó antes de lo esperado.
-Qué crueldad…
Murmuró sin pensar.
En la cara de Rita se leía: “Ah, este chico no tiene remedio”.

Como resultado, Latina reconocía los sonidos con obediencia.
Las palabras de Dale eran algo toscas pero, Latina escuchaba en silencio intensamente, con cara seriosa, frunciendo el ceño y tras poner una cara valiente respondió: “de acuerdo”, con un ligero asentimiento.
Inocente, eso es lo que la niña era, demasiado inocente.

-¡Lo siento mucho, Latina!
Sin pensarlo Dale la abrazó con fuerza. Latina se sorprendió.
-¿Dale? Latina bien.
Además, la niña que decía eso era, en muchas formas, más madura que Dale. Sin embargo, no haber sido tan madura a tan temprana edad también habría estado bien.

Dale, con ganas de mimarla, llevó a Latina a su habitación en brazos.
En la habitación, las compras que acababan de hacer estaban amontonadas. Las habían subido mientras Latina dormía. Delante de ella, Dale recogió las cosas haciendo los sonidos para describir cada uno de los objetos para enseñarle el idioma.
La ropa y la ropa interior de ella, estaban en una gran cesta mientras que los accesorios los guardó en una cestita más pequeña, ambas estaban en el dormitorio, en el espacio muerto.
También, puso los libros con dibujos que había comprado debajo de la estantería.

Latina miraba a Dale limpiar con intensidad. Parecía entender que lo que Dale había comprado era para ella. Y así, Latina se arrodilló y abrió uno de los libros que iba de letras. El contenido era simple con imagenes al lado del nombre de cada objeto. Normalmente considerando que eran para Latina, Dale habría pensado que era demasiado simple, pero ese era el mejor libro para enseñarle las letras y el idioma, o eso pensaba.
Dale abrió el libro y se lo leyó lentamente en voz alta  a Latina, que estaba sentada en sus rodillas. Esta estaba concentrada en los dibujos, tan estupefacta que ni parpadeaba. Tal y como era de esperarse, la madurez de la niña no era la acostumbrada a una de su edad.
-Dale, ¿**,****?
-¿Eh? Sí, eso es.
Leyó hasta el final mirando a Latina intentando comprender lo que significaban las cosas que decía el libro. La niña volvió a abrir por la primera página mirando a Dale, instándole a repeter las palabras que ella repetiría después de él.
-Perro, gato, caballo.
-Perrow, jato, kabayo.
Su ceceo era tan adorable que Dale ni siquiera se molestó en corregirla.

Las enfermedades que un niño puede sufrir es un problema para los padres primerizos pero Dale supuso que ser higienico era la mejor contramesura. Como aún no estaba seguro de llevarla los baños públicos decició usar el baño del Ocelote Bailarín, a cambio del cual, tenía que limpiar.
“Me da igual lo seguros que sean, ni de coña voy a dejar que una niña esté sola en los baños públicos. ¡Se podría ahogar!”, eso es lo que dijo Rita.
Ese día Latina también parecía reacia a quitarse la ropa. Era sólo en el momento del baño cuando la niña pondría una expresión incómoda estando con Dale. Como no parecía que le disgustase limpiarse, Dale se preguntaba qué le disgustaba tanto.

Después de cenar, Dale llevó a Latina, que estaba soñolienta, a su habitación y la dejó en la cama. A raíz del incidente del día anterior, le dijo que fuese al baño antes.
-Buenas noches, Latina.-Susurró acariciando con suavidad su pelo.
-Buenas noshes, Dale…-Latina respitió sus palabras medio dormida. Al oírlo, Dale  contuvó el impulso de abrazarla de repente para no despertarla.

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